miércoles, 2 de febrero de 2011

Medios esclavos -

Frente a las recientes denuncias sobre la existencia de trabajo esclavo en la Argentina, Roberto Samar y Ariel Lieutier ponen en evidencia de qué manera grandes medios de comunicación contribuyen al ocultamiento de estas situaciones reforzando la invisibilización social.

Por Roberto Samar * y Ariel Lieutier **
http://www.pagina12.com.ar/diario/laventana/26-161575-2011-02-02.html

En la Argentina del siglo XXI hay trabajadores cuyas condiciones de vida y explotación lindan con la esclavitud. Sin embargo, los medios hegemónicos rara vez hacen referencia a ello. Frente a determinados temas que se contrapongan con los intereses o las concepciones de quienes dirigen su línea editorial, la salida es la omisión. Una noticia no es noticia, no por falta de interés sino precisamente por el interés de esos medios en que no lo sea. En el ágora mediático, a diferencia de un hospital, el silencio no es salud, sino ocultamiento.

La explotación existe por su invisibilización social. Pero la invisibilización es doble: también la reproducen los medios de comunicación, lo que refuerza y sostiene a la primera.

Un hecho puede taparse o puede hacerse tapa, reza un slogan de marketing comercial de un matutino. Eso ocurrió en el mes de enero, cuando Página/12 inició una amplia cobertura disparada por un procedimiento judicial, realizado en San Pedro donde se reveló que la transnacional Nidera, una de las mayores exportadoras de cereales, tenía reducidos a condiciones de servidumbre a 130 trabajadores, entre ellos 30 niños y adolescentes. El tema fue tapa no menos de seis veces en dos semanas. 

El país abolió la esclavitud en 1853, por lo que es razonable que para la política editorial de un diario el tema sea noticiable.

No lo fue, sin embargo, para Clarín y La Nación, para cuyos editores los ejes elegidos en esa semana fueron el golpe boquetero a un banco, la presión tributaria y la falta de billetes.
En dichos periódicos, la reducción a la servidumbre de trabajadores por parte de Nidera SA sólo obtuvo una cobertura marginal. Varios días después, cuando no se podía seguir negando la existencia de la noticia, el diario La Nación publicó en formato de nota periodística un comunicado de la empresa, sin dar lugar a otras voces. No hubo testimonios de las víctimas ni de las organizaciones que entienden en la problemática ni de las áreas del Estado que intervinieron.

Asimismo, en una editorial de La Nación, se tomaba el comunicado de Nidera como incuestionable y señalaba “cabe preguntarse si, tratándose de un trabajo migratorio, de pocas semanas, abonado en blanco y contratado de acuerdo con las leyes respectivas, se justifica la calificación de esclavitud y reducción a la servidumbre que se ha deslizado contra determinadas empresas agrícolas”

Cualquiera que haya visto las fotos y leído las crónicas y los testimonios de los trabajadores está en condiciones de responder a un interrogante tan malicioso. La editorial terminaba, en un increíble giro, deslizando sutilmente una sospecha de que en realidad Nidera podría llegar a ser víctima de una persecución política o ideológica.

Según los manuales de periodismo, la “actualidad” y la “novedad” son dos valores destacables que tiene que tener una noticia. Para Clarín el tema recién existió casi una semana después de su difusión. Su cobertura no superó los cuatro párrafos y también dio exclusivamente la versión de la empresa sobre los hechos.


Es probable que los vínculos con la transnacional Nidera influyeran en esa cobertura. Nidera es uno de los principales expositores en Expoagro, la exhibición anual organizada por una sociedad cuyos accionistas son esos diarios. Sin embargo, la reticencia de los medios hegemónicos a difundir noticias que puedan afectar sus relaciones comerciales va más allá de este caso puntual. 

Las noticias sobre las condiciones de trabajo esclavo en los talleres textiles clandestinos son otra muestra de esta lógica. Si bien este tema es abordado con cierta recurrencia por los medios más grandes, sólo excepcionalmente se hace referencia a las importantes marcas que han sido descubiertas contratando a estos talleres. Además, las coberturas tienden a dar más importancia a la falsificación de marcas que al trabajo esclavo.

Los medios de comunicación, ya se sabe, no reflejan la realidad, sino que muestran un botón de los acontecimientos y una primera interpretación. El abordaje sobre el trabajo esclavo, por lo general encubre la responsabilidad de los actores económicos, dotándolos de cierta impunidad pública que los deja indemnes de las sanciones sociales.

Rodolfo Walsh escribió que la historia en ocasiones se convierte en propiedad privada “cuyos dueños son los dueños de todas las otras cosas”. La agenda pública también lo es. Los medios son esclavos de sus intereses. Y eso también merece ser informado.


* Licenciado en Comunicación Social (UNLZ). Miembro del Departamento de Comunicación de SIDbaires.
** Economista (UBA). Coordinador del Departamento de Trabajo y Empleo de SIDbaires.

martes, 1 de febrero de 2011

Cinemateca y Archivo de la Imagen Nacional (Cinain) LO QUE TENES QUE SABER


31 de Agosto de 2010

 
Cristina Fernández firmó el decreto de reglamentación de la Ley 25.119 que dispone la creación de un archivo de cine e imagen. Participaron de la firma el secretario de Cultura, jorge Coscia, y la titular del Incaa, Liliana Mazure
La presidenta Cristina Fernández firmó el decreto que crea la Cinemateca y Archivo de la Imagen Nacional (Cinain) como ente autárquico y autónomo dentro de la Secretaría de Cultura de la Nación.

La Cinemateca y Archivo de la Imagen Nacional cuidará del cine nacional y también lo más destacado de la producción internacional que, a través de las pantallas, también pasó a ser parte de nuestro imaginario. Todos esos materiales hasta hoy se destruyen sistemáticamente por falta de lugar adecuado para preservarlo.


Acompañaron en el acto a la Presidenta, el secretario de Cultura, Jorge Coscia, y la titular del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (Incaa), Liliana Mazure.


Además, participaron de la firma el secretario de Legal y Técnica, Carlos Zanini, y un grupo de directores como el reciente ganador del premio Oscar, Juan José Campanella; el responsable de la película "La historia oficial" -tambien distiguida con el galardón estadounidense-, Luís Puenzo; el director de "Cazadores de Utopías", Davir Blaustein; y la productora de "Mundo grúa", Lita Stantic.


Además de representantes de la Academia de Ciencias y Artes Cinematográficas y de la Asociación de Apoyo al Patrimonio Audiovisual (Aprocinain), estuvó en la audiencia en la Casa de Gobierno el historiador Francisco Pestanha.


Al reglamentar la Ley 25.119 de 1999, el Estado Argentino empieza a saldar una deuda con el cine, cuya producción fomenta el Incaa, pero que debe ser preservado para los estudiantes, investigadores y para todos los ciudadanos, ya que es el patrimonio cultural que nos pertenece.


La Argentina se presenta como uno de los países pioneros en la exhibición y producción cinematográfica, y, en la actualidad, uno de los de mayor producción audiovisual de Latinoamérica, pero sin embargo se constituía hasta ahora, uno de los países sin Preservación ni Difusión de su patrimonio fílmico y audiovisual.


Esto ha hecho que se haya perdido ya el 90% del cine mudo y el 50% de nuestro cine sonoro. Lo que queda no está precisado en cifras, no está totalmente identificado y ubicado, y hay gran cantidad de material por restaurar.


La firma de la Presidenta del decreto que reglamenta la Ley y que crea la Cinain genera un nuevo espacio, una nueva institución hasta hoy inexistente, y el de hoy representa un paso histórico que se ha dado en lo que respecta a la constitución de nuestra identidad cultural.


"La Cinemateca Nacional es al cine lo que la Biblioteca Nacional a los libros. El lugar donde se preserva una parte esencial de nuestro patrimonio cultural, para que las generaciones presentes y futuras puedan pensar el país, en este caso, desde el audiovisual", señaló el Incaa en un comunicado.


Según el texto de esta Ley, cada nueva película que se estrene en el país deberá entregar una copia final y un negativo o matriz de la cual se puedan sacar copias a la Cinemateca para resguardo y preservación.


Luego de la reunión con la primera mandataria, se realiza una conferencia de prensa en la sede del Hotel NH (Bolivar 160) organizada por el Incaa, con la presencia de Coscia, Mazure, y el titular de RTA, Tristan Bauer junto a Fernando Martín Peña y Hernán Gaffet, representantes de Aprocinain, quienes brindarán detalles del nuevo organismo.


Fuente: Sala de Prensa.


Sobre la CINAIN
http://nidodecaranchos.blogspot.com/2010/09/sobre-la-cinain.html

Martes 7 de septiembre de 2010

La semana pasada se firmó el decreto que reglamenta la Ley 25.119 (sancionada en 1999) que finalmente pone en funcionamiento a la Cinemateca y Archivo de la Imagen Nacional. Pablo Sirvén escribió sobre el tema en su columna dominical en La Nación, y Fernando Martín Peña salió a responderle en la web. Acá, la controversia.


Una cinemateca que duplica esfuerzos
Desde hace 61 años, funciona la que fundó Roland; ahora, la Presidenta creará una estatal.

Entre tanto tumulto informativo, pasó un poco inadvertido un hecho aparentemente insignificante, pero que no lo es tanto: la firma, el lunes último, del decreto reglamentario de la ley 25.119 que crea la Cinemateca y Archivo de la Imagen Nacional (Cinain).

Lo llamativo es que esta norma -idea original de Fernando Solanas ("Pino")- fue vetada a mediados de 1999 por el entonces presidente Carlos Menem. Pero el Congreso insistió poco después y, si bien su texto fue sancionado con leves variantes, durmió el sueño de los justos hasta que vino a despertar en el febril impulso que en estos días le da el Poder Ejecutivo a intervenir más decisiva y polémicamente en el mundo de las comunicaciones argentinas (el avance sobre Papel Prensa, Fibertel y Cablevisión).

No es casual que con el monopolio estatal sobre la TV digital y el Fútbol para Todos, al Gobierno se le empiece a abrir fuerte el "apetito" por los contenidos.

El anunciado nacimiento de nuevas emisoras oficiales por cable, que vendrán a sumarse al siempre atractivo canal Encuentro, ha llevado al Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (Incaa) a firmar urgentes acuerdos para que la caldera de la producción propia empiece a funcionar (llamó a concursos de cortos y documentales terminados; puso en marcha un plan operativo de fomento y promoción de contenidos audiovisuales para TV digital y firmó un "convenio de colaboración" entre el Incaa y la Anses, etc.).
* * *

Estos movimientos, además, coinciden con otra feliz noticia bibliográfica. La semana pasada, saludábamos la aparición de un libro que recuperaba toda la historia de Radio Nacional. Ahora es el turno de brindar un gran aplauso a El cine cuenta nuestra historia / 200 años de historia, 100 años de cine (Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales, Buenos Aires, 2010), un libraco de casi 500 páginas, en 16 capítulos escritos por expertos que repasan los hitos y fenómenos que lo atravesaron desde que echó a andar la producción nacional y profusamente ilustrado, todo en una impresión de excelente calidad. Tanto el libro de Radio Nacional como éste no llegarán al circuito comercial, lo cual supone una gran contrariedad para aquellos particulares que más que consultarlos sólo en bibliotecas públicas desearían conservarlo, tema que harían bien en resolver las autoridades disponiendo, aunque más no sea, de una partida limitada de ejemplares en algunas conocidas librerías.

En cuanto a que se sistematicen los esfuerzos para resguardar, reparar y preservar el material fílmico producido en nuestro país es algo que también produce alegría y satisfacción. No por casualidad, para la firma en la Casa de Gobierno, además del secretario de Cultura, Jorge Coscia, y la titular del Incaa, Liliana Mazure, concurrieron realizadores de la talla de Juan José Campanella y Luis Puenzo, y a la conferencia de prensa posterior en el hotel NH fueron más artistas y directores de cine que celebraron la novedad.

El Cinain, que nace como ente autárquico y autónomo dentro de la órbita de la Secretaría de Cultura de la Nación, organizará un museo nacional del cine argentino y se sostendrá primero con el 10% y después, con el 6% de los ingresos del Incaa, recibirá su acervo audiovisual y biblioteca y también lo que tenga al respecto el Fondo Nacional de las Artes.

¿Dónde se podría complicar la cosa? En el cariz de la "invitación" que la Cinain cursará a fundaciones, cineclubes, cinematecas, escuelas de cine y particulares que posean material fílmico a que lo depositen en ella y, peor todavía, la nada velada amenaza del artículo 8, que anuncia: "La Cinain tendrá poder de policía al efecto de obtener información sobre el estado de cualquier producto audiovisual nacional, si estuviese en el dominio público, y de copias que quedarán bajo su custodia".
* * *

La información de prensa distribuida por el Incaa para la ocasión incurre en un grave error, que no parece casual, cuando afirma que la Argentina es "uno de los países que no contaban con preservación y difusión de su patrimonio fílmico y audiovisual".

Es difícil desentrañar los motivos psicológicos, políticos y, probablemente, de envidias e ingratitudes que supone desconocer groseramente la inexistencia de la Cinemateca Argentina, encomiable iniciativa privada fundada por el crítico de cine Roland (Andrés Rolando Fustiñana) en 1949 y cuya esforzada labor en el paso del tiempo hasta hoy ha sido continuada por Guillermo Fernández Jurado, Marcela Cassinelli y un reducido grupo de colaboradores. A pesar de contar en su inventario con más de 22.000 títulos, las críticas microfilmadas de todas las películas estrenadas en nuestro país desde 1927 hasta la actualidad (más de 35.000) y notas periodísticas sobre 36.000 personalidades del cine mundial, una colección de 80.000 fotos y 250.000 afiches originales de películas, la Fundación Cinemateca Argentina ha sido ignorada por el Estado nacional y sólo se mantiene por el feliz acuerdo de décadas con la sala Leopoldo Lugones del Teatro San Martín, cuyos ciclos abastece, y algunas ventas que realiza al exterior como vasto banco de imágenes que es.

Reconocida mundialmente, la Cinemateca Argentina fue en 2009, en coincidencia con su 60º aniversario, sede del 65º Congreso Internacional de Archivos Fílmicos (FIAF) y tanto la embajada de Francia, como el Instituto Goethe, distribuidores y coleccionistas particulares confían la custodia de sus materiales a esta institución.

En su editorial principal del martes 10 de julio de 2001, La Nación apuntaba, a propósito de su labor y de las acechanzas que la sobrevolaban, lo siguiente: "El Estado no debe tomar en sus manos aquellas funciones culturales que el sector privado está en condiciones de cumplir con mayor eficacia e idoneidad".

En varios países, las cinematecas nacieron de inquietudes particulares de cinéfilos y los Estados o se asomaron a esta actividad en forma tardía o directamente no sólo no se interesaron nunca, como la Argentina, sino que retacearon apoyo a la silenciosas y profusas actividades de entidades de la excelencia que ostenta la Cinemateca Argentina.

Ojalá que el nacimiento de la Cinemateca Nacional apenas sea una dispersión de esfuerzos y que la tentación del manotazo sobre los tesoros de la entidad creada por Roland, que funciona de manera continuada desde hace 61 años, no ocurra. Y, mejor aún, ojalá que, en cambio, se pueda dar una rica complementación entre la veterana cinemateca privada y la naciente estatal, respetando la identidad e independencia de aquella y sus bien ganados lauros.

Pablo Sirvén
Diario La Nación, domingo 5 de septiembre de 2010
 

Algunas precisiones sobre CINAIN
 
Fernando Martín Peña

Lunes 6 de septiembre de 2010 


 
El domingo 5 de septiembre Pablo Sirvén utilizó una mayor parte de su columna Entrelíneas de La Nación para sospechar de los fines que persigue la reglamentación de la ley 25.119 de creación de la CINAIN (Cinemateca y Archivo de la Imagen Nacional) y, de paso, para levantar las banderas de la Fundación Cinemateca Argentina (FCA), entidad privada que se opuso y se opone a la existencia de este nuevo organismo público. Lo que Sirvén dice allí es lo mismo que antes solían decir sin necesidad de voceros las autoridades de la FCA, Guillermo Fernández Jurado y su esposa Marcela Cassinelli.

Como es su costumbre desde hace décadas, Fernández Jurado y su señora aprovechan la ignorancia de quienes los entrevistan para prolongar equívocos. No acostumbran aclarar, por ejemplo, que la suya no es la única entidad de su tipo en nuestro país y que ni siquiera es la única vinculada a la FIAF (Federación Internacional de Archivos de Films). En la revisión del ilustre pasado de su entidad, Fernández Jurado olvida convenientemente recordar que todas las personalidades notables que la integraron terminaron por apartarse de la misma en abierto desacuerdo con su gestión, como sucedió con el historiador Jorge Miguel Couselo y hasta con el venerable Rolando Fustiñana “Roland”, que en sus últimos años no quería ni oír hablar de él.

Del mismo modo, cuando se queja de que el Estado no lo ayuda, omite recordar a sus interlocutores que recibió, por lo menos, subsidios por un millón y medio de pesos durante la primera gestión de Domingo Cavallo en el Ministerio de Economía, y otro medio millón durante la gestión de Manuel Antin en el Instituto Nacional de Cine. De este último monto, además, jamás rindió cuentas. Por otra parte, la Fundación Cinemateca Argentina tiene a su cargo desde hace décadas la programación de la sala municipal Leopoldo Lugones en condiciones económicas muy ventajosas mientras otras entidades se ven obligadas a someterse a los designios de la oferta y la demanda. La excelencia de su programación no se debe a las autoridades de Cinemateca Argentina, como sugiere Sirvén, sino al trabajo del excelente crítico Luciano Monteagudo, cuyo sueldo paga el Teatro Municipal Gral. San Martín. Según una fuente municipal, además, Fernández Jurado cobró hasta hace poco tiempo un importante salario como funcionario de la ciudad, de la época en que era director del Museo del Cine (aunque dejó de serlo hacia 1998), mientras otros empleados a su edad ya estaban jubilados.

Nada de esto es una acusación, desde luego, y no sería necesario señalarlo si Fernández Jurado no se quejara tanto del Estado. Ninguna otra entidad privada dedicada a la preservación y difusión del cine en Argentina recibió nunca toda esa ayuda pública.

Desde que comenzó a atacar el proyecto, Fernández Jurado repite ciegamente algunos argumentos falaces:

A - la CINAIN tendría facultades inadmisibles sobre la propiedad privada;
B - ya habría entidades (como la Fundación Cinemateca Argentina, claro) que cumplen el rol previsto para la CINAIN.

De ambas falacias se hace eco ahora Sirvén pese a que la realidad es más compleja, aunque también lleva más tiempo explicarla.

A - La CINAIN no tiene como fundamento apoderarse del patrimonio de nadie. Es una entidad con recursos para preservar y restaurar, lo que le permitirá hacer convenios con cualquiera de los organismos oficiales o privados que tengan archivos audiovisuales y asistirlos en tareas de mantenimiento que hasta ahora no han podido realizar por problemas de costo y especificidad. El Archivo General de la Nación, por ejemplo, tiene una importante cantidad de material audiovisual pero su presupuesto no le permite mantenerlo como corresponde porque además debe atender el cuidado de otras reservas documentales. La CINAIN podrá entonces proporcionar los recursos materiales para que ese material audiovisual esté en las mejores condiciones posibles, sin que deje de ser patrimonio del Archivo. La ley 25.119 menciona un "poder de policía", término jurídico de tono desafortunado que Fernández Jurado, su señora y Sirvén interpretan mal pero que tiene precedentes en la legislación de otros países menos obtusos. Es una atribución pensada para que la CINAIN pueda actuar dentro de un marco legal en caso de catástrofes como las que han provocado la pérdida de demasiado material en nuestro país. Si la CINAIN hubiera existido cuando cerraron los laboratorios Alex, por ejemplo, ese "poder de policía" le hubiera permitido tomar a su cargo todo el material que se arrojó a la calle, mucho del cual se perdió para siempre. Se trata de contar con la legitimidad necesaria para evitar las pérdidas materiales irreparables y no para avasallar los derechos de propiedad intelectual, que están debidamente salvaguardados en la ley para evitar malentendidos. En realidad, la idea es exactamente la contraria de la que preocupa a Sirvén: preservar copias y negativos fílmicos implica garantizar que los derechos de propiedad intelectual sigan vigentes. Argentina Sono Film es dueña de los derechos del film Goal! (Moglia Barth, 1936) pero no puede vendérselo a nadie porque no ha conservado copia. Lo patético es que esa situación y otros problemas relacionados con la falta de preservación adecuada, no se da sólo con materiales de 1936 sino también con obras mucho más recientes. Luis Puenzo encontró hongos en los negativos de La historia oficial, Fernando Solanas tuvo que encargar una restauración de su negativo de Los hijos de Fierro, Pablo Trapero no tiene una buena copia en 35mm. de Mundo grúa y siguen las firmas.

B - Es falso que exista en este momento entidad alguna que cumpla con los objetivos para los que fue creada la CINAIN. En Argentina no se preserva sino que, en el mejor de los casos, se guarda. Ningún archivo oficial o privado tiene las condiciones necesarias de temperatura y humedad controladas que garantizan la supervivencia del material audiovisual a largo plazo. Tampoco se restaura, porque "restaurar" implica por ejemplo tomar una copia mala u obsoleta de un film, repararla, sacar de allí un negativo y luego una copia nueva, con los costos de laboratorio del caso. La mayor parte de los trabajos de restauración o preservación que se han hecho en este país en los últimos veinte años no han sido financiados por la Cinemateca Argentina.

Además, así como ni el Fondo Nacional de las Artes, ni el Museo del Cine, ni el Archivo General de la Nación, ni la cinemateca del INCAA cuentan con las facilidades indispensables para cuidar como corresponde el material audiovisual, tampoco tienen los mínimos medios necesarios como para garantizar un buen acceso público al mismo. Cualquier productor, estudiante o simple curioso que haya tratado de encontrar un film que necesitaba o simplemente consultar un listado en alguno de los archivos argentinos sabe de qué estoy hablando.

Para Guillermo Fernández Jurado la palabra "acceso" es especialmente urticante: durante su larga gestión al frente del Museo Municipal del Cine se caracterizó por ocultar celosamente lo que allí se guardaba y basta con comparar sus actividades en ese organismo con la gestión previa de Jorge Miguel Couselo para ratificar la esterilidad de su política. Fue en 1992, durante su gestión, que la copia completa de Metrópolis llegó al Museo pero desde ese momento hasta su alejamiento seis años más tarde Fernández Jurado no sintió la curiosidad elemental de revisarla y así esas latas siguieron allí sin abrirse durante otra década. Demás está decir que esa política oscurantista ha caracterizado también a la Cinemateca Argentina, cuyos films propios están cada vez más ausentes de las exhibiciones de la sala Lugones, reemplazados por material de embajadas o por films en formato DVD. No sorprende, porque cuando Cavallo lo benefició con un millón y medio de dólares, Fernández Jurado no destinó ese dinero a cuidar sus películas sino que se apresuró a abrir una efímera escuela de cine que no tuvo una materia dedicada a la preservación en su currícula y que debió cerrar sin ver egresar a un solo alumno. Eso se llama tener las prioridades confundidas, como el tipo que se tira de un avión y se pone a atar los cordones de los zapatos antes que abrir al paracaídas.

Hay que decir una vez más que no sería necesario recordar nada de esto si no fuera porque el principal problema de Fernández Jurado y su señora no es ya que no hagan lo que materialmente no pueden, sino que tampoco permitan que otros lo intenten. Además de cuestionar reiteradamente con falacias a los que tratan de hacer lo que él no supo, en 2001 la FCA impulsó un proyecto, firmado por el entonces senador Leopoldo Moreau, para reemplazar la CINAIN con una comisión integrada por representantes de diversas entidades que tienen a su cargo archivos audiovisuales (el Museo Municipal del Cine, el Fondo Nacional de las Artes, el archivo General de la Nación, el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales y, por supuesto, la Cinemateca Argentina). Es decir, se pretendía dejar todo tal como estaba. Esta idea genial contó con el absurdo adicional de que Moreau ya estaba en el Congreso cuando allí se sancionó (dos veces, la segunda contra un veto de Menem) la ley 25.119 de creación de la CINAIN por unanimidad. En ese momento debimos ir con Manuel Antin a la Comisión de Cultura del Senado para explicar el ridículo de esa situación y así el proyecto no prosperó.

La ley de la CINAIN y su reglamentación no fue resultado de la improvisación sino que nació luego de varios años de analizar la situación local e internacional, de pedir oportuna asesoría a gente con experiencia en el tema (algunos de los cuales se negaron a darla, como Fernández Jurado), de pasar por todas y cada una de las fatigosas instancias que corresponden a un proyecto de ley cultural en Argentina. Hace más de medio siglo que la Cinemateca Argentina existe pero no ha podido evitar que el patrimonio audiovisual argentino llegue hasta hoy en estado de emergencia: todos los días se pierden películas, es decir, documentos de nuestra cultura. La política de Fernández Jurado tuvo todas las oportunidades pero ha fracasado. Es hora de probar otra cosa.


CINAIN:Hernán Gaffet también le responde a Pablo Sirvén
Así como tres días atrás Fernando Martín Peña contestó en este sitio con dureza un texto escrito por el Secretario de Redacción del diario La Nación, ahora es el Delegado Organizador de la Cinemateca y Archivo de la Imagen Nacional el que contesta en OtrosCines.com.


Punto por punto
por Hernán Gaffet, (Delegado Organizador de la CINAIN)

En mi carácter de Delegado Organizador de la Cinemateca y Archivo de la Imagen Nacional (CINAIN) respondo a la nota de Pablo Sirvén sobre la firma del decreto reglamentario de la ley que crea dicho organismo.

El artículo publicado por La Nación dice:

“No es casual que con el monopolio estatal sobre la TV digital y el Fútbol para Todos, al Gobierno se le empiece a abrir fuerte el "apetito" por los contenidos.”

Es verdad, no es casual que al Gobierno se le abra el apetito por los contenidos. Es más, para ser coherente, ese apetito deberá ser voraz. Para que el pluralista y revolucionario proyecto comunicacional sea útil al país, la atención hacia los contenidos debe ser de medular importancia. La malicia de las comillas por el “apetito” aludido denota el cariz político, y por ende, el nulo valor periodístico de su falaz nota.

La nota sospecha acerca de “el cariz de la "invitación" que la Cinain cursará a quienes posean material fílmico a que lo depositen en ella y, a “la amenaza del artículo 8, que anuncia: "La Cinain tendrá poder de policía al efecto de obtener información sobre el estado de cualquier producto audiovisual nacional, si estuviese en el dominio público, y de copias que quedarán bajo su custodia".

Sólo ve como amenazante al poder de policía quien cometió o planea algún ilícito. Ese poder, por demás claro en la letra de la Ley y de su reglamentación, es al solo efecto de salvar lo que está en peligro si el tenedor del film no puede garantizar su preservación. Dicho poder, en nada afectará los derechos autorales y patrimoniales sobre los materiales. Si alguien puede valorar esos derechos es el mismo autor de la ley, Fernando “Pino” Solanas, autor y productor de sus films.

PS escribe: “La información de prensa distribuida por el INCAA para la ocasión incurre en un grave error, que no parece casual, cuando afirma que la Argentina es "uno de los países que no contaban con preservación y difusión de su patrimonio fílmico y audiovisual".

PS desconoce que preservar es guardar bajo específicas y permanentes condiciones ambientales cuyos valores la Fundación Cinemateca Argentina no respeta, a pesar de integrar la Federación Internacional de Archivos de Films (FIAF), que es quien establece los parámetros de preservación. Por ello, la FCA no preserva, guarda, con obsoleto equipo de aire acondicionado ideal para nuestro living y que apaga cuando está fresquito. No me lo contaron, lo he visto. La FIAF también posee un Código de Ética que Fernández Jurado y Sra. no cumplen. El mismo dice: “Los archivos creen que han de compartirse libremente los conocimientos y experiencias que contribuyan al desarrollo y a la formación de otros y a la expansión del ideal archivista. Sus empleados actuarán con un espíritu de colaboración, y no de competencia, con sus compañeros del propio archivo y los miembros de instituciones afines. Los empleados de los archivos no colaborarán a sabiendas en la difusión de información falsa o equívoca, ni ocultarán deliberadamente información sobre sus fondos o conocimientos…”. Desde el comienzo han atacado a la CINAIN, como si lo vieran una competencia comercial que no es. ¿O la FCA es sólo comercial? No era lo que el gran Roland (su fundador) hubiera deseado. Nadie desconoce la existencia de la FCA. De hecho, es famosa por su política de no hacer ni dejar hacer.

Luego expresa que pese a su valioso patrimonio  “la Fundación Cinemateca Argentina ha sido ignorada por el Estado nacional y sólo se mantiene por el feliz acuerdo de décadas con la sala Leopoldo Lugones del Teatro San Martín, cuyos ciclos abastece…”

Está bien que la FCA tenga su sala, pero el “feliz acuerdo” con la Sala Lugones es una especie de subsidio encubierto que recibe del Estado que tanto denostan Fernández Jurado y el autor de la nota. Por otra parte, las películas que abastecen esos ciclos incluyen gran cantidad de films aportados por embajadas de los países más diversos. El inminente ciclo de Federico Fellini es un ejemplo. Y en muchas ocasiones, en DVD.

También argumenta que “tanto la embajada de Francia, como el Instituto Goethe, distribuidores y coleccionistas particulares han depositado películas en la FCA”.

Quienes “confían la custodia de sus materiales” lo hacen por falta de espacio para hacerlo ellos, porque les es más económico que devolver los films a los países de origen, o porque desconocen la falta de condiciones ambientales para la preservación que ostenta “la reconocida” FCA. No se puede confundir confianza con acto desesperado, comodidad, desconocimiento o acto “aliviador de conciencias”…

También cita: “En su editorial principal del martes 10 de julio de 2001, LA NACION apuntaba, a propósito de su labor y de las acechanzas que la sobrevolaban, lo siguiente: "El Estado no debe tomar en sus manos aquellas funciones culturales que el sector privado está en condiciones de cumplir con mayor eficacia e idoneidad".

Aquella palabra editorial desconocía el desesperante estado de nuestro patrimonio fílmico. El 90% del mudo argentino se ha perdido y más del 50% del sonoro está perdido o gravemente dañado. ¿Quién del sector privado ha creado conciencia preservacionista, o formado gente capaz de desempeñarse en un archivo fílmico? Muy pocos, que no nombraré para que no se diga que hago proselitismo. Aclaro: no soy yo, pero tampoco quienes comandan la FCA. Me consta que algunos lo han intentado, pero sus esfuerzos no alcanzaron por no contar con ayuda del Estado.Además, apelando al sentido común: si la industria cinematográfica de todo el mundo precisa del apoyo del Estado (quizá la India sea la excepción), ¿cómo no va a precisar de esa tutela el material a preservar?
Luego señala que el Estado retaceó el apoyo a entidades como la FCA.

Sr. Sirvén, consulte al menos el archivo de su diario. Domingo Cavallo ayudó a la FCA con un millón y medio de pesos y Manuel Antín al frente del INCAA, con 500.000 más. Jamás se hizo público en qué se gastó ese dinero. Ningún organismo estatal ni ningún privado recibieron jamás esa cifra para el resguardo de películas. 

PS concluye: “Ojalá que el nacimiento de la Cinemateca Nacional apenas sea una dispersión de esfuerzos y que la tentación del manotazo sobre los tesoros de la entidad creada por Roland, que funciona de manera continuada desde hace 61 años, no ocurra.”

Si se lee bien la Ley y la Reglamentación que crea la CINAIN, cualquiera podrá concluir que la FCA no tiene nada que temer si hizo bien las cosas, y si las hizo mal tampoco debe temer. Debe colaborar, si de verdad le interesa el Cine. La CINAIN no buscará culpables sino gente que ame al Cine.

Mientras tanto, usar nuestro patrimonio cultural para denostar, para hacer política de baja estofa apoyándose en voceros desautorizados e ignorantes del tema, y usar el nombre del gran Roland para con su prestigio disimular y avalar una gestión dañina al patrimonio fílmico, eso sí es de temer.

A pesar de ello, para cumplir los objetivos para los que se me ha designado, “no tiraré al bebé con el agua del baño”. Afirmaré siempre que la CINAIN se hará grande articulando su gestión con todos los archivos audiovisuales del país, incluyendo a la FCA, a la que también se deberá convocar.


La CINAIN será un ente autárquico y autónomo, dentro de la Secretaría de Cultura de la Nación, que dirige en la actualidad Jorge Coscia.

Cada producción deberá disponer de una copia para su conservación, cuyo costo deberá ser tenido en cuenta en el apoyo económico que entrega el INCAA a los proyectos declarados de interés.


CINAIN funcionará en un edificio a designar, donde se deberá montar toda su infraestructura, con un depósito especialmente acondicionado, y una sala cinematográfica, ya que entre sus funciones estará también la de programar ciclos.


Su director y vicedirector permanecerán en el cargo por cuatro años y serán nombrados por el Ejecutivo de entre cinco candidatos elegidos por un consejo asesor a través de un concurso público de antecedentes y proyecto. El cineasta Hernán Gaffet, delegado del INCAA para la formación de la CINAIN, agregó que se reunirán la próxima semana con Mazure y Coscia para empezar a delinear los pasos a seguir.


La CINAIN tendrá un "consejo asesor" que formarán las instituciones y sectores ligados a la producción audiovisual y difundirá sus objetivos a través de una campaña pública.


Según sostiene la ley, además de la provisión del edificio por parte de la Secretaria de Cultura de la Nación, el INCAA tendrá que destinar a la CINAIN el 10 por ciento de la partida presupuestaria no afectada a subsidios durante el primer año de funcionamiento y luego, a partir del segundo, el 6 por ciento.


Cabe recordar que la ley 25.119 -impulsada por Pino Solanas- se sancionó por unanimidad en junio de 1999, fue vetada por el entonces presidente Carlos Saúl Menem y vuelta a sancionar en septiembre de ese año. Ahora, 11 años más tarde, aquel sueño se convirtió en realidad


lunes, 31 de enero de 2011

APLICAN 86 SANCIONES A EMPRESAS DEL GRUPO CABLEVISION

Buenos Aires, 31 de enero (Télam).- 

La Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (AFSCA) dispuso hoy aprobar la aplicación de 86 sanciones a Cablevisión, perteneciente al Grupo Clarín, por incumplimiento del ordenamiento de la grilla, a la vez que reiteró que ese organismo busca "garantizar a los ciudadanos la pluralidad informativa".
 
Según informó el organismo "las sanciones son por incumplimiento del ordenamiento de la grilla dispuesto por la Resolución Nº 296-AFSCA/10".
Esa resolución ordena el agrupamiento temático de las señales, comenzado por la señal de generación propia, luego las señales informativas (TN, América 24, C5N, Crónica TV, Canal 26, CN23), y a continuación las señales de TV abierta de la localidad donde se encuentra cada sistema de cable.

 
También dispone la incorporación de Canal 7 (la TV Pública), Encuentro, PakaPaka y Telesur.
"Las 86 empresas del Grupo Cablevisión sancionadas hoy siguen incumpliendo la ley", informó la AFSCA, por lo que se reiteró que "el ordenamiento de la grilla del cable es una de las herramientas tendientes a garantizar a los ciudadanos la pluralidad informativa".
"La carencia de pluralidad en la información constituye un serio obstáculo para el funcionamiento de la democracia, dado que esta forma de gobierno requiere del enfrentamiento de ideas, del debate y de la discusión", agregó.

 
Las sanciones fueron aplicadas por la AFSCA a empresas de TV por cable cuyas licencias son explotadas por el Grupo Cablevisión, "en virtud del proceso de absorción de licencias llevado adelante por esa empresa, aunque a la fecha no existe ningún acto administrativo dictado por el ex-Comfer o por la AFSCA que autorice dicha absorción", indicó el organismo que encabeza Gabriel Mariotto.

 
La AFSCA recordó lo que "expresara la Corte Interamericana de Derechos Humanos en la Opinión Consultiva OC-5/85 del 13 de noviembre de 1985, en sus considerandos 32 y 33", que precisan que "la libertad de expresión es un medio para el intercambio de ideas e informaciones y para la comunicación masiva entre los seres humanos", y que ambas deben ser garantizadas simultáneamente.

 
"Resta indicar que en nuestro país, el resguardo de espacios para programas del estado y los periodísticos de noticias, es un modo concreto de cumplir con el artículo 75, inciso 19, de la Constitución Nacional, y con compromisos firmados ante la UNESCO al suscribir la Convención sobre la Protección y la Promoción de la diversidad de las Expresiones Culturales", señaló el texto difundido por la AFSCA.

 
También recordó lo que señalara la Cámara de Apelaciones de Bahía Blanca, en Expediente caratulado, “CANAL 2 DE TELEVISIÓN CIRCUITO CERRADO DE CNEL. PRINGLES T.V. S.A. C/ E.N. P.E.N. Y AFSCA S/ AMPARO –MED. CAUT. S/ INCIDENTE APELACIÓN MED. CAUT”.

 
Allí, resulta claro que "un licenciatario no posee un derecho adquirido a un orden de grilla de canales de televisión, porque el tema de radiodifusión está hondamente comprometido con el mejor o mayor criterio que la comunidad posee y reserva para sí", añadió.
Respecto a los cuestionamientos realizados por la empresa Cablevisión, cabe señalar que en relación a la recusación de los miembros del Directorio de la AFSCA, la misma fue rechazada por el Decreto Nº 72/2011.

 
Respecto a las disposiciones de la Resolución Nº 296-AFSCA/2010, se indica que "se realizaron diversos planteos judiciales tendientes a impedir su aplicación", y que "dichos planteos fueron rechazados por el Poder Judicial".

 
Finalmente, la AFSCA afirmó que "la sanción aplicada es Falta Grave a cada uno de los licenciatarios, conforme el artículo 6º de la Resolución Nº 296-AFSCA/10".(Télam).-


 Video DDT - Lanata 10 de junio del 2009




Museos sin sede

Por Facundo de Almeida*
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/m2/10-2010-2011-01-31.html
 
El Consejo Internacional de Museos (ICOM) define a los museos como “una institución permanente, sin fines de lucro, al servicio de la sociedad y abierta al público, que adquiere, conserva, estudia, expone y difunde el patrimonio material e inmaterial de la humanidad con fines de estudio, educación y recreo”.

En virtud de estos criterios, podemos decir que dos importantes museos de la ciudad de Buenos Aires ya no cumplen con su función, a pesar de que ningún funcionario se haya atrevido a anunciar públicamente su virtual cierre.

El Museo del Cine, perteneciente al Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, siempre tuvo mala suerte y deambuló a lo largo de los años de un lugar a otro hasta perder definitivamente su espacio con la obra de ampliación del Museo de Arte Moderno, recientemente inaugurado en forma parcial.

Es la única colección pública donde se conserva el acervo cinematográfico de nuestro país y, como es evidente, su constante traslado a edificios sin adecuadas condiciones de conservación pone en riesgo permanente las películas y documentos originales, además de impedir que se cumpla con una de las características que le otorga el ICOM a los museos: que sean accesibles al público.

Es llamativo que se prolongue esta situación cuando, por otro lado, el Poder Ejecutivo porteño avanza con la creación de un polo cinematográfico con enormes excepciones impositivas para las empresas del sector, muchas de las cuales ya están instaladas allí. También las autoridades culturales porteñas se jactan de que la ciudad cuente con un prestigioso festival de cine que va por su decimotercera edición.

Sin embargo, la semana que pasó, la fiesta de fin de año de la institución y la presentación del calendario 2011 se realizaron en una productora privada.

Otra institución que desde hace años ha dejado de cumplir varias de sus funciones es el Museo Nacional de Arte Oriental, que tiene como objetivo la difusión del conocimiento de las culturas asiáticas, africanas y de Oceanía. Fue creado en 1965 sobre la base de compras directas, legados y donaciones de colecciones particulares y de embajadas de países asiáticos acreditados en nuestro país.

En la actualidad cuenta con un acervo de más de 3000 piezas, una biblioteca especializada de 1500 libros, una hemeroteca con 2500 revistas y publicaciones periódicas y una videoteca con más de 150 documentales.

Y a pesar de que el sitio web de la Secretaría de Cultura de la Nación aún hoy indica que en 1996 “fueron concedidos en forma definitiva, para funcionamiento de la nueva sede del Museo, los edificios ubicados en la calle Riobamba 983-993 de esta ciudad, debiendo los mismos ser reciclados para tal fin”, y que “la apertura de los pliegos para la adaptación y adecuación edilicia se realizó el 14 de diciembre de 1998”, lo cierto es que en ese inmueble funciona actualmente la Casa Nacional del Bicentenario.

En alguna oportunidad hubo intención de que este museo se instalase en la ex cárcel de mujeres de la calle Humberto Iº 378, pero esa opción fue descartada y actualmente circulan versiones que indican que ese edificio colonial construido en 1735 será destinado a otros fines.

La colección del Museo Nacional de Arte Oriental –que no es accesible al público– ocupa hoy varios sectores muy importantes del Palacio Errázuriz, sede del Museo Nacional de Arte Decorativo, transformando así parte de ese inmueble en un depósito.

La ocupación de espacios del Museo Nacional de Arte Decorativo desvirtúa además la función de este edificio y atenta contra la labor de restauración que lleva adelante la institución desde hace algunos años, que ha permitido hacer accesibles al público las habitaciones de los integrantes de la familia Errázuriz Alvear.

Un último comentario indica que el Museo de Arte Decorativo podría emplazarse en algún espacio del ex Correo Central, aunque todavía no hay información oficial sobre esa decisión.

Sobre el destino del Museo del Cine porteño, sólo ha trascendido que una encumbrada funcionaria de Cultura habría sugerido distribuir la colección entre los otros museos porteños, de acuerdo con la temática de cada elemento. Esperemos que este rumor sea sólo un mito urbano y que pronto se anuncie con precisión cuál será la futura sede.

* Lic. en Relaciones Internacionales. Magíster en Gestión Cultural. Docente del Master en Gestión Cultural en la Universidad de Alcalá de Henares y del Programa de Conservación y Preservación del Patrimonio en la Universidad Torcuato Di Tella, http://facundodealmeida.wordpress.com

sábado, 29 de enero de 2011

“De la infancia” - Mexico

El director muestra en una historia las consecuencias de lo que él considera que es una cadena de violencia hereditaria
http://www.informador.com.mx/entretenimiento/2010/186300/6/de-la-infancia-cimbra-el-ficg.htm

GUADALAJARA, JALISCO.- Complacer no es el objetivo en el cine de Carlos Carrera, y el mejor ejemplo de esto se da en la película ''De la infancia''.

Violenta, cruda y sin concesiones De la infancia descarna una realidad ante la cuál muchos preferirían voltear el rostro a otro lado. Pero Carrera la trae condimentada con una serie de elementos fantásticos, que no hacen sino agregar colores brillantes al macabro espectáculo que ofrece una familia disfuncional.

El elenco de la película incluye a actores de la talla de Damián Alcázar (Basilio), Giovanna Zacarías (Sofía), Ernesto Gómez Cruz (El padrino) y los actores infantiles Benny Emmanuel (Francisco) y Rodrigo Oviedo (Damasco), cuya inocencia se ve alterada de forma irremediable ante el turbio ambiente urbano donde se desenvuelven.

La cinta se encuentra compitiendo en el Festival Internacional de Guadalajara dentro de la categoría de Mejor largometraje mexicano de ficción, y no son pocos los críticos que la señalan como una de las favoritas.




Durante su visita al festival, Carlos Carrera habla con este medio sobre cómo conformó al elenco infantil y lo que viene para él luego de ''De la infancia''.

— ¿Qué tratas de contar con “De la infancia”?

— Es una historia que cuenta cómo se hereda la violencia narrada a través de los ojos de unos niños que confunden realidad y fantasía. Tiene momentos muy divertidos, otros tristes. De alguna manera, creo que el público se puede identificar con algún pasaje de la película, ya que todos pasamos por esa etapa.

—¿Cómo manejaste el elenco, cuando tienes actores infantiles por un lado y por el otro a histriones consagrados?

— Tiene sus ventajas poder trabajar entre amigos y con actores de la talla de Damián (Alcázar) y Ernesto Gómez Cruz hace que todo fluya muy bien, porque el equipo está trabajando con el mismo objetivo.
La relación entre todo el equipo, no sólo entre actores, sino con la gente de fotografía y sonido se vuelve una cosa muy orgánica. Creo que ha sido el rodaje más divertido que he tenido en mi vida, en especial por los niños, tienen una energía y vitalidad prodigiosa.

— En ese sentido, la película maneja una trama muy dura con momentos de enorme tensión, ¿cómo manejaste a los niños para que encajaran en este ambiente?

— Fue muy distinto a como se preparan las cosas con los adultos, cierto. Benny Emmanuel (Francisco en la película) es un actorazo aunque tenga 11 años, en ese sentido fue como tener a un adulto muy inteligente. Con los otros simplemente fue dejarlos ser ellos, tienen un mundo interno muy interesante.

— ¿Cómo se protege el “mundo interno” de un niño actor cuando se le coloca en una historia tan dura como se presenta en la cinta?

— Normalmente trabajando con actores adultos sí quieres que se metan más en el papel, que sean más vivenciales. En este caso procuramos cuidar mucho a los niños que tuvieran claro cómo se hace el cine, que de alguna manera es algo artificial para recrear algo que va a ser real. La intensión era que ellos no se sintieran afectados por la violencia que se ve en la película.

— Dos personajes con muchos matices de carácter son “Basilio” y “Sofía”, ¿quedaste satisfecho con su desarrollo?

— En el caso de Basilio (Damián Alcázar) se trataba que fuera un personaje al principio encantador y lentamente fueras descubriendo sus frustraciones conforme avanza la película, hasta terminar con el retrato de un ser lleno de traumas y miedos. Con Sofía (Giovanna Zacarías) se retrata una realidad de las dependencias de las relaciones violentas, esas ganas de irse sin poderse ir.

Tras “De la infancia”, ¿a qué proyecto planeas enfocarte?

—Terminé De la infancia y al mismo tiempo comencé un largometraje de animación llamado Ana. Al FICG traemos los primeros tres minutos de la historia. Es un proyecto que se va a tardar lo que se tardan las animaciones, un par de años, pero no importa, cuando la intención es tener algo de calidad mundial.

¿De qué se trata?

 
De la infancia relata la vida de Francisco, un niño de 10 años que vive en una familia profundamente disfuncional y violenta, donde la ignorancia y la pobreza son el pan de cada día.

Sin conocer paz en la escuela o en su hogar, Francisco comienza a repetir los patrones de violencia que sus padres llevan a cabo día con día. En este ambiente hostil suceden también una serie de acontecimientos sobrenaturales y fantásticos que afectan la vida de todos los protagonistas.



CIUDAD EN ROJO

Título Original: Ciudad en rojo

/www.grancine.net
El argumento se sitúa en 1957 y se desarrolla en 24 horas en las que se narran la insurrección, la rebeldía y la solidaridad en Santiago de Cuba durante la lucha clandestina contra la dictadura de Fulgencio Batista.

Referencia:
Licenciada en Historia del Arte y Periodismo, Rebeca Chávez se inicia como crítica de cine en el ICAIC en 1974. Colaboradora durante ocho años del destacado documentalista cubano Santiago Álvarez para quien trabajó como investigadora, guionista y asistente de dirección. En 1984 inicia su carrera como directora de documentales y acumula una obra que ha recibido diversos reconocimientos nacionales e internacionales. En 1992 incursiona en el área de la ficción con los cortos El triángulo y La fidelidad, ambos de 1992. Ha impartido diversos seminarios sobre teoría y práctica del cine documental y la experiencia cubana en ese género en diferentes instituciones de EUA, Puerto Rico, Inglaterra y España. Se ha desempeñado como asesora de guiones de películas documentales y de ficción.

Originaria de Santiago de Cuba, Rebeca Chávez debuta en el largometraje de ficción con Ciudad en Rojo (2009) y es una de las dos mujeres que han sido cineastas, hasta ahora en su país, después de que Sara Gómez dirigiera De Cierta manera en 1974.









Director:Rebeca Chávez
Guión:Xenia Rivery Arboláez
Producción:Daniel Díaz Ravelo
Fotografía:Angel Alderete
Montaje:Manuel Iglesias
Música:X Alfonso
Intérpretes:Rafael Ernesto Hernández (Carlos), Eman-xor Oña (Waldino), Yori Gómez (Raquel), Carlos Enrique Almirante (Rolando), Mario Guerra (Quico)
Duración:90 minutos
Año:2009
País:Cuba - Venezuela
Distribución:Amazonia Films

EL CHICO QUE MIENTE -

Título Original: El chico que miente

Un chico adolescente inicia un viaje por la costa de Venezuela y reinventa una y otra vez su propia historia en la tragedia del deslave de Vargas ocurrido en 1999 para lograr sobrevivir. Poco a poco se irá develando su verdadero pasado. Hace diez años el deslave le arrebató a su madre, ahora él cree que la puede encontrar. 
 

Referencia:
Nacida en Lima (Perú) la realizadora, productora, editora y guionista Marité Ugás, luego de graduarse en Comunicaciones en la Universidad de Lima, se une a la primera generación de la Escuela de Cine y Televisión de San Antonio de Los Baños (Cuba), donde dirige, entre otras producciones, Barrio Belén, documental sobre el puerto de La Habana, premiado en Helsinki, Paris y Roma. Sus primeros cortometrajes ya muestran su estilo y ritmo personal, como Algo caía en el silencio (Premio Especial NY Latino 1992), Cotidiano (Carabela de Plata- Bilbao 1993).

Ugás también ha dirigido los documentales Una isla dentro de otra isla (Cuba 2001) y Alguien nos vigila - OVNIS en Latinoamérica (Perú, Venezuela, México 2002). Ha escrito y dirigido siete telefilms para la serie “Postdata” (Buenos Aires, México 2003).

Su primer largometraje A la media noche y media (codirigido con Mariana Rondón, 1999) fue presentado en más de 40 festivales internacionales, como Tokyo, Rotterdam o Seattle, recibiendo cinco premios de Ópera Prima; en Montevideo, Providence, Chicago, Mérida y Caracas.

El chico que miente (2011) es su segundo largometraje como directora y cuenta con el apoyo del CNAC, Ibermedia y EZEF - Alemania.

Como productora y montadora, Ugás se ha desempeñado en el largometraje Postales de Leningrado (2007) dirigido por Mariana Rondón, ganador de 22 premios internacionales. De nuevo la dupla Ugás-Rondón vuelve en El chico que miente, esta vez la primera como directora y la segunda como productora.

El personaje principal de esta película es representado por el niño Iker Fernández, quien debuta como actor y es acompañado por reconocidos actores como: Laureano Olivarez (Postales de Leningrado, Oro Diablo, La hora cero), Beto Benites (Hermano), Beatriz Vázquez, Gladys Prince, Francisco Denis, Dimas González, María Fernanda Ferro, entre otros.

Escrita a cuatro manos por Marité Ugás y Mariana Rondón, la cinta fue rodada un 90% en exteriores e incluyó a algunos habitantes de los pueblos costeros para agregar más veracidad a la historia. El argumento revive el recuerdo del terrible deslave ocurrido en Vargas (estado costero venezolano), en diciembre de 1999, que costó la vida a un considerable número, no determinado aún, de personas.

“Todos tienen su historia del deslave, todos tiene un relato sobre ese momento. Como cuando el hombre llegó a la luna… cuando cayeron las torres gemelas. El antes y el después. Pero en especial, todos tienen su expresión real o fantástica sobre cómo vivieron ese momento. La película no se va a centrar en revivir escenas de dolor, si no que de alguna manera activará la memoria emotiva de los espectadores, sobre un hecho que cada quien ha vivido de una manera diferente”, ha expresado Ugás sobre su filme. (www.sinflash.com)


  
Filmar el recuerdo
La realizadora habla sobre lo que fue filmar a personas de los pueblos que formaron parte del casting: “Procuramos jugar mucho con ellos y creo que finalmente entraron en un relajo. Es importante, si sabes qué es lo que vas a buscar, saber que cuentas con el equipo técnico necesario. Nosotros siempre filmamos en cine pero buscamos la cámara más chiquita y liviana, la más fácil de colocar en donde sea y que estuviera prendida mucho rato hasta que el viejito se acordara que tenía que decir ‘sírveme mi hervido’ y empezaban a improvisar y a inventar otras cosas. Procuramos tener tiempo hasta que la gente se sintiera realmente bien”.

Ugás comenta el aspecto documental que posee la cinta: “El guión estaba escrito con una línea central muy fuerte y el resto estaba abierto a lo que nos fuéramos a encontrar, porque la película fue diseñada como una ‘road movie’ (película de camino). Sí podría considerarse documental en la medida de que cada quien cuenta qué le pasó”.

Casting en los colegios
El protagonista es un niño, elemento muy presente en el cine de la dupla Ugás-Rondón (A la media noche y media, Postales de Leningrado ). Así como la película se desarrolla a lo largo de un camino, un sendero previo se recorrió para encontrar al niño que mintiera. “Hicimos un casting por todos los colegios de Caracas, por los clubes donde se juntan los chicos y vimos más de 500”, asegura Marité. Luego de ver todas las noches los videos, poco a poco fueron quedando menos seleccionados hasta llegar, cuatro meses después, al niño al que, al terminar su partido de fútbol en el recreo, llamaron para preguntarle si quería actuar: Íker Fernández.

La realizadora defiende su interés por narrar la historia desde el punto de vista de un niño: “Pensar que un niño está lleno de ingenuidad y de sorpresa es mentira, un chico está tan contaminado como todos pero sí hay una curiosidad que todavía no ha sido aplanada y yo creo que dentro de esa máscara es que me pongo, al menos como autora, para ir acompañando a ese personaje en esa curiosidad e ir avanzando en la historia. Es tratar de liberarte de todo prejuicio, cualquier carga moral, ética y cualquier saber mal aprendido”- explica la directora. (http://dominical.ultimasnoticias.com.ve).


Director:Marité Ugás
Guión:Marité Ugás & Mariana Rondón
Producción:Mariana Rondón
Fotografía:Micaela Cajahuaringa
Montaje:Marité Ugás
Sonido:Franklin Hernández (Sonido directo) y Lena Esquenazi (Diseño)
Música:Camilo Froideval
Director de Arte:Matías Tikas
Intérpretes:Iker Fernández, Laureano Olivarez, Dimas González, María Fernanda Ferro, Francisco Denis, Beatriz Vázquez, Yugui López, Beto Benites, Rafael Gil, Gladys Prince, Guillermo Díaz Yuma. Bernardo “Nao” Aponte, Ramona Lartiguez y los jóvenes Valerie Weilheim
Duración:99 minutos
Año:2011
País:Venezuela
Distribución:Cines Unidos