sábado, 29 de enero de 2011

JAVIER BARDEM, SU PERSONAJE EN BIUTIFUL Y SU CARRERA EN EL CINE

“Si querés ser honesto, te tenés que poner en riesgo”

A los 41 años, el intérprete español parece en una cumbre profesional: su segunda nominación al Oscar llega en un momento en el que acaba de filmar con Terence Malick y consigue capear con elegancia el acoso de la prensa a su unión con Penélope Cruz.

Por James Mottram *
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/5-20617-2011-01-29.html


Apenas pasaron las once de la mañana y Javier Bardem se ve cansado. Dos días atrás, antes de viajar a Londres, estaba en Oklahoma, terminando sus escenas para la nueva película de Terence Malick. Pero esto no es solo jet lag. Hay algo en su cara que parece expresar un estado permanente de fatiga. Su mandíbula está cubierta de una barba áspera. Sus ojos marrón oscuro lucen como si estuviera en pausa, con los párpados a medio bajar. Y la sonrisa –si es que se la puede llamar así– está tan arrugada como la campera de corderoy que cuelga a su espalda. Bardem tiene que empezar a activarse, porque tiene por delante todo un día de entrevistas. Para cualquier actor, el proceso de publicitar una película es como la indigestión que sobreviene a una comida. Y, demasiado a menudo, cuanto mejor es la comida más largo es el dolor. 

Bardem ha estado en tareas publicitarias con Biutiful desde que se presentó en Cannes, en mayo de 2010. “Mis amigos suelen decir ‘sos un tipo con suerte, viajando por todos estos lugares para trabajar’. Y yo les digo ‘Te invito a compartir un viaje, con una sola condición: tenés que acompañarme en todo momento’. Ahí es cuando dicen ‘no quiero ir’.”

Tampoco es que Bardem tenga tanto de qué quejarse. Los últimos dos años han sido especialmente fructíferos para el español de 41, desde que ganó el Oscar al Mejor Actor de Reparto por su escalofriante retrato de un psicópata asesino en Sin lugar para los débiles, de los hermanos Coen. 

El y la actriz española Penélope Cruz se convirtieron en todo un tema luego de que trabajaran juntos en Vicky Cristina Barcelona. En julio de 2010 se casaron en una ceremonia privada en las Bahamas, en la casa de un amigo. Y cuando aparecieron fotos de la nueva entrega de Piratas del Caribe, en la que se veía a Cruz con algo de panza, sus representantes debieron admitir el embarazo. Su hijo nació el sábado pasado, en la clínica Cedars-Sinaí de Los Angeles.


Bardem y Cruz son hipersensibles en lo que se refiere a hablar de su relación. Al periodista se le advierte que Bardem puede dar la entrevista por terminada si las preguntas se internan en el territorio personal, lo que marca una gran diferencia con las entrevistas que daba antes de que comenzara la relación. Ser la mitad de la pareja española más glamorosa de Hollywood ha tenido su precio, y lo mantiene con la guardia alta. “Sé de lo que quiero hablar y de lo que no”, dice en un momento del reportaje. Evidentemente, él y Cruz están comprometidos a un código de silencio, quizá para evitar convertirse en otros Brad Pitt y Angelina Jolie.

Para el intérprete español, convertirse en alguien famoso va en detrimento de la actuación, aún más si se es parte de una pareja célebre. Aunque Bardem ha estado en la pantalla por más de la mitad de su vida, sólo en los últimos años su trabajo empezó a tener un equipaje no deseado. “Mi trabajo es intentar retratar una conducta. Pero no puedo observar conductas porque la gente me está observando a mí. Te sentís absurdo, y no es natural. Estás en un zoológico. Vas a un negocio y la gente te mira. Es la única cosa que me pone un poco nervioso, pero está bien. La gente cree que los actores quieren ser famosos, pero no. Bueno, algunos de ellos sí, pero... yo estoy haciendo este trabajo porque es mi manera de expresar algo. Necesito hacerlo.” Si la mayor dificultad para hacer bien el trabajo tiene que ver con el aspecto cansado de Bardem, el trabajo en sí no ha ayudado mucho. “Sin dudas”, refunfuña: Biutiful, rodada en Barcelona, es sin lugar a dudas la película más dura de su carrera. Allí interpreta a Uxbal, un padre soltero de dos hijos que descubre que tiene un cáncer en fase terminal. En Cannes, Bardem ganó el premio al Mejor Actor –compartido con el italiano Elio Germano–, y en su discurso de aceptación se permitió un raro momento de indiscreción al decir: “Mi alegría, mi amiga, mi compañía, mi amor, Penélope: te debo mucho, te amo mucho”. Sean Penn se quedó sin palabras, y luego definió el trabajo de Bardem como “la mejor performance desde Marlon Brando en Ultimo tango en París”.

No era la primera vez que Bardem recibía semejantes elogios. Una década atrás hizo su irrupción internacional en Antes que anochezca, de Julian Schnabel, donde interpretó al perseguido poeta gay cubano Reinaldo Arenas. Además de ser nominado al Oscar al mejor actor, Bardem recibió lo que llamó “uno de los mejores regalos que haya recibido”: Al Pacino lo llamó a su hogar en Madrid y le dejó un mensaje en su contestador automático, explicándole que tras ver la película había querido llamarlo de inmediato para decirle cuánto le había gustado.

Muchos de los mejores momentos de Bardem en pantalla lo han mostrado en personajes que sufren físicamente. Arenas se contagió de sida, y Bardem también hizo dos personajes paralizados. En Carne trémula, de Pedro Almodóvar, era un policía confinado a una silla de ruedas tras haber sido baleado en cumplimiento del deber. En Mar adentro fue Ramón Sampedro, un mecánico de la vida real que luchó durante 29 años por el derecho a terminar con su propia vida luego de que un accidente de buceo lo dejara cuadripléjico. “Ves a un ser humano en condiciones extremas –dice Bardem–, y encontrás algo muy poderoso.”

Pero Biutiful es diferente. “En Mar adentro se trata de una persona que tiene muy claro lo que quiere. Aquí tuve que retratar a alguien con un problema al que tiene que enfrentar.” Habitar la piel de un hombre moribundo ya es una cosa, pero además Uxbal es alguien que aún debe hacer las paces con su inminente final, y con quienes lo rodean. Con el rostro paulatinamente más ceniciento, según reseñó un crítico, Bardem “parece estar soportando no sólo el peso de la película, sino también el peso del mundo”. Se ríe cuando se le menciona la frase, pero no fue broma tener que meterse con esa clase de temas durante los cinco meses que duró el rodaje. “No había salida –suspira–. No había ningún camino de escape.”

El director de la película, Alejandro González Iñárritu (Amores perros, 21 gramos, Babel), compara el impacto de hacer la película con haber sido atropellado por un toro. Bardem concuerda. “No es una película en la que decís tus líneas y te vas a casa –dice–. El actor quiere encarnar a alguien con honestidad, y si querés llegar a ese lugar de honestidad, a veces te tenés que poner en riesgo.” Está tremendamente orgulloso de Biutiful. “El mayor regalo de esta película es lo que aprendí mientras la hacía, personal y profesionalmente. Profesionalmente aprendí un montón de cosas. Personalmente, todavía lo estoy procesando. Así de intenso fue.” La película lidia con la enfermedad, la muerte y el más allá (Uxbal puede conectarse con espíritus), y Bardem no es ajeno a tales temas. Experimentó la muerte de su padre a los 25, y ahora es ateo. “No estaba muy comprometido con el catolicismo, pero de pronto todo me pareció muy obvio: ahora creo que la religión es nuestro intento de encontrar una explicación, de sentirnos más protegidos.” Pero no desprecia a aquellos que aseguran ser médium: conoció a tres durante su investigación. “Quieras creer o no, está bien –dice–. Pero tienen ese don. Es obvio. No están locos.”

Dada la naturaleza del material, tiene sentido que luego Bardem haya hecho Comer, rezar, amar, una película sobre el autodescubrimiento espiritual en el que interpretó a un brasileño divorciado que corteja a Julia Roberts. “En un nivel personal sabía que era tan importante como Biutiful, en el sentido de ‘¿Qué he recibido?’. Necesitaba recibir algo, por eso hice Comer, rezar, amar. Y lo recibí. No es que me curó, porque no estaba enfermo. Pero me ayudó a...” se detiene, y exhala.

–¿Recuperarse?

–Exacto.

Aun así, a Bardem jugar al amante latino también le resulta fácil. Piénsese en el pintor de Vicky Cristina Barcelona, que exuda tanta autoconfianza como para sugerirle un trío a Scarlett Johansson y Rebecca Hall. Ya en Jamón Jamón (1992), la primera película en la que actuó junto a Penélope Cruz, él jugaba con la imagen, interpretando a un aspirante a modelo de ropa interior y torero. Aun así, no es típicamente guapo (su nariz rota es cortesía de una pelea de bar a los 19 años) y parece desconcertado por su status de sex symbol. “No veo esa cosa rompecorazones en mí ni por asomo”, dice.

Nacido en Las Palmas de la Gran Canaria, Bardem es el más joven de tres hermanos, en lo que llama afectuosamente “una familia de gente loca”. Sus hermanos Carlo y Mónica también actúan, como lo hicieron sus abuelos y su madre, Pilar, que lleva cincuenta años en la profesión; su tío Juan Antonio es director. A pesar de esos antecedentes, en principio Javier pareció más volcado a la pintura que a actuar: cualquier cosa menos la Academia, porque no era buen estudiante. “No estoy muy orgulloso de eso. Si pudiera volver al pasado estudiaría más. Te perdés la oportunidad de saber cosas. Claro que cuando tenés 18 años no querés saber, querés vivir.” En la adolescencia estaba obsesionado con el rugby, que comenzó a jugar cuando tenía nueve años y practicó durante quince, hasta llegar a integrar el equipo nacional de España (lo cual, dice, “es como ser un torero japonés”). Eso le enseñó a trabajar en equipo, algo que considera parte esencial de la realización de películas: “Por eso tengo tantos problemas cuando en un set de filmación se instala un ego”. La carrera de jugador se superpuso tres años con la de actor. Después del éxito de Jamón Jamón, la fama fue tal que los jugadores rivales hacían fila para enfrentarlo en el scrum.

Ahora son algo más que los jugadores de rugby los que lo reconocen, y a su favor (y si se excluye la vacación de Comer, rezar, amar) hay que decir que evitó hacer la plata fácil de Hollywood. Se habla de un posible protagónico en una película sobre los 33 mineros chilenos atrapados en la mina, pero la idea parece repelerlo. “Creo que es demasiado pronto para hacerlo con cierta justicia”, argumenta. En su lugar, acaba de disfrutar un viaje a lo desconocido, trabajando con un gran cineasta como Terence Malick en una historia de amor aún sin título. “Para mí, el mayor placer es dejarse ir”, dice. Y es en esos momentos cuando se ve lo mejor de Bardem.

* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12.

Birri y un Fausto criollo

El “patriarca” del cine latinoamericano acaba de terminar de filmar en Santa Fe. 

Fernando Birri, quien fundara junto a Gabriel García Márquez la Escuela Cinematográfica de San Antonio de los Baños, en Cuba, y escribiera junto a él Un señor muy viejo con unas alas enormes, documental basado en el libro de Eduardo Galeano, acaba de ampliar aún más su relación con el ambiente de las letras con El Fausto criollo, una película basada en el poema que escribiera Estanislao del Campo

A sus 85 años, el notable director y autor de Los inundados, entre tantas otras, regresó a su ciudad natal para concretar “un proyecto cinematográfico madurado a lo largo de muchos años”, sobre todo desde que reside en La Habana. “Tenía desproporcionadas ganas de hacer esta película, diría que hasta exageradas, y lo intenté fuera de cualquier esquema preconcebido”, reveló antes de anunciar que “se trata de un proyecto un tanto demencial, que marca la voluntad de hacer algo diverso, distinto, operaciones que otros dirían imprudentes porque no tienen garantías de resultados”

En lo que definió como “una verdadera maratón”, el rodaje comenzó el 3 de enero y acabó ayer, destacó el también autor de Mi hijo el Che. 

En primera instancia filmaron en ambientes naturales de Santo Tomé y Sauce Viejo con los actores santafesinos Rodrigo Quiroga (en el papel de El Pollo, del poema de Estanislao del Campo) y Omar Fanucci (Don Laguna). 


Para la segunda parte del rodaje, el equipo de filmación se trasladó al Teatro Municipal de Santa Fe, donde una compañía de niños de entre 8 y 15 años representó la obra de teatro El Fausto. “Es un clásico de la literatura gauchesca argentina”, destacó y justificó Birri, refiriéndose al poema de 1866 en el que Anastasio El Pollo y su amigo Don Laguna dialogan sobre las impresiones del primero acerca de la representación de la ópera Fausto, de Gounod, en el Teatro Colón, a la sombra de un ombú y motivados por el mate y la ginebra. “Es una visión lírico-épica de nuestra pampa bárbara y una visión naïf grotesca-humorística del mundo civilizado”, intentó explicar el autor santafesino.

http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/2-20618-2011-01-29.html

Plan Operativo de Promoción y Fomento de Contenidos Audiovisuales Digitales


 El 23 de julio de 2010 se abrieron las convocatorias para los "Tres Concursos Federales" en el marco del "Plan Operativo de Promoción y Fomento de Contenidos Audiovisuales Digitales"  y parece que fue hace muchísimos meses atrás!
 
El 28 de enero de 2011, durante el transcurso de la semana que hoy termina se firmaron, con los proyectos Ganadores Titulares, los PRIMEROS 21 CONTRATOS.
 
Fue, es y será mucho trabajo!
Somos muchos y de todas partes del país los involucrados!
Son muchos los meses donde la "Gente Audiovisual de todo el país" se moverá al mismo tiempo por contendidos desde todos para todos!
 
Festejamos los contratos firmados, festejamos los que se firmarán en pocos días más y festejamos con más fuerza los productos que se realizarán!
 
 
Ariel Direse, Coordinador del Concurso Serires de Documental Federal
 
Antonella Denegro, Coordinadora General de los Concursos Federales
 
Gerencia Accion Federal
Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales

 


Por la calidad de todos los proyectos que se han presentado dentro de esta órbita, el alto nivel de los contenidos, que fue expresado por los 92 prestigiosos jurados que integraron las mesas de evaluación de los proyectos, se da cuenta de la fuerte capacidad de producción de contenidos que existe a lo largo y a lo ancho de nuestro país, y además queda demostrado el grueso caudal de ideas innovadoras que quieren ser contadas, a la vez que se aprecia una búsqueda de una nueva estética en relación a la ficción que observamos hoy en día en la televisión.

Este primer concurso, que incorpora 300 horas nuevas de contenidos y que abre la perspectiva de la construcción de una televisión federal, se realiza en el marco del Plan Operativo de Promoción y Fomento de Contenidos Audiovisuales Digitales, que coordinan en forma conjunta el INCAA y el Consejo Asesor de la Televisión Digital, dependiente del Ministerio de Planificación.

El mismo se instrumenta a partir de la construcción de una nueva plataforma digital de televisión abierta pública, que incorporará nuevos canales y abarcará todo el país.

"Este concurso es la consolidación de una premisa que habla de la necesidad de utilizar las nuevas tecnologías como herramientas al servicio de lo que nosotros queremos decir y no al servicio de un mercado que aliena los contenidos"
, destacó  Mazure.

"Estas herramientas, utilizadas de este modo son las que construyen país y construyen soberanía", agregó la titular del INCAA, quien señaló que la convocatoria tuvo un "éxito extraordinario" que "superó inmensamente" las expectativas previas.

Por su parte, Vitullo destacó que "construir una plataforma de televisión digital de la dimensión única en el mundo que estamos construyendo, que ya tiene siete torres de transmisión y nueve señales en funcionamiento en esta primera etapa, impone una profunda reflexión sobre los contenidos que se vehiculizarán por ella".
"En este sentido, nos impusimos la necesidad de trabajar con un sentido federal e integrador, incluyendo a los actores con capacidad para producir pero también promoviendo a aquellos que con talento quizás todavía no disponen de los medios materiales", resumió el responsable del Consejo Asesor de la Televisión Digital.
 
El coordinador de Contenidos del SATVD, habló, por su parte, sobre el objetivo de "generar un diálogo cultural entre las identidades regionales".
"Es un objetivo fundamental de este proceso torcer una tendencia que prioriza el predominio de la metrópoli para que las distintas identidades culturales comiencen a dialogar entre sí y se haga posible construir una identidad nacional a partir de la diversidad", aseguró Nicolás Schomfeld.
 
El funcionario resaltó, que cinco años atrás la Argentina figuraba a la retaguardia de las políticas aplicadas al desarrollo de la televisión pública y cultural y que, desde la aparición del Canal Encuentro y la implementación de esta plataforma de televisión digital terrestre abierta de alcance nacional "podemos impulsar en Latinoamérica un modelo de comunicación".
 
Lucrecia Cardoso destacó : Todo este país audiovisual del que hablamos en los últimos tiempos está cabalmente representado por estos ganadores, que tendrán en sus manos proyectos de gran nivel, que ofrecerán un salto cualitativo y que contarán con todo nuestro apoyo para que reflejen en las pantallas sus historias, su idiosincrasia y su identidad. 

Los funcionarios destacaron que este llamado a concurso es el "primer paso" dentro de un ambicioso plan de desarrollo de los contenidos de la televisión digital pública.
 
Más de 500 productoras de contenidos audiovisuales de todas las regiones del país participaron de este llamado a concurso, que generará 300 horas de nuevos contenidos televisivos.

Además de estar dividido por regiones, el concurso se organizó también apuntando a productoras con antecedentes, señales públicas asociadas a productoras o para productoras sin experiencia previa, las que tendrán clínicas de capacitación donde se terminarán de definir los ganadores.
 
Los realizadores ganadores tendrán,  a partir de ahora,  120 días para realizarlos ya que la idea es que estos nuevos contenidos se puedan ver por la red de televisión digital entre mayo y junio de 2011. 


En el marco de las políticas públicas impulsadas por el Estado Nacional que cambian el universo de la comunicación en Argentina, se abre un nuevo capítulo en la historia audiovisual de nuestro país. La aprobación de la Ley Nº 26.522, de Servicios de Comunicación Audiovisual y la implementación del Sistema Argentino de Televisión Digital Abierta, crean las condiciones para un proceso de democratización de las nuevas voces, actores fundamentales de este nuevo escenario.
En este sentido, el Consejo Asesor del Sistema Argentino de Televisión Digital Abierta aprobó el Plan Operativo de Fomento y Promoción de Contenidos Audiovisuales Digitales, al que se suscriben convenios entre el Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios y la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM) por un lado, y por el otro el INCAA y la UNSAM .


viernes, 28 de enero de 2011

LA CASA MUDA, DEL URUGUAYO GUSTAVO HERNANDEZ

Terror llegado desde la otra orilla

Por Diego Brodersen
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/5-20603-2011-01-27.html


Evitando las mutilaciones y los chorros de plasma hemoglobínico para concentrarse en la fabricación de climas y el trabajo con el fuera de campo, La casa muda se suma a una lista de películas contemporáneas que incluye títulos como El proyecto Blair Witch, las dos partes de Actividad paranormal y la española (Rec), entre otras. Si bien la originalidad no debería ser una virtud necesaria a la hora de elaborar un trabajo de género –al fin y al cabo, los géneros cinematográficos pueden definirse por sus cualidades derivativas, el horror particularmente–, sí resultan relevantes la pertinencia en el uso de los recursos estilísticos y la potencia final de los resultados. Generar miedo en la platea no es moco de pavo y no hay nada más perezoso que despachar un film con un comentario del tipo “para los fanáticos del género”, frase que detrás de su aspecto democrático esconde un profundo menosprecio.

Con pergaminos que incluyen su paso por la Quincena de los Realizadores del Festival de Cannes y aparentemente basada en hechos reales, la excusa argumental de La casa muda no podría ser más básica y funcional: Laura, una joven algo tímida, y su padre atraviesan el campo para encontrarse con su empleador, el dueño de una casa rural desvencijada que está a punto de ser vendida. Minutos después de traspasar el umbral, la chica comienza a ser testigo de extraños sonidos que parecen venir del piso superior. Así repartidas las barajas, no pasa demasiado tiempo hasta que el padre decide investigar, linterna en mano, el posible origen de esas anomalías sonoras.

No hay mucho más en términos argumentales, pero en La casa muda el estilo lo es (casi) todo. Autopromocionada como una película rodada en un solo plano, en realidad el film está compuesto por varios planos-secuencia (este cronista contabilizó al menos tres) de extensa duración, donde la cámara adquiere un rol primero ubicuo e impersonal, para transpirar luego características más subjetivas. Verdadero tour de force técnico, máxime si se tiene en cuenta el bajísimo presupuesto con el cual fue rodado, que no necesariamente aporta nada demasiado significativo a nivel creativo.

Nobleza obliga, en la primera media hora de sus 78 minutos La casa muda logra construir un clima ominoso que les escapa, en la medida de las posibilidades, a golpes de efecto y sustos de repertorio, haciendo de la falta de información sobre las ocurrencias, aparentemente paranormales, una usina generadora de suspenso y angustia. No es menor el aporte de la actriz Florencia Colucci, sobre cuyos hombros se apoya prácticamente la totalidad del metraje.
Pero a poco de andar esos pasillos y cuartos repletos de fotografías y objetos ajados, el film del debutante Gustavo Hernández empieza a explicar con lujo de detalles el origen del desacato de la casa, vuelta de tuerca mediante. De allí en más, la historia se desbarranca vertiginosamente y lo que era atrayente e incluso divertido empieza a ser rutina. La arbitrariedad con la cual la cámara adopta uno u otro punto de vista y la forma mentirosa en la cual la película resignifica todas y cada una de las escenas anteriormente vistas, terminan haciendo de La casa muda un ejercicio esforzado (¿la primera película de terror uruguaya?) pero no tan noble sobre el miedo cinematográfico.






LA CASA MUDA (SITGES 2010)

Gustavo Hernández
Óscar Estévez
Florencia Colucci, Abel Tripaldi, Gustavo Alonso, María Salazar
Pedro Luque
Gustavo Hernández
Hernán González
Federico Capra
Gustavo Rojo
Gustavo Rojo
Tokio Films

miércoles, 26 de enero de 2011

Televisión argentina, la edad oscura

Luis Buero hace un análisis de la televisión argentina actual, los estereotipos que la atraviesan y la pobreza que caracteriza sus propuestas.
 Por Luis Buero *
http://www.pagina12.com.ar/diario/laventana/26-161167-2011-01-26.html

 
Hace ya varios años la Universidad de Morón publicó –una edición sin fines de lucro– mi libro Historia de la TV argentina contada por sus protagonistas (1951/96); luego escribí otro volumen pero ya dedicado exclusivamente a los guionistas, que puede bajarse gratuitamente de Internet y se titula Hablan los autores. Y a principios de 2011 la misma universidad editará la continuación del primer libro, es decir, la historia de nuestra televisión pero desde el ’97 hasta el año 2008. Varias veces he pensado “¡qué suerte que cuando me propusieron hacer la segunda parte, a fines de 2007, el período a considerar sólo incluyó desde el ’97 hasta el año 2008!”.

¿Por qué? Porque todos estos libros de finalidad educativa y valorativa de la pantalla chica vernácula, se han basado en infinidad de entrevistas a personalidades de los distintos oficios y profesiones del medio. Si el libro hubiera contemplado los últimos dos años, 2009 y 2010, ¿a quién habría tenido que hacerle notas? ¿Al artista chocolatero Ricardo Fort, a la travesti Zulma Lobato, al Amigacho, a la Mole Moli? ¿O tal vez a la “gran actriz” Juana Viale? ¿O a la “excelente periodista” Anabella Ascar?

Nadie puede negar –al menos si se pone del lado del público– que la creatividad de la tele argentina está pasando por su momento más oscuro. Pobreza de ideas tal vez sólo comparable a los años de la dictadura, con la diferencia de que en ese momento la imaginación estaba cercenada por la censura y hoy hay, diríamos, casi una hemorragia de libertad expresiva.

Pensemos en las excusas que nos darían los programadores. Este medio se sostiene en cuatro patas: contenidos, tecnología, recursos (léase ingresos publicitarios) y contexto social. ¿Qué les estará fallando? ¿Por dónde se les suelta la cadena?
Si decimos que los contenidos no sobrepasan la mediocridad general, ¿a cuál de las otras cuatro patas le echamos la culpa? ¿Los que crean o deciden qué proyecto elegir son menos ingeniosos que la tabla del uno? Pasemos a algo más fácil de dimensionar. ¿Faltan recursos? Los ingresos publicitarios ya venían en decadencia desde mediados de la década del ’90 y sin embargo tuvimos productos creativos como Vulnerables, Tiempo final, El garante, Los Simuladores, Hermanos y detectives, Los exitosos Pells, telenovelas como Vidas robadas, etc...

Por otro lado, antes, en los ’80 democráticos, Situación límite se hacía con cuatro actores y una tarima, y a principios de los ’90, La familia Benvenuto era una comedia en vivo realizada totalmente en interiores. Y hoy los americanos producen el ficcional In Treatment con menos decorado que nuestro periodístico A dos voces; y en la exitosísima y super inteligente serie Dr. House siguen mostrando el plano general de la maqueta de la clínica, con la misma camioneta negra de juguete estacionada a la izquierda.


Mientras ellos, repito, los yanquis, aún en plena crisis, crean Lie to Me, Death Drop Diva, The Good Wife, The Big Bang Theory, etc... todas series de bajo presupuesto con detalles originales, nosotros ¿qué vemos?: Malparida, una historia otra vez basada en la venganza (¡pobre Montecristo!) con vericuetos infantiles, diálogos superfluos y actuaciones que –¿será culpa del texto?– parecen de alumnos de una muestra de teatro de primer año de estudios.

Por otro lado seguimos soportando la “tinellización” del resto de la pantalla, los ciclos parásitos (de chimentos, de archivo, de panel, es decir, los nuevos géneros que pululan desde que la falta de plata es la coartada de lo paupérrimo en ingenio) que reproducen los enfrentamientos de jurados y bailarines del programa de Tinelli, ese productor que se ha convertido en el sinónimo de la palabra televisión, gracias al porcentaje de menos de mil familias contratadas por Ibope que le dan los puntos de rating necesarios como para “representar el gusto de más de 40 millones de argentinos”.

Al mismo tiempo, otros conductores de la medianoche que antes lo criticaban (a Tinelli) y mientras tanto presentaban a los “ilustres desconocidos”: científicos, escritores, poetas, hoy llevan a su sofá a chicas mediáticas y les preguntan de qué manera les gusta practicar el sexo oral.

Y finalmente nos queda la guerra periodística entre multimedios (oficialismo vs. Clarín o viceversa) que ya ha facilitado las clases de todos los docentes de periodismo, que años atrás debían rastrear los medios para buscar ejemplos para sus alumnos, a fin de mostrarles los mensajes subliminales, y los procesos inadvertidos de socialización, y ahora los resaltan groseramente sin esfuerzo con sólo mirar los títulos, volantas, copetes, epígrafes.

Ahora ya nada es desapercibido, subrepticio. Todo es chapucero, evidente, provisional. Porque los que están en contra del Gobierno criticarían (en sus programas de entrevistas, noticieros o de almuerzos) hasta que la Presidenta invente la grajea de la inmortalidad, y los que están a favor les parece que todo lo que hacen los funcionarios K es maravilloso y providencial, perjudicando la imagen del mismo Gobierno con tanto chupamedismo.

Lo peor de todo lo expuesto es que, como escribió alguna vez Joan Ferrés, en la relación de la televisión con el público se invierte el efecto placebo. El placebo es un medicamento inocuo (un globulito de azúcar) que algunos médicos dan a sus pacientes hipocondríacos, los cuales los consumen creyendo que contienen una droga curativa y por sugestión se sienten mejor. La televisión, al revés, es consumida por el público pensando que no nos produce ningún efecto, y sin embargo, nos simplifica el pensar con estereotipos reduccionistas, nos afecta el buen gusto con productos baratos intelectualmente y hasta morbosos, nos da modelos de identificación muy criticables, y pretende enternecernos con sujetos ridículos, enfermos de narcisismo o directamente de apariencia psicótica.

Ojalá si los productos de la pantalla chica argentina no cambian nos animemos a decir y hacer como Groucho Marx: “La televisión es un invento muy educativo, cuando veo que alguien enciende un televisor, voy a la biblioteca y leo un libro”.




* Guionista, periodista, psicólogo social.

LA VIEJA DE ATRAS - GUIÓN Y DIRECCIÓN: Pablo José Meza


Por Juan Pablo Cinelli
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/5-20539-2011-01-20.html
 
El noventa por ciento de quienes hacen películas en la Argentina sabe que, dadas las actuales condiciones de mercado, deberá resignarse a que el éxito se reduzca a conseguir una segunda o tercera semana de proyección. Lo cual, en muchos casos, es una lástima. Sin ser un gran film en el balance general, La vieja de atrás, segunda película de Pablo José Meza, se destaca como un trabajo digno que ofrece por lo menos un par de motivos muy sólidos para hacerla atractiva: Adriana Aizemberg y Martín Piroyansky. No es que no tenga otros méritos, pero las actuaciones de sus dos protagonistas son el alma de La vieja de atrás. En primer lugar, la Aizemberg (quien hace muy poco también se había destacado en Elegía de abril, último film del banfileño Gustavo Fontán) compone a una vieja que es el retrato de todas las viejas de Buenos Aires y sus amplios alrededores. No habrá quien no tenga en su vida una abuela, una tía o una vecina tan quejosa, desconfiada y entrometida como la Rosa que ella interpreta para la película de Meza.

Confinada en su departamento del noveno piso, Rosa “es” sola. Apenas la acompaña una televisión omnipresente, que permanece encendida aun cuando ella sale. Aizemberg ha sabido capturar y reproducir con gracia los tics que en tantas señoras grandes son menos consecuencia de la soledad que del abandono en que se encuentran. Rosa vive pendiente de lo otro, lo que la rodea: las noticias alarmistas de los informativos, la mugre de los chinos que (según ella) invaden Buenos Aires, de denunciar al perro que se instaló en la puerta del edificio y no se quiere ir, de no levantar las persianas de su casa para que no la vean de afuera. La presencia nebulosa de esos otros es lo único que la justifica y tal vez sólo por ella sigue viva.
El caso de Marcelo no es muy distinto: es un chico de un pueblito pampeano, que está en la ciudad casi obligándose a sí mismo a continuar la universidad. Sus padres se niegan a ayudarlo y le piden que vuelva a colaborar con el trabajo en un campo ajeno. Marcelo, que sobrevive con trabajos miserables que sin embargo no es capaz de conservar, es la apatía hecha persona, un modelo de joven moderno que no sabe lo que quiere y mientras más demore en saberlo, parece ser mejor para él. Cuando consigue entablar una relación, lo único que consigue es vincularse con una chica tan fría y repelente como él.

Marcelo y Rosa viven en el mismo noveno piso, pero apenas se tratan. Hasta el día en que él, resignado a no poder afrontar los gastos de su vida de estudiante, emprende el regreso al hogar. Rosa, metida como es, le ofrece casa y comida a cambio de charla. Al principio esto parece fácil, pero no lo es tanto. Marcelo y Rosa son los dos extremos de una misma línea de discapacitados emotivos que, ella por haber quedado fuera del mundo y él por no poder entrar, permanecen impares, sin nadie con quien compartir o soñar la más mínima experiencia de vida. Sin nadie a quien ver “como uno de nosotros”, como dirían los protagonistas de Freaks (Tod Browning, 1932), también discapacitados, pero en otro sentido. Más allá de las buenas actuaciones y de algunas escenas en las que el humor consigue decir con cruda simplicidad lo que otras largas y silenciosas no terminan de redondear, es obvio que La vieja de atrás no necesita de casi dos horas para ser contada. Y ahí reside su debilidad. Por momentos, la película se contagia los vicios de Rosa y queda presa de una serie de reiteraciones y ciclos que la alargan más allá de lo necesario. Aun así, Meza confirma su calidad como director de actores, un mérito para nada despreciable.



SINOPSIS ARGUMENTAL

Un universo pequeño. Solitario. Un departamento quedado en el tiempo, donde gobierna la oscuridad y abunda el silencio. En donde la religión más profesada es el pronóstico del tiempo que dicta una televisión barata. Y donde lo más vivo, es un canario anaranjado que a veces canta.
Allí vive ella. Rosa. La dueña de un alma de 81 años de uso. La mujer del Noveno Be. La vieja de atrás.
Delante, existe otro universo. Solitario también. Un departamento atemporal. Vacío de adornos y desprovisto de objetos útiles. Allí vive él. Marcelo. Un joven venido del campo. Un estudiante de medicina sin dinero. Sin amigos. Y sin nadie que lo ayude a subsistir en la ciudad.
Un ascensor atascado y un encuentro.
Todo cambia. Todo se transforma y se hace nuevo cuando esos dos universos diminutos se mezclan. Se entrelazan. Pareciera que ambos tienen algo que ofrecerse mutuamente.
Por un tiempo, estos dos pequeños mundos coexistirán en un departamento más pequeño aún que será testigo de la gran distancia que existe entre ellos.

FICHA ARTÍSTICA
ADRIANA AIZENBERG – MARTÍN PIROYANSKY
Marina Glezer / Rafael Sieg / Brenda Gandini / Atilio Pozzobón.

DATOS TÉCNICOS
País: Argentina – Brasil. Año: 2010. Género: Drama. Duración: 115 min.
35mm – color – 1:1.85 – Dolby Digital in selected theaters.

FICHA TÉCNICA
GUIÓN Y DIRECCIÓN: Pablo José Meza. PRODUCTORES: Natacha Rébora, Pepe Salvia, Pablo José Meza. COPRODUCTOR: Beto Rodrigues. PRODUCTOR EJECUTIVO: Pepe Salvia. JEFE DE PRODUCCIÓN: Esteban Lucangioli. ASIST. DE DIRECCIÓN: Natalia Hernández. DIR. DE FOTOGRAFÍA: Carla Stella. DIRECTOR DE ARTE: Silvana de La Torre. MONTAJISTA: Claudio Fagundes. MÚSICA ORIGINAL: Sergio Rojas. DIRECTOR DE SONIDO: Adriano Salgado. VESTUARISTA: Roberta Pesci.

Tema Musical de “La Vieja de Atrás”
Compuesto e interpretado por el músico Sergio Rojas



martes, 25 de enero de 2011

cine cosmos uba: Música para astronautas podrá verse el viernes

El cineasta experimental Ernesto Baca exhibe todos los viernes de enero su película Música para astronautas, una reflexión poética sobre la alienación del hombre en la sociedad moderna, que ofrece en una original performance audiovisual. La película se verá por última vez este viernes en su versión de "cine expandido", con banda de sonido en vivo a cargo de Marcelo Mamani y Ariel Chase, y poemas de Pipo Lernoud, a las 22, en el renovado Cine Cosmos UBA (Av. Corrientes 2046, Ciudad de Buenos Aires). 



Protagonizada por Marcelo Páez, Pilar Boyle y Débora Zanolli "la película habla sobre cierta alienación actual donde los personajes quedan sometidos a las imágenes de lo que ellos mismos creen ser. Se desarrolla alrededor de ellos una maquinaria voraz que los condiciona y los afecta", explicó Baca, quien también participó con su film Vrindavana en la sección “Panorama / Lugares” de la última edición del Bafici.

El autor de los largos Cabeza de palo (2002) y Samoa y el mediometraje El sirviente (2009), entre otras películas, proyecta su último trabajo con cinco proyectores simultáneos sobre tres pantallas, en las que hay una imagen central y otras dos que aportan imágenes e informaciones extra, en una performance audiovisual donde además se experimenta con el montaje en vivo de las imágenes.

La película está compuesta por una recopilación de imágenes en color y blanco y negro tomadas por Baca entre 1999 y 2009, que el cineasta unió de manera experimental, al estilo de un collage, en tres partes: "Sinfonía Industrial" (la parte más narrativa, realista y figurativa), "Número 2" (donde la narración se va enrareciendo) y "Música para astronautas" (donde las imágenes explotan en abstracciones y alusiones oníricas).

"Además del montaje simultáneo que me permite el uso de cinco proyectores, la película en este formato propone una lectura más amplificada, una percepción diferente de lo que ocurre y de allí el concepto de cine expandido, porque sale de la idea tradicional de proyección de una sola pantalla y ofrece una lectura conjunta y simultánea de varios canales", explicó el cineasta.


Además de música en vivo hecha con pistas de sonidos en cintas magnéticas, guitarras usadas como violines, teclados, saxo y tambores a cargo de Ariel Chase y Marcelo Mamani, Baca convocó al poeta Pipo Lernoud, quien lee en vivo "poemas que representan el espíritu que la película intenta transmitir, algo que tiene que ver con la maquinización del hombre y su sometimiento a la tecnología".


Para Baca, "este tipo de proyecciones tienen que ver con una postura ideológica en el sentido de revalorizar el uso del celuloide frente al video y, en este caso, la proyección en formato original de Súper 8 mm. La idea es recuperar cómo fue hecho con los medios con los cuales fue hecho, es decir, seguir la propia lógica con la que fue concebida".

http://www.elargentino.com/nota-123588-medios-122-Ernesto-Baca-y-su-original-propuesta-de-cine-expandido.html