sábado, 28 de julio de 2012

LA AFSCA Y LA APLICACION DE LA LEY DE MEDIOS


Para cumplir la ley

El 7 de diciembre, los distintos grupos de medios tienen que adecuarse a los límites de la nueva norma. Clarín denunció a la Afsca. El Gobierno sigue el fallo de la Corte.
Por Sebastian Abrevaya
Con la mira puesta en el 7 de diciembre, fecha que la Corte Suprema de Justicia determinó para el vencimiento de la medida cautelar presentada por el Grupo Clarín, la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (Afsca) decidió activar los mecanismos “preliminares” para la aplicación del artículo 161 de la ley de medios, mal llamado artículo de “desinversión”. En ese contexto, el organismo le envió notificaciones no sólo al Grupo Clarín sino también a una veintena de grupos de medios, a los que les solicitó información técnica para verificar su situación frente a la norma aprobada en octubre de 2009.
En la nota firmada por el presidente de la Afsca, Santiago Aragón, y por el director, Ignacio Saavedra, se explica que el procedimiento de “constatación de oficio” es una “etapa preliminar” del proceso de adecuación y tiene por finalidad “determinar la situación actual de cada uno de los licenciatarios que, no habiendo presentado una propuesta de adecuación voluntaria, se encuentren en presunta infracción a la normativa contenida en la ley”.
Desde el organismo desmintieron que se trate de un “desconocimiento” del fallo de la Corte Suprema, tal como publicaron los diarios Clarín y La Nación, sino que, por el contrario, las medidas adoptadas apuntan al cumplimiento de los plazos fijados por el máximo tribunal. “Para poder cumplir con el fallo, que dice que el 7 de diciembre termina la cautelar y comienza el proceso de adecuación, es necesario requerir esta información”, explicaron a Página/12 autoridades de la Afsca, quienes remarcaron que su respuesta no significa la existencia del incumplimiento de la ley hasta tanto no se expida definitivamente el organismo.
Además advirtieron que no fueron enviadas sólo a Clarín, sino también a otros medios como el grupo Uno Medios, propiedad de Daniel Vila y José Luis Manzano; el Grupo Indalo, de Cristóbal López; el Grupo Hadad, de Daniel Hadad, entre otros medios que no gozan del amparo judicial.
Después de utilizar todos los recursos a su alcance, desde el multimedio Clarín ahora dicen que a partir del 7 de diciembre cae la medida cautelar, pero empezaría a correr el período de un año que establece la ley para su adecuación. Fuentes de la Corte Suprema rechazaron esa interpretación y afirmaron que en ese momento ya deben desinvertir. El Centro de Información Judicial, dependiente de la Corte, dejó en claro esa posición el 22 de mayo, cuando se conoció el fallo: “El plazo de 36 meses de la cautelar se cuenta a partir del 7 de diciembre de 2009 y vence el 7 de diciembre de 2012”, dice el informe de prensa número 38 y agrega: “en consecuencia, estando vencido el plazo legal, y por efecto de la finalización de la cautelar, a partir del 7 de diciembre vence la suspensión del artículo 161” con respecto al Grupo Clarín.
“El 7 de diciembre es el último plazo que tienen todos los grupos de medios para cumplir con la ley”, ratificó Aragón, en diálogo con Página/12. Por ese motivo el directorio de la Afsca creó, el 12 de julio pasado, la Comisión de Análisis, Asesoramiento y Seguimiento de los Procesos de Adecuación. En los considerandos de su creación se explica que, de haber avanzado respecto de los otros medios no amparados por la medida cautelar, “se hubiera generado una evidente desigualdad entre los mismos así como incrementado la concentración a favor de pocos con el consecuente agravamiento de la problemática en el sector, en violación a la letra y espíritu de la ley”. Esa es la respuesta a los cuestionamientos deslizados por la Corte respecto de cierta lentitud en la aplicación de la ley por parte del Estado.
La decisión de la Afsca se produjo la misma semana en la que se resolvió suspender y reestructurar el concurso para el otorgamiento de 220 licencias de televisión digital abierta, que había sido lanzado hace un año y postergado en dos oportunidades.

Concurso de proyectos de cortometrajes “Vino argentino”






Concurso de proyectos de cortometrajes
“Vino argentino”




El Concurso de Proyectos de Cortometrajes “Vino Argentino” es una Sección del Festival UNASUR CINE para Proyectos en etapa de Desarrollo, destinada a realizadores específicamente de las provincias vitivinícolas de Argentina: Salta, Catarmarca, La Rioja, San Juan, Mendoza, Neuquén y Río Negro, cuyo objetivo principal es difundir y promover artísticamente el desarrollo y la consolidación de la actividad vitivinícola de nuestro país así como la inclusión y promoción de nuevos talentos provenientes de estas provincias.
Este concurso está apoyado e impulsado por COVIAR (Corporación Vitivinícola Argentina), que otorgará un premio de  PESOS SETENTA MIL ($70.000.-) para el Proyecto Ganador, con el cual el Responsable del Proyecto se compromete a la realización del cortometraje en cuestión, respetando el guión presentado. La entrega del premio se realizará en la Gala de Clausura del I Festival Internacional Unasur Cine.
El Festival UNASUR CINE es una iniciativa conjunta de la realizadora argentina Paula de Luque y la productora Mariana León Echevarria, que junto al Gobierno de la Provincia de San Juan llevan adelante. La ciudad de San Juan será sede de dicho festival que es apoyado por la Secretaría de Cultura y la Secretaria de Derechos Humanos de Presidencia de la Nación, y cuenta con el apoyo del INCAA (Instituto Nacional de cine y Artes Audiovisuales). Tendrá lugar entre el 15 y el 22 de Septiembre de 2012, en la ciudad de San Juan.
El Festival está pensado como un importante espacio de encuentro cultural de los países de Suramérica. Un encuentro que genere y consolide la pertenencia latinoamericana manteniendo las identidades propias de cada país. Participarán películas de los países miembros de la Unasur: Argentina, Bolivia, Venezuela, Perú, Colombia, Brasil, Uruguay, Chile, Ecuador, Paraguay, Guyana, Surinam.
La convocatoria del Concurso de Proyectos de Cortometrajes “Vino Argentino” se encuentra abierta a proyectos de cortometrajes de ficción, documentales, de animación y experimentales.

VER BASES EN: 
www.unasurcine.com.ar

El material requerido en las bases debe ser enviado o entregado en:

1-   Secretaria de Cultura de la Provincia de San Juan
Av. Libertador Gral. San Martin 750 Oeste –
Centro Cívico, 3º piso, Módulo 5.
Ciudad de San Juan. Argentina
Teléfono: +54264-430-6640/41/86 (de 8 a 13 hs)

2-   Malabia 2292, 1ºA (CP 1425)
Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Argentina
Consultas a: 
info@unasurcine.com.ar,
aclarando en “Asunto” que se trata del Concurso “Vino argentino”
Teléfono: +5411-4831-5954 (de 10 a 18 hs)

La fecha límite de recepción de proyectos es el 31 de agosto de 2012.  
No se tendrán en cuenta los proyectos que lleguen posteriores a esa fecha, tampoco se tendrá en cuenta la fecha que indique el matasellos postal.

Se agradece su difusión.

info@unasurcine.com.ar    -    www.unasurcine.com.ar

Cine Político - UTREF


viernes, 27 de julio de 2012

COMO SERA LA CEREMONIA INAUGURAL DE LOS JUEGOS OLIMPICOS


Entre Shakespeare y McCartney

Los británicos se gastaron 27 millones de libras para una fiesta que superará las tres horas de duración, que condensará la historia inglesa y que incluirá el desfile de las 204 delegaciones que tomarán parte de los Juegos.
El estadio Olímpico de Stratford, sede de la ceremonia inaugural.
Imagen: Télam.
Los Juegos Olímpicos de 2012 levantarán oficialmente el telón hoy a las 16 con uno de los momentos cumbre de cada edición, la ceremonia inaugural (televisan Canal 7, TyC Sports, ESPN y DirectTV, más información en la página 33) que convertirá a Londres en el centro del mundo, con un espectáculo que homenajeará las esencias británicas.
Parte del mismo permanece en secreto y se develará en el gran momento, ante 1000 millones de telespectadores y 80.000 personas en un estadio lleno en el que también estarán 120 jefes de Estado y de gobierno, con la reina Isabel II como la encargada de declarar inaugurados los Juegos.
La presidenta brasileña Dilma Rousseff, la primera dama estadounidense Michelle Obama, la actriz Angelina Jolie o míticos deportistas como el ex boxeador Muhammad Ali forman parte de la variada lista de invitados, donde tampoco faltarán el príncipe local Guillermo y su esposa Catalina.
Londres invirtió 27 millones de libras (42 millones de dólares) en la ceremonia, cuya dirección artística fue responsabilidad de uno de los directores de cine y teatro más reputados del Reino Unido, Danny Boyle, que en 2009 ganó el Oscar por ¿Quién quiere ser millonario? y que se ha esforzado en tratar de mantener el efecto sorpresa, aunque se sabe que será una exaltación de la cultura británica.
Entre los detalles que se conocen está que en el primer tramo del show contará con una representación de la campiña inglesa, con sus prados, sus labriegos y hasta un centenar de animales de granja, entre patos, vacas, gallinas y ovejas, una apuesta tan insólita como arriesgada. Otro referente británico ineludible, el escritor William Shakespeare, estará presente ya que una de las fuentes de inspiración es su obra La Tempestad y sus Islas de la Maravilla. La prensa especuló con la identidad de las estrellas musicales que podrían actuar, citando nombres de actualidad como la exitosa Adele o leyendas como el ex beatle sir Paul McCartney, que podría levantar al estadio al ritmo de “Hey Jude”.
Otro icono como James Bond podría sumarse a la fiesta, ya que el actor que lo encarna actualmente, Daniel Craig, habría grabado una escena desde el Palacio de Buckhingham al estadio Olímpico de Stratford.
¿Quién encenderá el pebetero olímpico? El pentacampeón olímpico de remo Steve Redgrave es favorito, pero también son candidatos el decatlonista Daley Thompson o la mediofondista Kelly Holmes.

jueves, 26 de julio de 2012

26 de julio de 2012: 60 años de la muerte de María Eva Duarte de Perón.


por RODOLFO WALSH





Esa mujer
   El coronel elogia mi puntualidad:
    ­Es puntual como los alemanes ­dice.
    ­O como los ingleses.
    El coronel tiene apellido alemán.
    Es un hombre corpulento, canoso, de cara ancha, tostada.
    ­He leído sus cosas ­propone­. Lo felicito.


    Mientras sirve dos grandes vasos de whisky, me va informando, casualmente, que tiene veinte años de servicios de informaciones, que ha estudiado filosofía y letras, que es un curioso del arte. No subraya nada, simplemente deja establecido el terreno en que podemos operar, una zona vagamente común.


    Desde el gran ventanal del décimo piso se ve la ciudad en el atardecer, las luces pálidas del río. Desde aquí es fácil amar, siquiera momentáneamente, a Buenos Aires. Pero no es ninguna forma concebible de amor lo que nos ha reunido.


    El coronel busca unos nombres, unos papeles que acaso yo tenga.
    Yo busco una muerta, un lugar en el mapa. Aún no es una búsqueda, es apenas una fantasía: la clase de fantasía perversa que algunos sospechan que podría ocurrírseme.


    Algún día (pienso en momentos de ira) iré a buscarla. Ella no significa nada para mí, y sin embargo iré tras el misterio de su muerte, detrás de sus restos que se pudren lentamente en algún remoto cementerio. Si la encuentro, frescas altas olas de cólera, miedo y frustrado amor se alzarán, poderosas vengativas olas, y por un momento ya no me sentiré solo, ya no me sentiré como una arrastrada, amarga, olvidada sombra.
    El coronel sabe dónde está.


    Se mueve con facilidad en el piso de muebles ampulosos, ornado de marfiles y de bronces, de platos de Meissen y Cantón. Sonrío ante el Jongkind falso, el Fígari dudoso. Pienso en la cara que pondría si le dijera quién fabrica los Jongkind, pero en cambio elogio su whisky.
    El bebe con vigor, con salud, con entusiasmo, con alegría, con superioridad, con desprecio. Su cara cambia y cambia, mientras sus manos gordas hacen girar el vaso lentamente.


    ­Esos papeles ­dice.
    Lo miro.
    ­Esa mujer, coronel.
    Sonríe.
    ­Todo se encadena ­filosofa.


    A un potiche de porcelana de Viena le falta una esquirla en la base. Una lámpara de cristal está rajada. El coronel, con los ojos brumosos y sonriendo, habla de la bomba.


    ­La pusieron en el palier. Creen que yo tengo la culpa. Si supieran lo que he hecho por ellos, esos roñosos.


    ­¿Mucho daño? ­pregunto. Me importa un carajo.
    ­Bastante. Mi hija. La he puesto en manos de un psiquiatra. Tiene doce años ­dice.


    El coronel bebe, con ira, con tristeza, con miedo, con remordimiento.
    Entra su mujer, con dos pocillos de café.
    Contale vos, Negra.


    Ella se va sin contestar; una mujer alta, orgullosa, con un rictus de neurosis. Su desdén queda flotando como una nubecita.
    ­La pobre quedó muy afectada ­explica el coronel­. Pero a usted no le importa esto.


    ­¡Cómo no me va a importar!... Oí decir que al capitán N y al mayor X también les ocurrió alguna desgracia después de aquello.
    El coronel se ríe.


    ­La fantasía popular -dice-. Vea cómo trabaja. Pero en el fondo no inventan nada. No hacen más que repetir.
    Enciende un Marlboro, deja el paquete a mi alcance sobre la mesa.


    -Cuénteme cualquier chiste -dice.
    Pienso. No se me ocurre.
    ­Cuénteme cualquier chiste político, el que quiera, y yo le demostraré que estaba inventado hace veinte años, cincuenta años, un siglo. Que se usó tras la derrota de Sedán, o a propósito de Hindenburg, de Dollfuss, de Badoglio.


    -¿Y esto?
    ­La tumba de Tutankamón -dice el coronel-. Lord Carnavon. Basura.
    El coronel se seca la transpiración con la mano gorda y velluda.
    -Pero el mayor X tuvo un accidente, mató a su mujer.
    ­¿Qué más? ­dice, haciendo tintinear el hielo en el vaso.
    -Le pegó un tiro una madrugada.


    ­La confundió con un ladrón ­sonríe el coronel . Esas cosas ocurren.
    ­Pero el capitán N. . .
    ­Tuvo un choque de automóvil, que lo tiene cualquiera, y más él, que no ve un caballo ensillado cuando se pone en pedo.
    ­¿Y usted, coronel?
    ­Lo mío es distinto ­dice­. Me la tienen jurada.
    Se para, da una vuelta alrededor de la mesa.
    ­Creen que yo tengo la culpa. Esos roñosos no saben lo que yo hice por ellos. Pero algún día se va a escribir la historia. A lo mejor la va a escribir usted.
    ­Me gustaría.


    ­Y yo voy a quedar limpio, yo voy a quedar bien. No es que me importe quedar bien con esos roñosos, pero sí ante la historia, ¿comprende?
    ­Ojalá dependa de mí, coronel.
    ­Anduvieron rondando. Una noche, uno se animó. Dejó la bomba en el palier y salió corriendo.
    Mete la mano en una vitrina, saca una figurita de porcelana policromada, una pastora con un cesto de flores.


    -Mire.
    A la pastora le falta un bracito.
    ­Derby -dice. Doscientos años.
    La pastora se pierde entre sus dedos repentinamente tiernos. El coronel tiene una mueca de fierro en la cara nocturna, dolorida.


    ­¿Por qué creen que usted tiene la culpa?
    ­Porque yo la saqué de donde estaba, eso es cierto, y la llevé donde está ahora, eso también es cierto. Pero ellos no saben lo que querían hacer, esos roñosos no saben nada, y no saben que fui yo quien lo impidió.
    El coronel bebe, con ardor, con orgullo, con fiereza, con elocuencia, con método.


    -Porque yo he estudiado historia. Puedo ver las cosas con perspectiva histórica. Yo he leído a Hegel.
    ­¿Qué querían hacer?
    ­Fondearla en el río, tirarla de un avión, quemarla y arrojar los restos por el inodoro, diluirla en ácido. ¡Cuanta basura tiene que oír uno! Este país está cubierto de basura, uno no sabe de dónde sale tanta basura, pero estamos todos hasta el cogote.
    ­Todos, coronel. Porque en el fondo estamos de acuerdo, ¿no? Ha llegado la hora de destruir. Habría que romper todo.


    -Y orinarle encima.
    ­Pero sin remordimientos, coronel. Enarbolando alegremente la bomba y la picana. ¡Salud! -digo levantando el vaso.
    No contesta. Estamos sentados junto al ventanal. Las luces del puerto brillan azul mercurio. De a ratos se oyen las bocinas de los automóviles, arrastrándose lejanas como las voces de un sueño. El coronel es apenas la mancha gris de su cara sobre la mancha blanca de su camisa.
    ­Esa mujer ­le oigo murmurar­. Estaba desnuda en el ataúd y parecía una virgen. La piel se le había vuelto transparente. Se veían las metástasis del cáncer, como esos dibujitos que uno hace en una ventanilla mojada.


    El coronel bebe. Es duro.
    ­Desnuda ­dice­. Éramos cuatro o cinco y no queríamos mirarnos. Estaba ese capitán de navío, y el gallego que la embalsamó, y no me acuerdo quién más. Y cuando la sacamos del ataúd -el coronel se pasa la mano por la frente­, cuando la sacamos, ese gallego asqueroso...


    Oscurece por grados, como en un teatro. La cara del coronel es casi invisible. Sólo el whisky brilla en su vaso, como un fuego que se apaga despacio. Por la puerta abierta del departamento llegan remotos ruidos. La puerta del ascensor se ha cerrado en la planta baja, se ha abierto más cerca. El enorme edificio cuchichea, respira, gorgotea con sus cañerías, sus incineradores, sus cocinas, sus chicos, sus televisores, sus sirvientas, Y ahora el coronel se ha parado, empuña una metralleta que no le vi sacar de ninguna parte, y en puntas de pie camina hacia el palier, enciende la luz de golpe, mira el ascético, geométrico, irónico vacío del palier, del ascensor, de la escalera, donde no hay absolutamente nadie y regresa despacio, arrastrando la metralleta.


    ­Me pareció oír. Esos roñosos no me van a agarrar descuidado, como la vez pasada.
    Se sienta, más cerca del ventanal ahora. La metralleta ha desaparecido y el coronel divaga nuevamente sobre aquella gran escena de su vida.
    ­...se le tiró encima, ese gallego asqueroso. Estaba enamorado del cadáver, la tocaba, le manoseaba los pezones. Le di una trompada, mire -el coronel se mira los nudillos­, que lo tiré contra la pared. Está todo podrido, no respetan ni a la muerte. ¿Le molesta la oscuridad?


    ­No.
    ­Mejor. Desde aquí puedo ver la calle. Y pensar. Pienso siempre. En la oscuridad se piensa mejor.
    Vuelve a servirse un whisky.
    ­Pero esa mujer estaba desnuda -dice, argumenta contra un invisible contradictor-. Tuve que taparle el monte de Venus, le puse una mortaja y el cinturón franciscano.


    Bruscamente se ríe.
    ­Tuve que pagar la mortaja de mi bolsillo. Mil cuatrocientos pesos. Eso le demuestra, ¿eh? Eso le demuestra.
    Repite varias veces "Eso le demuestra", como un juguete mecánico, sin decir qué es lo que eso me demuestra.
    -Tuve que buscar ayuda para cambiarla de ataúd. Llamé a unos obreros que había por ahí. Figúrese como se quedaron. Para ellos era una diosa, qué sé yo las cosas que les meten en la cabeza, pobre gente.


    ­¿Pobre gente?
    ­Sí, pobre gente.­El coronel lucha contra una escurridiza cólera interior­. Yo también soy argentino.
    ­Yo también, coronel, yo también. Somos todos argentinos.
    ­Ah, bueno ­dice.
    ­¿La vieron así?


    ­Sí, ya le dije que esa mujer estaba desnuda. Una diosa, y desnuda, y muerta. Con toda la muerte al aire, ¿sabe? Con todo, con todo...
    La voz del coronel se pierde en una perspectiva surrealista, esa frasecita cada vez más rémova encuadrada en sus líneas de fuga, y el descenso de la voz manteniendo una divina proporción o qué. Yo también me sirvo un whisky.


    ­Para mí no es nada -dice el coronel­. Yo estoy acostumbrado a ver mujeres desnudas. Muchas en mi vida. Y hombres muertos. Muchos en Polonia, el 39. Yo era agregado militar, dése cuenta.


    Quiero darme cuenta, sumo mujeres desnudas más hombres muertos, pero el resultado no me da, no me da, no me da... Con un solo movimiento muscular me pongo sobrio, como un perro que se sacude el agua.


    ­A mí no me podía sorprender. Pero ellos...
    ­¿Se impresionaron?
    ­Uno se desmayó. Lo desperté a bofetadas. Le dije: "Maricón, ¿ésto es lo que hacés cuando tenés que enterrar a tu reina? Acordate de San Pedro, que se durmió cuando lo mataban a Cristo." Después me agradeció.
    Miró la calle. "Coca" dice el letrero, plata sobre rojo. "Cola" dice el letrero, plata sobre rojo. La pupila inmensa crece, círculo rojo tras concéntrico círculo rojo, invadiendo la noche, la ciudad, el mundo. "Beba".


    ­Beba ­dice el coronel.
    Bebo.
    ­¿Me escucha?
    -Lo escucho.
    Le cortamos un dedo.
    ­¿Era necesario?
    El coronel es de plata, ahora. Se mira la punta del índice, la demarca con la uña del pulgar y la alza.
    ­Tantito así. Para identificarla.
    -¿No sabían quién era?
    Se ríe. La mano se vuelve roja. "Beba".
    ­Sabíamos, sí. Las cosas tienen que ser legales. Era un acto histórico, ¿comprende?


    ­Comprendo.
    -La impresión digital no agarra si el dedo está muerto. Hay que hidratarlo. Más tarde se lo pegamos.
    ­¿Y?
    ­Era ella. Esa mujer era ella.
    ­¿Muy cambiada?
    ­No, no, usted no me entiende. lgualita. Parecía que iba a hablar, que iba a... Lo del dedo es para que todo fuera legal. El profesor R. controló todo, hasta le sacó radiografías.
    ­¿El profesor R.?
    -Sí. Eso no lo podía hacer cualquiera. Hacía falta alguien con autoridad científica, moral.


    En algún lugar de la casa suena, remota, entrecortada, una campanilla. No veo entrar a la mujer del coronel, pero de pronto esta ahí, su voz amarga, inconquistable.
    ­¿Enciendo?
    ­No.
    ­Teléfono.
    ­Deciles que no estoy.
    Desaparece.
    ­Es para putearme ­explica el coronel-. Me llaman a cualquier hora. A las tres de la madrugada, a las cinco.
    -Ganas de joder ­digo alegremente.
    ­Cambié tres veces el número del teléfono. Pero siempre lo averiguan.
    ­¿Qué le dicen?
    ­Que a mi hija le agarre la polio. Que me van a cortar los huevos. Basura.


    Oigo el hielo en el vaso, como un cencerro lejano.
    ­Hice una ceremonia, los arengué. Yo respeto las ideas, les dije. Esa mujer hizo mucho por ustedes. Yo la voy a enterrar como cristiana. Pero tienen que ayudarme.
    El coronel está de pie y bebe con coraje, con exasperación, con grandes y altas ideas que refluyen sobre él como grandes y altas olas contra un peñasco y lo dejan intocado y seco, recortado y negro, rojo y plata.


    ­La sacamos en un furgón, la tuve en Viamonte, después en 25 de Mayo, siempre cuidándola, protegiéndola, escondiéndola. Me la querían quitar, hacer algo con ella. La tapé con una lona, estaba en mi despacho, sobre un armario, muy alto. Cuando me preguntaban qué era, les decía que era el transmisor de Córdoba, la Voz de la Libertad.
    Ya no sé dónde está el coronel. El reflejo plateado lo busca, la pupila roja. Tal vez ha salido. Tal vez ambula entre los muebles. El edificio huele vagamente a sopa en la cocina, colonia en el baño, pañales en la cuna, remedios, cigarrillos, vida, muerte.


    -Llueve -dice su voz extraña.
    Miro el cielo: el perro Sirio, el cazador Orión.
    ­Llueve día por medio ­dice el coronel-. Día por medio llueve en un jardín donde todo se pudre, las rosas, el pino, el cinturón franciscano.
    Dónde, pienso, dónde.
    ­¡Está parada! -grita el coronel­. ¡La enterré parada, como Facundo, porque era un macho!


    Entonces lo veo, en la otra punta de la mesa. Y por un momento, cuando el resplandor cárdeno lo baña, creo que llora, que gruesas lágrimas le resbalan por la cara.
    ­No me haga caso -dice, se sienta­. Estoy borracho.
    Y largamente llueve en su memoria.


    Me paro, le toco el hombro.
    ­¿Eh? -dice­ ¿Eh? -dice.
    Y me mira con desconfianza, como un ebrio que se despierta en un tren desconocido.
    -¿La sacaron del país?
    -Sí.
    ­¿La sacó usted?
    ­Sí.
    -¿Cuántas personas saben?
    ­DOS.
    ­¿El Viejo sabe?
    Se ríe.
    -Cree que sabe.
    ­¿Dónde?
    No contesta.
    ­Hay que escribirlo, publicarlo.
    ­Sí. Algún día.
    Parece cansado, remoto.
    ­¡Ahora! ­me exaspero­. ¿No le preocupa la historia? ¡Yo escribo la historia, y usted queda bien, bien para siempre, coronel!
    La lengua se le pega al paladar, a los dientes.
    -Cuando llegue el momento... usted será el primero...


    ­No, ya mismo. Piense. Paris Match. Life. Cinco mil dólares. Diez mil. Lo que quiera.
    Se ríe.
    ­¿Dónde, coronel, dónde?
    Se para despacio, no me conoce. Tal vez va a preguntarme quién soy, qué hago ahí.
    Y mientras salgo derrotado, pensando que tendré que volver, o que no volveré nunca. Mientras mi dedo índice inicia ya ese infatigable itinerario por los mapas, uniendo isoyetas, probabilidades, complicidades. Mientras sé que ya no me interesa, y que justamente no moveré un dedo, ni siquiera en un mapa, la voz del coronel me alcanza como una revelación.
    ­Es mía -dice simplemente­. Esa mujer es mía.



Fuente:
http://www.literatura.org/Walsh/rwmuje.html

Hace 54 años fundaron el DAC.


Los grandes del cine celebraron su día

Manuel Antín, Adolfo Aristarain, Leonardo Favio y Eliseo Subiela, entre otros, fueron reconocidos por su trayectoria y recordaron a 
los maestros que hace 54 años fundaron el DAC.



Directores Argentinos Cinematográficos cumplió el lunes 54 años de su fundación celebrando la creación del Día del Director Audiovisual, festejando aquel 23 de julio de 1958 en que Fernando Ayala, Hugo del Carril, Lucas Demare, René Mujica, Leopoldo Torre Nilsson, Mario Soffici y Daniel Tinayre, entre otros grandes del cine nacional, unieron sus esfuerzos para dar nacimiento a la entidad.

En el histórico Palacio Alsina,  ahora provisto de múltiples pantallas de última generación que reflejaron el acontecimiento desde todos los ángulos iluminando una noche inolvidable, los directores se reunieron junto a destacas personalidades de la actividad cinematográfica y audiovisual.

Durante el evento se confirmó la presentación de un proyecto de ley en la Legislatura porteña para declarar al 23 de julio como el Día del Director Audiovisual en el ámbito de la Ciudad de Buenos Aires. En una emotiva ceremonia todos los asociados con más de 30 años en DAC recibieron de sus pares la especial distinción de un recordatorio que agradecieron con significativas palabras.

Fueron reconocidos Manuel Antín, Adolfo Aristarain, Héctor Babenco, Fernando Birri, Eduardo Calcagno, Leonardo Favio, Carlos Galettini, Octavio Getino, Simón Feldman, David Lipszyc, Julio Ludueña, Luis Puenzo,  José Martínez Suárez, Humberto Ríos, Fernando Solanas, Mario Sábato, Eliseo Subiela y Ricardo Wulicher, además de muchos otros que con sus obras han sabido construir el audiovisual argentino. Presentes en el acto o por medio de representantes, destacaron el desarrollo actualmente alcanzado por la entidad como gestora, recaudadora y distribuidora de los derechos del director como autor audiovisual. 



lunes, 23 de julio de 2012

las películas y documentales sobre la economía actual hacen furor en la pantalla grande


La crisis financiera más taquillera


La situación social se transformó en el punto de referencia obligado del periodismo y del mundo académico. La demanda cultural sobre el tema desplaza otros tópicos tradicionales. 

Por: Gabino Rebagliati


La crisis que golpea a todo el mundo desde 2008 genera efectos innegables en el nivel de empleo, el crecimiento y las expectativas de ciudadanos de las principales potencias del mundo, a punto tal que la situación económica y social se convirtió en un punto de referencia obligado para el periodismo, la política, el mundo académico y como no podía ser de otra manera, el cine.

Un breve recorrido por las películas con mayor repercusión permite deslizar una hipótesis sobre quienes son, ante los ojos occidentales, los responsables de la crisis: empresarios desmedidos en su afán de lucro, gobernantes que responden demasiado al lobby y una lejana y tenue crítica al capitalismo como sistema.

El documental de mayor difusión sobre la crisis es Inside Job, que incluso se llevó el Oscar en 2011 en su tipo y cosechó ganancias similares a las de una película de ficción. Allí el realizador Charles Ferguson entrevista a distintos protagonistas de la crisis como Cristine Legarde, directora del FMI, o el economista Nouriel Roubini.




Este documental hace hincapié en la falta de regulaciones en el sistema financiero y en cómo los grandes agentes de los bancos obtuvieron extraordinarios dividendos mientras conducían a los inversores medios a la bancarrota. Además, advierte sobre la posibilidad de nuevas crisis ante un escenario sin mayores cambios ni nuevas regulaciones, pero no va más allá de eso en la búsqueda de una explicación más acabada.

Pese a estas inconsistencias, su factura holywoodense lo hace un documental muy atractivo para el gran público. Michel Moore, uno de los documentalistas más conocidos, no podía quedarse sin hacer su aporte en Capitalismo: una historia de amor, donde se enfoca en los impactos cotidianos de la recesión, mientras busca respuestas en el poder político y financiero durante el 2009, en medio de la transición entre la administración de Bush y la de Obama. Si bien Moore abunda en golpes bajos y la línea argumental por momentos parece hacer agua, el film muestra cómo impacta la crisis en las familias estadounidenses, una imagen poco recurrente en la prensa económica.




El documental más reciente sobre la crisis, con una mirada más realista y crítica es Debtocracy, del 2011, que muestra el crack de la deuda en Grecia, la crisis del euro y sus interrelaciones con los sacudones que sufrió Wall Street en 2008 y 2009.
Allí, los periodistas griegos Katerina Kitidi y Aris Chatzistefanou indagan sobre las causas de la crisis y el mecanismo perverso de la deuda como un camino sin retorno para Grecia y países como Irlanda, al que en cualquier momento parece sumarse la recientemente rescatada España.




El trabajo griego carga las tintas directamente sobre el Banco Central Europeo, el FMI y el gobierno alemán, a quien señala como principal responsable de la situación de deuda griega.
Respecto del análisis causal, la obra va más allá de Inside Job y Michel Moore en su búsqueda de las causas, llegando a señalar que el problema es casi inherente al sistema capitalista.

En una mirada más relajada están las ficciones sobre la crisis. El film To Big to Fail muestra los tumultuosos días durante la caída de Lehman Brothers, enfocada en el por entonces secretario del Tesoro norteamericano, Henry Poulson. En el film, ninguno de los protagonistas imagina las magnitudes de la crisis y muestra a los gobernantes con poco poder de respuesta frente al derrumbe de los mercados.

Por último, hay otras películas como Margin Call o The Company Man que retratan las reacciones de los empleados y los empresarios frente a la crisis, los despidos masivos y la recesión en puerta desde una óptica más ligera y fácilmente digerible por el gran público.
Tanto en los documentales como en la ficción, se ve cómo la visión más aceptada de la crisis señala a la especulación y a los grandes banqueros como principales responsables, junto a la falta de regulaciones y a la poca rigidez de los gobernantes, lo que por ahora parece no alcanzar frente a un mundo que otra vez amenaza con una recesión global de la que pocos países podrán escapar.  «
 
 
¿la industria del cine en recesión?

La industria del cine libra desde hace años una incansable batalla contra Internet. Las principales realizadoras aducen que la piratería conspira contra el negocio y que, de no mediar regulación estatal, podrían ir a la quiebra. Sin embargo, los números parecen no comprobar esta hipótesis fatalista.

En los Estados Unidos, los datos de venta de entradas y producción de films están lejos de sus récords históricos, pero bastante por encima de los datos de 2009, que arrojaban, por ejemplo, una caída del 25% en la realización de películas.
La apuesta de la industria para sortear la crisis y estimular al público para que vuelva a las salas pasa por el cine en 3D, que volvió a hacer crecer la cantidad de espectadores después de varios años de mermas.

El fenómeno se ve con más fuerza en las carteleras de los países donde la crisis es mayor, como en España, donde la suba del IVA afecta al precio de las entradas y amenaza con fuerza la producción de films.
 
 
U$S 5 millones en los ee uu

En una época donde no abundan los buenos negocios, y muchos especialistas hablan de una crisis terminal para el cine, con las taquillas bajando en todo el mundo, hacer documentales sobre la crisis parece ser bastante rentable. 

Inside Job, el documental estadounidense, recaudó más de 5 millones de dólares sólo en los Estados Unidos, una cifra muy alta para una película de su tipo y pasó los 100 mil euros sólo en España. Para comprar, Margin Call, un film de ficción sobre la crisis con estrellas como Jeremy Irons y Kevin Spacey no logró ir más allá de los 4 millones de dólares en los cines estadounidenses.

Con otra forma de difusión, el documental griego Debtocracy tuvo más de 700 mil vistas en Internet sólo en la primera semana, por lo que sus realizadores, que aseguran no aspiran a una retribución material, calculan que fue visto por más de 5 millones de personas en todo el mundo.