| viernes 03 de agosto de 2012 12:24 PM AP / NUEVA YORKhttp://www.panorama.com.ve/portal/app/vista/detalle_noticia.php?id=28677 | |||||||
| Sólo 11 años después de su muerte, Elton John le cantó su oda a Marilyn Monroe. ``Y me hubiera gustado conocerte, pero era sólo un niño'', decía la canción. ``Tu vela se apagó mucho antes que tu leyenda''. Lo que no supo John era cuán ciertas serían sus palabras unas décadas más tarde. Este domingo 5 de agosto se cumplen 50 años del fallecimiento de Monroe, una muerte turbia que se mantiene como uno de los más grandes misterios de Hollywood. Pero miren a su alrededor: su leyenda sigue viva y vibra más que nunca. La ferozmente ambiciosa actriz de la década de 1950 sin duda apreciaría verse convertida en un fenómeno de la cultura pop del siglo XXI. Sólo hojee una revista de celebridades: algunas de las jóvenes estrellas del momento usan ese estilo platinado, esos labios rojos, brillantes y entreabiertos, y esa figura alegremente curvilínea y desafiante, envuelta en trajes ceñidos y glamorosos. ¿No era esa Marilyn en la alfombra roja de los premios Teen Choice el año pasado? No, era Taylor Swift, con un vestido blanco similar al que Marilyn usó en ``La comezón del séptimo año'', en la famosa escena en la que parada sobre una rejilla del tren subterráneo deja que la brisa le levante la falda. (íAh!, ¿y ese vestido? Se vendió en una subasta por 5,6 millones de dólares el año pasado). ¿No era esa Marilyn en un anuncio de Dolce & Gabbana hace un tiempo? No, era Scarlett Johansson, con el cabello casi blanco y los labios escarlata. Y también estuvo Charlize Theron en un anuncio de Dior el año pasado, encontrándose con la verdadera Marilyn, sin mencionar a Marlene Dietrich y Grace Kelly, gracias a gráficos generados por computadora. Nicole Kidman, Lindsay Lohan, Rihanna, Michelle Williams, Viola Davis y otras han aparecido en páginas de distintas revistas emulando a Marilyn Monroe. Madonna, por supuesto, ha incorporado el conocido estilo de Monroe a su imagen. También lo han hecho las cantantes Christina Aguilera y Gwen Stefani. En junio, en el que habría sido el 86to cumpleaños de Marilyn, Lady Gaga tuiteó ``Feliz cumpleaños Marilyn _ Nunca nos quitarán el cabello rubio ni el lápiz labial'', junto con una foto de sí misma a la Monroe. Nicki Minaj se ha dicho ``obsesionada con Marilyn Monroe''. En la pantalla grande, la actriz Williams fue nominada a un Oscar por su conmovedora interpretación de Monroe en ``My Week With Marilyn''. Y una de las series más populares de la TV estadounidense es la nueva ``Smash'', de NBC, sobre un musical de Broadway basado en la vida de Marilyn, en la que dos actrices compiten por el papel principal. Incluso hay una Marilyn gigante atravesando Estados Unidos: Una estatua de 7,9 metros (26 pies) y 15 toneladas (34.000 libras) con su vestido ondulante mostrando su ropa interior, creada por el artista Seward Johnson, que ahora se encuentra en Palm Springs, California. Y hay planes de mucho más, gracias a la compra que realizaron a finales de 2010 Authentic Brands Group y su socio NECA del patrimonio de Monroe, que incluye su imagen. El director general de la empresa Jamie Salter dijo que busca actualizar la marca de Marilyn para hacerla pasar de productos baratos a desarrollar marcas de cosméticos, ``spas'', salones de belleza, trajes de baño, trajes deportivos, zapatos, bolsos y muchos artículos más basados en Marilyn. Incluso hay planes, tenía que ser, de un reality de Marilyn Monroe, en el cual sus jóvenes competidoras participarán para convertirse en el nuevo icono de Hollywood. ¿Pero cuál es el secreto del encanto de Marilyn? Depende de a quién se le pregunte, y eso es muy adecuado, porque Marilyn, más que cualquier otra celebridad emblemática, fue muchas cosas diferentes para distintas personas. Primero estaba Marilyn la actriz, una Marilyn que solía perderse en todo el glamour, a pesar de sus aspiraciones desesperadas de que la tomaran seriamente. El historiador de cine Leonard Maltin lamentó que muchas personas conozcan a Marilyn ``como imagen e icono'', pero no como actriz. Por ejemplo, Monroe demostró sus aptitudes dramáticas en ``Los inadaptados'' y en ``Nunca fui santa''. Pero quizá la recuerden mejor por sus encantadores papeles cómicos, como en ``Los caballeros las prefieren rubias'', siendo la ambiciosa Lorelei Lee que cantaba ``Diamonds Are a Girl's Best Friend'' en ese clásico vestido rosado; o como la sensual y atolondrada chica en ``La comezón del séptimo año''; o bien como la cantante Sugar Kane en ``Una Eva y dos Adanes''. ``Marilyn simplemente salta fuera de la pantalla'', dijo Maltin. ``Tiene una luminosidad que trasciende todo lo demás'' A pesar de esto, una generación más joven está enamorada de ella por algo totalmente diferente, dijo Brandon Holley, editor de la revista Lucky, dirigida a mujeres de entre 20 y 40 años. ``Creo que la mayoría de las mujeres menores de 40 años no han visto sus películas'', dijo Holley. ``Para ellas Marylin es un tipo de estilo: la silueta de reloj de arena, y muchas mujeres se identifican con eso''. Christopher Nickens está de acuerdo. ``Marilyn fue el epítome de un tipo de ideal femenino'', dijo el coautor del libro recientemente publicado ``Marilyn in Fashion'', una peculiar revisión a la influencia de Monroe en la moda. Su principal legado a esa industria, dijo, fue colocar entre la vestimenta diaria piezas que realzaban el cuerpo. Aunque no fue considerada un icono de la moda durante su vida, Nickens cree que Marilyn compartía algo con otros iconos del estilo como Jackie Kennedy, Grace Kelly y Audrey Hepburn. ``Ellas no seguían tendencias'', dijo. ``Simplemente se trata de conocerte y saber lo que te funciona, y tener esa confianza''. Pero la confianza no es algo que necesariamente se asocie con Monroe. En la canción de Elton John, ``Candle in the Wind'', es una belleza inocente victimizada por la terrible máquina de Hollywood: gente que ``susurró en tu cerebro'' y ``te llevó a la rutina'' y ``te hizo cambiar tu nombre''. Eso entra en la clásica narrativa conocida sobre Monroe como víctima, quien, según múltiples biografías, fue maltratada cuando era una chica. Monroe, cuyo nombre real era Norma Jeane Mortenson, nació en 1926, y pasó gran parte de su infancia en casas con familias adoptivas, donde incluso se menciona que sufrió abuso sexual. ¿Pero fue una víctima de Hollywood? La biógrafa de Monroe, Lois Banner, no está de acuerdo. Banner dice que Monroe como estrella de cine ``fue una imagen creada'', especialmente por la actriz, quien se esforzó por inventarla, desde su cabello teñido (Norma Jeane tenía el pelo castaño), el maquillaje, esa vocecita sensual y su famosa forma de caminar contoneada. ¿Y qué hay del personaje de la rubia tonta? Ella no era así dice Banner, profesora de historia y estudios de género en la Universidad del Sur de California. ``Ella era extremadamente inteligente''. ¿Por qué se ha reforzado el encanto de Marilyn? ``Primero porque murió demasiado joven'', dijo Banner, lo que congeló su imagen para la eternidad. Pero la otra razón es la existencia de miles de fotografías de Marilyn rebosantes de vida. ``Posiblemente es la persona más fotografiada del siglo XX'', dijo Banner. La tercera hipótesis de la autora es más cínica: ``Hay mucha gente haciendo dinero con ella'', dijo. Lo que nos regresa a Salter, cuya compañía también está usando las redes sociales para atraer una base de consumidoras jóvenes de los productos de Marilyn. En Facebook, Marilyn tiene más de tres millones de admiradores, el 70% de ellos son menores de 24 años. También tiene 53.000 seguidores en Twitter. La idea de Salter es ``seducir al mundo con productos que capturan su emblemática personalidad'', según los materiales promocionales. ``Fíjate en lo que era Marilyn'', dijo Salter en una entrevista telefónica. ``Es un icono de la moda total, inventó la alfombra roja, conocía su marca''. ``Tengo a la mejor modelo del mundo'', agregó. |
sábado, 4 de agosto de 2012
Marilyn Monroe sigue brillando 50 años después
CINE GORE / BIZARRO I: MUTAZION PRODUCCIONES
Punk Cine
“Defendemos la idea de hacerlo vos mismo en el cine”, dicen los creadores de las películas Mutazombie, Mocosis y Marihuana Radioactiva Interplanetaria, cuyos nombres ya hablan bastante del tipo de obra que filman estos muchachos.
Por Luis Paz
La más notable incursión argentina en el cine punk está financiada por Juan Domingo Perón. No se trata de que el General haya destinado parte del arca estatal a un desarrollo científico destinado a su congelamiento, posterior resurrección e inclusión, como estatista zombie, en una de ciencia ficción. Es que si no fuera por el decreto-ley 33.302, de 1945, que Perón dictó como secretario de Trabajo y Previsión, las películas de Mutazion Producciones no habrían existido. Se trata de la disposición que determinó el pago de aguinaldos. “Nuestro cine es punk por la actitud de romper las bolas con la que lo hacemos y el bajo presupuesto. Mientras que una película nacional cuesta alrededor de dos millones de pesos, nosotros gastamos dos o tres mil pesos en una”, revela Marcelo Leguiza, suerte de compositor de esta eventual banda (de cine) punk del under, apegada al lo-fi, con catorce años de carrera y tres obras de larga duración que financia su arte gracias a los aguinaldos de sus miembros.
“Defendemos la idea de hacer vos mismo lo que querés. ¿Querés hacer un fanzine? Hacelo. ¿Un disco? Hacelo. Nadie te va a venir a tocar el hombro y ofrecerte poner la guita para tu disco o tu película”, asegura.
Mutazombie, Mocosis y Marihuana Radioactiva Interplanetaria, las tres obras que ya proyectaron, fueron realizadas bajo ese paradigma. También Sonríe, su incursión en el cine snuff, que presentarán próximamente, y que completará el arco estilístico de Mutazion, que ya hizo su excursión por el cine de zombies (en su debut), de aventuras de acción y de “humor flashero” con el espíritu de Scooby Doo (la cannábica). “Buscamos que nuestras películas tengan la estructura y la velocidad del comic. Y queremos generar dentro de Mutazion un universo de personajes que vayan apareciendo en las sagas de estas películas y en las nuevas, a la manera del universo Marvel”, cuenta el autodefinido “freak” Leguiza, también camarógrafo y realizador televisivo e “industrial”.
Mutazombie ha estado dentro de la industria musical (Darío Estelrich, actor y jefe de producción, fue baterista de Atómika), la de las comunicaciones (Leguiza y el artista sonoro Oscar Pata tuvieron su primer contacto como compañeros de trabajo en un cyber) y la del arte digital (Enzo Giordano, además de fanático de series “reality” sobre camioneros, trabaja con efectos especiales). Pero no de la industria del cine.
“Trabajamos por fuera, como las bandas under”, define Giordano. Y Leguiza aporta: “Me parece que la industria del cine, las universidades y el Incaa no saben que existimos. Es una movida de tres o cuatro mil personas la nuestra, entre productoras, distribuidoras y sobre todo seguidores del cine de género y el cine punk. Pero si voy a la UBA y hablo de determinadas cosas, no sé si las conocen los estudiantes de cine. Así que no puedo plantear a Mutazion desde un lugar industrial. La única diferencia a cuando empezamos (en 1998) es que ahora lo que hacemos está multiplicado por las redes sociales y una serie de comunicadores y programadores del palo”, indica.
Al circuito de cine de género, en el que despuntan ya florecidos los festivales de Cine Inusual y Rojo Sangre, Mutazion aportó, enrededor de las productoras SRN y Sarna, la Semana del Cine Punk, que debutó el año pasado y demostró la existencia de un circuito alternativo incluso a lo que ya se muestra como alternativo. “No tenemos la postura Bafici de hacer la diferencia entre el cine de culto y el cine industrial. A mí me caben lo mismo una de Trapero que una de Stallone. Lo que pasa es que, mientras el cine independiente y el industrial hablan de nosotros como ‘cine hippie’, nosotros hablamos de ‘cine punk’, porque venimos de ese palo”, argumenta Leguiza. “Tampoco nos hubiéramos mantenido catorce años haciendo esto si no fuera porque nos gusta. No hay plata para ganar, pero quizá recibís un mail de un ruso que dice que le encantó tu película y eso garpa todo.”
En esa empresa, Mutazion buscó inmiscuirse en las financiaciones vía crowfunding. “La gente de Idea.me nos invitó a participar. Nos fue como el orto. Al comienzo, iba muy bien y parecía que con eso íbamos a financiar Marihuana Radioactiva Interplanetaria II. Pero apareció un documental sobre un tipo que iba a correr alrededor de todo Uruguay para juntar guita para un trasplante de médula. ¡Qué le van a dar la guita a unos que quieren hacer una película de clase B! Nos fue remal, pero que quede claro que no estamos en desacuerdo con el trasplante de médula, eh”, pide Giordano. Igual, cantidad de personas han aportado a que Mutazion pudiera realizar y distribuir este cine suyo, que intenta profesionalismo y calidad pese a los escasos recursos económicos, que tiene mucho de cóctel de cultura popular y sabor subterráneo, inyectado de sangre, porro y adrenalina. En Sonríe, por ejemplo, participaron unas cuarenta, cuando el núcleo técnico es de sólo seis o siete. Y hasta hubo una familia de remiseros aportando al comienzo: “Era una madre y un hijo remiseros. A la madre la conozco desde chico y al principio no nos cobraba. Pero empezó a cobrar y el hijo ya no nos atiende el teléfono”, se entristece y sonríe, justamente. “Igual, son dos genios”, saluda Leguiza.
Alguna vez intentaron hacer una peli con dos mil pesos. Otra, hacer una en tres días. En dos. Pasos próximos serán intentar lograr hacer un largometraje en solo un día de filmación. “Además, cuando te vas dos o tres días a filmar, tu pareja se piensa que te vas de joda”, sustenta Esterlich. Y más allá en este cosmos mutante, aparece el lejano planeta de un multimedio: “Siempre quisimos hacer algo de animación —acepta Leguiza—, y tenemos la idea de armar una radio y trabajar más con el online como productora. Pero hemos hecho cortos con veinticinco pesos, así que no llegaríamos a hacer un multimedio como el proyecto Vorterix. La guita apenas daría para hacer un ‘Vor’, un ‘Vo’ o un ‘V’”.
viernes, 3 de agosto de 2012
NUEVE CORTOS EN LA SEPTIMA EDICION DE HISTORIAS BREVES
Mucho espacio abierto y naturaleza salvaje
La ya clásica antología de cortometrajes que el Incaa presenta periódicamente desde hace casi un par de décadas confirma en esta edición su marcado sesgo federalista. Aunque las producciones son desparejas, el nivel promedio es más que interesante.
Por Horacio Bernades
Una toma en contrapicado, que encuadra copas de árboles con cielo al fondo, se repite al menos tres veces, en forma casi idéntica, a lo largo de los nueve cortos que integran esta séptima edición de Historias breves, la ya clásica antología de cortometrajes que el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales presenta periódicamente desde hace casi un par de décadas. Más allá de que esta selección cuente con un Consejo Consultivo –integrado por los realizadores Bebe Kamin y Eddie Calcagno y la directora de fotografía Paola Rizzi–, se da por sentado que nadie impuso ese plano como leit motiv o algo parecido, lo cual no tendría ningún sentido, sino que se impuso solo. Lo cual sí tiene sentido, ya que responde no sólo al predominio de espacios abiertos y naturaleza salvaje que presenta la cosecha 2012 de Historias breves, sino al llamativo porcentaje de cortos producidos o ubicados en el interior. Porcentaje que permite mantener el marcado sesgo federalista que signa las Historias breves desde su edición más célebre y celebrada: la segunda, que a mediados de los ’90 presentó en sociedad a Lucrecia Martel, Adrián Caetano, Daniel Burman y Rodrigo Moreno, entre otros.
Dos de esos cortos provincianos son, sin duda, lo mejor de una selección cuyo nivel general puede considerarse bueno y un poquito más, más allá de las inevitables disparidades y alguna que otra insuficiencia. En Bajo el cielo azul, que tiene lugar en un áspero paraje correntino, el habilísimo escamoteo de la información, aunado a la precisa economía de planos, permite a Martín Salinas pegar un durísimo directo al plexo, que pone al espectador, de golpe, frente a una de las más graves lacras sociales de la Argentina contemporánea (la prostitución infantil) sin el menor subrayado dramático, emocional o mensajístico. Un corto francamente notable, realizado por la fotografía del eminente Marcelo Iaccarino, que permite augurar el mejor futuro para su realizador. Otro tanto puede decirse de El hombre rebelde, de Martín Mainoli, ubicado en la Salta más seca. Montajista de larga experiencia en el marco de lo que alguna vez dio en llamarse Nuevo Cine Argentino (cumplió ese rol en Sábado, La libertad, Ana y los otros y Liverpool, entre muchas otras), Mainoli trabaja un tono rarísimo en su corto, a medio camino entre la épica individual y el absurdo más desarmante, triunfando en toda la línea.
El protagonista de El hombre rebelde es un cocinero de obraje, dueño de unos pelos como de heavy rocker, que se niega terminantemente al uso de una simple redecilla, por más que los trabajadores alcen la voz ante la frecuente flotación de pelos en la sopa. El tipo lleva su negativa a un punto tal que resulta imposible dilucidar si se trata de un necio, un ridículo o un héroe existencial, producto del admirable manejo, por parte del salteño Mainoli, de la oscilación del punto de vista. El punto de vista y el fuera de campo: en apenas 12 minutos, el realizador utiliza en dos ocasiones, de forma límpida y magistral, ese recurso esencial del cine. Con un agradecimiento inicial a Leónidas Barletta, Albert Camus, Miguel Briante y Manoel de Oliveira, El hombre rebelde indica que Mainoli, autor de una larga docena de cortos, debería pasar ya mismo al largometraje. Aún más conocido que Mainoli en el ambiente del Nuevo Cine Argentino es Federico Esquerro, que no sólo hizo de hijo del Rulo en Mundo grúa, sino que tuvo a su cargo el sonido de ésa y todas las películas de Pablo Trapero, hasta Carancho, cumpliendo la misma función en Balnearios, Bonanza, El custodio y El estudiante. A los 35, Esquerro debuta como realizador con En carne viva, divertida y muy bien ejecutada broma interna (gran fotografía del extraordinario Guillermo Nieto, perfectos rubros técnicos), con Mariano Llinás como director de cine, a quien un actor insoportable hace la vida imposible.
Sin embargo, el corto de Esquerro se remata con una cierta torpeza, y no es él el único a quien le ocurre. Remates apresurados, tropezados y/o inconvincentes lastran también La última parada (con Arturo Goetz como camionero depre, también en el interior), Crónica de la muerte de Paco Uribe (buen tratamiento de tiempos y espacios, en blanco y negro, para un minipolicial con asesino a sueldo y aires de nouvelle vague) y Cenizas (otro semipolicial en medio del campo, con asesinato múltiple y final de sopetón). Salteña es también Cuchi, que tiene sus méritos (unos creíbles pesados de hinchada, el amour fou de un estanciero por su chancho) pero tropieza en el tono. Historia del amor callado de un botero adolescente por una chica de clase más alta, al borde del río en Santa Fe, Fábula queda tan a medio camino como su protagonista. Ejercicio de fatalismo coral alla González Iñárritu, Tres historias cuatro es seguramente el corto más prototípico de la selección. Tal vez no casualmente es el único de los nueve que transcurre íntegramente en interiores, quedando atrapado entre las cuatro paredes de la derivación.
El jueves 2 de Agosto se estrena Historias Breves 7, una nueva edición del concurso del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA) que propone a jóvenes cineastas concretar sus realizaciones a escala profesional.
Los nueve cortometrajes que integran Historias Breves 7 son: "Cenizas", de Gwenn Joyaux, "Fábula", de Agustín Falco, "Crónica de la muerte de Paco Uribe", de Santiago Canel, "La última parada", de Nadia Benedicto, "En carne viva", de Federico Esquerro, "Tres historias cuatro", de Anahí Farfán, "Cuchi", de Emmanuel Moscoso, "El hombre rebelde", de Martín Mainoli y "Bajo el cielo azul", de Martín Salinas.
La séptima edición del ya clásico HISTORIAS BREVES confirma el espacio que ese lugar cinematográfico argentino fue conquistando a través de los años. Desde 1995 se vienen sucediendo los cortometrajes donde se presentan nuevos directores, técnicos y actores que cuentan historias de diversa naturaleza en una amplia variedad de géneros. HISTORIAS BREVES 7 presenta dramas sociales y sátiras urbanas, intrigas policiales y crónicas románticas. Desde el cine dentro del cine hasta la poética visual, luces y sombras. Se trata de un nuevo conjunto de trabajos fílmicos realizados en condiciones profesionales por cineastas decididos a emprender una propuesta renovadora en el campo del cine nacional. Como en las épocas de inicio de Caetano, Martel, Burman y tantos otros grandes directores, HISTORIAS BREVES 7 reafirma su camino hacia el futuro.
Los nueve cortometrajes que integran Historias Breves 7 son: "Cenizas", de Gwenn Joyaux, "Fábula", de Agustín Falco, "Crónica de la muerte de Paco Uribe", de Santiago Canel, "La última parada", de Nadia Benedicto, "En carne viva", de Federico Esquerro, "Tres historias cuatro", de Anahí Farfán, "Cuchi", de Emmanuel Moscoso, "El hombre rebelde", de Martín Mainoli y "Bajo el cielo azul", de Martín Salinas.
La séptima edición del ya clásico HISTORIAS BREVES confirma el espacio que ese lugar cinematográfico argentino fue conquistando a través de los años. Desde 1995 se vienen sucediendo los cortometrajes donde se presentan nuevos directores, técnicos y actores que cuentan historias de diversa naturaleza en una amplia variedad de géneros. HISTORIAS BREVES 7 presenta dramas sociales y sátiras urbanas, intrigas policiales y crónicas románticas. Desde el cine dentro del cine hasta la poética visual, luces y sombras. Se trata de un nuevo conjunto de trabajos fílmicos realizados en condiciones profesionales por cineastas decididos a emprender una propuesta renovadora en el campo del cine nacional. Como en las épocas de inicio de Caetano, Martel, Burman y tantos otros grandes directores, HISTORIAS BREVES 7 reafirma su camino hacia el futuro.
jueves, 2 de agosto de 2012
¡ATRACO!, DE EDUARD CORTES, CON GUILLERMO FRANCELLA Y NICO CABRE
Para semejante robo, mejor poné a Francella
Por Ezequiel Boetti
La futurología es una de las principales enemigas del ejercicio periodístico. Sin embargo, cuando ésta se asienta en hechos validados en un pasado reciente, la cuestión toma un color más cercano a la proyección que a la predicción infundada. Se podrá decir, entonces, que las imágenes de Guillermo Francella vestido de policía y con un arma en la mano serán un gancho comercial más que suficiente para aquellos defensores acérrimos del comediante. A ese potencial espectador valdría advertirle que ¡Atraco!, del barcelonés Eduard Cortés, de amplia experiencia en la televisión ibérica, no será su película. O sí, pero sólo en parte y no por obra y gracia de Francella, que aquí sigue en la exploración de registros iniciada en El secreto de sus ojos, en este caso poniendo una gestualidad deadpan al servicio de una historia elaborada a base de dosis mal amalgamadas de comedia histórica, buddy-movie, drama romántico y policial clásico, lo que da como resultado un todo con gusto apenas a algo.
Ese “algo” está en la primera parte, que se corta con tijera de la segunda después de la definición (o no) del robo del título. Asistente menor de Perón durante su estadía en Panamá, meses después del golpe de la Libertadora, Merello (Francella) responde directamente a Landa (buen trabajo de Daniel Fanego), encargado oficial de logística de la instalación del General en Madrid. Pero para eso falta liquidez, y qué mejor idea que empeñar las joyas de Evita hasta que los números cierren. El problema es que la esposa de Francisco Franco, nada menos, se enamoró de esos collares y pulseras. Y, claro, a la mujer del Generalísimo hay que darle lo quiere. Salvo que ocurra algo extraordinario. Un robo, por ejemplo. Y allí irán, entonces, el servicial Merello junto con Miguel (una versión apenas menos descafeinada que el habitual Nicolás Cabré marca Pol-ka), actor e hijo de una amiga de Landa, para fingir un asalto y recuperar el botín.
Hasta ese momento, la película se articula como una comedia asentada en la contraposición de la inocencia exacerbada de Pedro con la experiencia omnisciente de su involuntario compañero, todo sobrevolado por un tono zumbón y la fantasmagórica presencia de Perón, quien para los personajes parece verlo y oírlo todo. En este sentido, lo más interesante de ¡Atraco! es la configuración de esa ubicuidad. Casi como en una novela de Osvaldo Soriano, el arraigo, simbolizado en este caso en el líder recluido, es una deidad a la que se ofrece el sacrificio de lo laborioso. Y al igual que ocurría en la historia del delegado municipal de Colonia Vela de No habrá más pena ni olvido o el diplomático de A sus plantas rendido un león, aquí la política excede la catalogación ideológica para devenir en propulsora de todas las acciones cotidianas, exhibiendo a través de ellas los límites casi irracionales a los que el fanatismo puede conducir.
Lástima que después del robo aún reste más de media hora hasta los créditos finales. En ese último tramo, el eje vira hacia el seguimiento policial de la causa, relegando todo lo anterior a un segundo plano. O tercero, si se tiene en cuenta la veta romántica entre Pedro y una enfermera (la bonita Amaia Salamanca), cuya única razón es facilitar el encastre del rompecabezas argumental. Y si de encastrar se trata, mejor ni hablar de las funcionalidades de los árboles genealógicos. Para tanta casualidad mejor... Poné a Francella.
5-¡ATRACO!
Argentina/España, 2012.
Dirección: Eduard Cortés.
Guión: Marcelo Figueras, Piti Español, Eduard Cortés y Pedro Costa.
Intérpretes: Guillermo Francella, Nicolás Cabré, Amaia Salamanca, Daniel Fanego.
Por qué (y cómo) no se callan
“¿Por qué no te callas?”
Juan Carlos, rey de España, interpelando a Hugo Chávez, presidente de Venezuela.
Por Mario Wainfeld
Luis Alberto Lacalle, ex presidente del Uruguay, le reclama al actual mandatario de su país, José Mujica, que le haga un favor a la República y se calle por un mes. Tomado en sentido literal, el planteo es brutal y asombroso. Leído en sentido figurado, no deja de ser impresionante aunque cabe reconocerle una encomiable franqueza. La derecha de los países de América del Sur quiere, y está en su derecho, relevar a los gobiernos nacionales, populares, de izquierda, radicalizados o reformistas que cunden en la región. Y, sin tanto derecho, brega por amordazarlos porque en las urnas le va costando lograrlo. Es consabido el papel que juegan en esa pugna (que las derechas libran con herramientas ora democráticas, ora no tanto, ora destituyentes) los grandes medios de difusión masiva. Son, por doquier, integrantes calificados o eventualmente vanguardias de la oposición a quienes lideran procesos democráticos que no reconocen precedentes.
Ningún presidente puede ni debe callarse en estas comarcas o en cualquier otra. Barack Obama, Angela Merkel, Mariano Rajoy, François Hollande tomarían en solfa la petición, en el mejor de los casos. Hablar, empero, es complicado en un sistema mediático dominado por adversarios. Los presidentes en ejercicio, entonces, buscan mecanismos propios de interlocución más o menos directa, supliendo mediaciones y ediciones incómodas o distorsivas. Su mensaje debe llegar, pues es sustento de su legitimidad.
El clásico apotegma “mejor que decir es hacer, mejor que prometer es realizar” merece ser reformulado en la aldea de masas. Es imperioso “decir” o “prometer” qué va a hacerse o realizarse. Debe explicarse, fundarse, hacerse inteligible. A tal efecto, la comunicación masiva por canales propios deviene una necesidad política.
Dista de ser una novedad, ya lo hicieron antaño el presidente norteamericano Franklin Delano Roosevelt (sujeto sospechoso, como todos los que son plebiscitados más de una vez por sus pueblos) o el mismísimo Juan Domingo Perón.
Pero como explica el politólogo Philip Kitzberger (investigador del Conicet, docente de la UTDT) toma otra magnitud en un contexto de gobiernos que confrontan con los grandes medios dominantes. Kitzberger, quien dialogó con este cronista y amablemente lo relevó de la cita textual, agrega que el mecanismo no es monopolio de los gobiernos de centroizquierda o izquierda. El presidente colombiano Alvaro Uribe, recuerda, propagó discursos mediante la televisación de consejos comunales que congregaba, itinerando por su país. Fue cuestionado por sus opositores aunque tal vez no tanto por los medios hegemónicos que simpatizaban con su praxis y su narrativa.
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Aló, café, cadena, enlaces: Los formatos elegidos son variados, dependen de la lógica de cada nación, acaso tanto como de las características personales de sus dirigentes. Cuando algunos critican a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner homologando sus discursos al Aló presidente de Hugo Chávez rondan un hecho concreto que interpretan de modo parcial, en la doble acepción de la palabra. El estilo, digámosle tropical y desbordante, del líder bolivariano es uno entre tantos: un pariente de otros modismos elegidos por presidentes a quienes la Vulgata argentina reconoce sensibilidad democrática.
Kitzberger agrega el Café com o presidente que puso al aire el presidente brasileño Lula da Silva, que se emite por la Radio Nacional frecuencia AM de Brasilia y por las emisoras del sistema Radiobras. Le valió al gran Lula denuestos tremendos del establishment brasileño, que nunca lo pone de modelo como el argentino. La actual mandataria, Dilma Rousseff, conserva la costumbre, por ahora le llueven menos críticas aunque algunas recibe.
José Mujica prorroga como presidente su presencia constante en la radio M 24 donde habla a su guisa, con tono campechano y coloquial y sin privarse de precisiones. Cuando algunos pretensos republicanos (anche uruguayos) blanqueaban el “golpe blanco” contra el presidente Fernando Lugo en Paraguay, el “Pepe” se despachó contra sus autores y beneficiarios. No apeló a ambages o a la falsa seriedad que ciertos sectores exigen (o buscan imponer) a los presidentes. Fue al hueso y dijo: “Esta maniobra tiene como brazo instigante la dirección de parte del Partido Colorado, que ante el horizonte cercano de futuras elecciones venía perdiendo terreno en las encuestas, y que con esta jugada quebró cualquier posibilidad de algún tipo de alianza entre los sectores que apoyaban a Lugo con algún sector del Partido Liberal (...) ese sector (colorado) está muy ligado al sector del narcotráfico (...) en la jerga periodística lo llaman el narco coloradismo”. Caramba, presidente, por algo quieren cerrarle la boca durante un mes.
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Correa de transmisión: El presidente Rafael Correa se topó con el mismo desafío que Lugo no pudo resolver y que el mandatario peruano, Ollanta Humala, busca denodadamente desentrañar. Llegó como outsider de un sistema político carcomido por sus vicios y pésimos desempeños, sin partido y con un grado bajo de viabilidad. Supo construir legitimidad y poder, uno de los recursos fue establecer una red propia de comunicación. Fernando Alvarado Espinel, a quien designara secretario de Comunicación, y su hermano Vinicio son dos de sus asesores más conspicuos y aguzados.
Los Enlaces Ciudadanos de Correa son diarios o más que diarios. El presidente emerge en horarios misceláneos, desde distintas geografías. Puede hacerlo desde Nueva York, si está de gira. O en una de sus habituales reuniones de gabinete, que traslada por todo el territorio de Ecuador. Uno de sus recursos usuales es “aparecer” en el mismo horario que los noticieros nocturnos de los medios concentrados a replicar sus informes u opiniones. La réplica es, entonces, contemporánea al cuestionamiento, a menudo despiadado o hasta violento.
Correa es, podría decirse, un divulgador permanente. Este cronista fue a reportearlo para Página/12 hace algo más de cuatro años. Para su sorpresa, se encontró con que la entrevista era registrada por las cámaras de tevé de la Presidencia. Se le explicó que todo lo que habla el presidente se registra para su eventual edición y utilización ulterior. Y que el formato de un diálogo (cabe resaltar sin condiciones y con mínimas imposiciones de extensión) puede valer como un insumo especialmente válido para su propagación.
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Cada uno con su librito: Cada quien elige el medio, pero todos apelan a recursos alternativos para difundir el mensaje. Sus antagonistas claman porque abusan de su poder, sin sopesar el que tienen los medios hegemónicos en el otro platillo de la balanza. De nuevo: cualquier gobernante ansía (y en alguna medida precisa) que su discurso llegue a la ciudadanía, que es la que lo inviste de poder, por plazos determinados. Y que siempre tiene a mano el recurso de hacer tronar el escarmiento por vía del voto. La opción extendida, ejercida de modo misceláneo para nada uniforme, traduce una tendencia de época. El reduccionismo propio de analistas VIP reduce el fenómeno a sus límites locales. Desconocen el método comparativo o aducen desconocerlo o no se informan de lo que ocurre en el vecindario.
Las “cadenas” de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner se inscriben en esa realidad circundante, con formato propio. Como a todos sus pares, le es imprescindible alguna instancia para expresarse sin ser “editada” por otros. Una primera aclaración se impone: claro que sus discursos serán recorridos, recortados o reformulados por otras voces que en buena hora existen y seguirán existiendo. Una de las grandes preguntas a formular es si hay un David y un Goliat en esta controversia. Los oligopolios que priman en la Argentina tienen, como su estilo, una respuesta simplista y banal: se victimizan. Este cronista cree que la realidad es mestiza y chúcara para dejarse sintetizar, pero que el establishment, aunque machucado por la “batalla cultural”, conserva bastantes fierros. Y que sólo la cabal aplicación de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual equilibrará la partida.
Por cierto, describir cómo funciona la política democrática en una etapa auspiciosa y cuál es la lógica del cambio del paradigma mediático no equivale a convalidar todo lo que dicen los que no se callan. Ni los modos que eligen, ni sus formatos, ni su intensidad, pertinencia o frecuencia.
Pero hay buenos motivos para que sigan propagando sus premisas los presidentes que no callan ni hacen la venia ante los poderes fácticos. Aunque haya monarcas de todo tipo o dirigentes políticos que se lo exijan.
miércoles, 1 de agosto de 2012
Los números en las noticias
Javier Alcalá problematiza el uso de los números en las noticias y llama a mirar críticamente esas informaciones.
Por Javier Alcalá *
Hace un tiempo vengo observando diversas notas en las cuales los números estadísticos son tomados como fuentes de verdad, hechos indiscutibles para afirmar o criticar algo. Lo interesante de esta lógica es que oculta una premisa básica: todo número es una construcción de sentido.
Hace apenas unos días, el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina presentó un informe en el cual se indicaba que el 13,6 por ciento de la población es pobre. Dos matutinos publicaron la noticia. ¿Cómo titularon? La Nación planteó “Hay 10,8 millones de pobres, cinco veces más que lo que dice el Indec”, mientras que Tiempo Argentino señalaba: “La UCA detectó una baja en las tasas de pobreza e indigencia” (20 de julio de 2012).
Sólo con este ejemplo surgen cosas interesantes para pensar. Leemos que el 13,6 por ciento de la población es pobre. Ahora, ¿cómo define “pobre” quien realiza el estudio?, ¿qué cuestiones se contemplan en esa definición?
Si tomamos como medida tan sólo el ingreso, lo cual ya es toda una opción, ¿cuál es el parámetro para definir la pobreza?, ¿cuáles son las necesidades que deben cubrir las personas para no ser pobres?, ¿es pobre una familia a la que ingresan $2800 o $4000?
Responder cada una de estas preguntas supone una definición conceptual que involucra decisiones filosóficas, éticas y, desde ya, políticas. Y los posicionamientos son clave, pues según cómo definamos las necesidades a satisfacer, llegaremos a una conclusión diferente sobre el monto necesario para hacerlo, y esa definición cambiará nuestra tasa de pobres (si con un parámetro de $2800 es pobre el 13 por ciento de la población, ese porcentaje se multiplicará con uno de $4000).
Primera cuestión significativa, entonces: los números ocultan (al menos en los medios) las definiciones que los construyen. Pero hay más.
Otra cuestión clave es cómo se contextualizan los números, es decir, ¿cómo y con qué se relacionan?, ¿con qué otras informaciones (números o no) es posible vincularlos?
En la noticia que abordamos, un matutino elige relacionar datos producidos bajo la misma mirada conceptual (informe UCA 2007 con UCA 2011), mientras que el otro vincula números construidos con lógicas diferentes (informe UCA 2011 con Indec). ¿Por qué? Porque a los números se los “hace hablar”, se los utiliza de la forma más conveniente para argumentar a favor o críticamente una postura que ya está tomada previamente.
Otro ejemplo lo ilustrará. Hace poco más de un mes, se planteó un debate sobre la tasa de muerte infantil en la Ciudad (Clarín: “La oposición denunció que creció la mortalidad infantil y en la Ciudad dicen que es la más baja de la historia”. 15 de junio de 2012). Desde el gobierno se insistía en tomar un período de cuatro años y compararlo con el anterior período de cuatro años (comparación en la cual la tasa levemente bajaba); mientras que desde la oposición se insistía en comparar el año actual con el anterior (comparación en la cual la tasa había aumentado significativamente).
¿Cuál es la comparación más adecuada? La respuesta no está en los números sino, nuevamente, en las definiciones conceptuales que hagamos, por un lado, y en la intencionalidad a partir de la cual se elige una u otra comparación.
Segunda cuestión: cada actor construye su argumento y, desde su lógica, el dato adquiere sentido. Al punto de que en base a la intencionalidad se decida qué recorte (construcción) se busque comparar.
Y hay una tercera cuestión: la contextualización de los medios, además de intencionada, es muy pobre. Podemos seguir encontrando números (se invirtió el 6 por ciento del PBI, se entregaron dos millones de computadoras, etcétera), pero poco nos dicen esos números.
La forma en que los medios comunican los números nos oculta la dimensión cualitativa de los procesos, esa que surge a partir de relacionar ese dato con otros datos. Por ejemplo, ¿qué está pasando con el 6 por ciento de inversión del PBI?, ¿en qué se está invirtiendo?, ¿cuáles son los resultados alcanzados? Toda esa información nos permitiría realizar nuestros propios balances, destacando todo lo positivo y criticando lo negativo. Y ésa es una posibilidad que hoy la forma en que se tratan los números en los medios nos está impidiendo hacer.
En conclusión, todo dato es una construcción y, por lo tanto, está cargado de una profunda subjetividad, de interpretaciones y definiciones políticas. Los números, tal como son “trabajados” por los medios, funcionan hoy más como obstáculo a nuestra capacidad de pensar que como una posibilidad de generar ciudadanos críticos. Entonces, cada vez que veamos un número, preguntémonos qué hay detrás de él.
* Licenciado en Comunicación. Docente UBA. Magister en Planificación y Gestión de Procesos Comunicacionales UNLP.
Video para pensar
¿Qué es argumentar?
Lo que podemos decir en una primera instancia que la argumentación es la acción de dar argumentos. Pero ¿qué es un argumento? En un sentido amplio, un argumento es una afirmación asentada en una razón o motivo. Es decir, dar un argumento es justificar, fundamentar, por qué sostenemos lo que sostenemos, apoyar nuestras opiniones en razones. Es necesario distinguir aquí entre argumento y razonamiento. Entendemos que un argumento es un razonamiento pero en una contexto determinado. Esto es, el razonamiento hace abstracción del contenido, de lo que se dice, y atiende simplemente a la estructura de ese contenido y quien se encarga de analizarlos es la lógica. (Irving M. Copi Introducción a la lógica)
TV: más cantidad con más diversidad
Diego Rossi hace un balance de los avances que ha permitido la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual en materia de televisión, pero señala también los pasos que faltan dar.
Por Diego Rossi *
Cuando los ciudadanos del Area Metropolitana de Buenos Aires viajamos por el país muchas veces nos sentimos “como en casa”. En un comedor de Leones nos acompaña una reposición de Casados con hijos por Telefe u otro canal con logo tricolor que lo repite. Un desayuno en la terminal de Tafí del Valle viene con la inefable Crónica TV. La carga de combustible en Santiago del Estero nos propone la pantalla del Canal 26, con un crimen en el conurbano. A la noche, la TV satelital invita a hacer zapping para no perdernos el “prende y apaga” u otros personajes cotidianos.
Seguramente la mayoría de los porteños sigue creyendo que en el país hay sólo cinco canales de TV (más algunas señales “nacionales” con centro en Buenos Aires). Tampoco resulta extraño en las provincias que cualquier mañana de radio repase el rating de los canales centrales de la noche anterior.
El autobombo de la “censura” de Lanata ayuda a naturalizar el centralismo; el “federalismo” de los programas “cantando rumbo a la fama” contribuye a esta confusión.
¿Es que aquí no ha pasado nada en los últimos años?
Al contrario: aún hay mucho por hacer.
Lo que durante tanto tiempo había sido teoría y buenas intenciones tuvo su oportunidad en 2008/2009: el fuerte apoyo de la Presidencia a un proyecto que abroqueló voluntades políticas, sociales y académicas populares y progresistas generaron la nueva ley.
Pero el Estado argentino venía diseñado para otros fines. Los funcionarios traducían “federalismo” por “autoritarismo gubernamental”; “subsidio” por “reparto de utilidades públicas” y “concurso” por “trámite con resultado potencial”.
Quizá las mayores riquezas y virtudes haya que buscarlas por fuera de los círculos restringidos y viciados; también por fuera de las corporaciones. Así se construyó el debate sobre los medios; así se avanzó por ejemplo en la consolidación de Encuentro como una señal de calidad con financiamiento público.
Varios ministerios, universidades y organizaciones aportan recursos y esfuerzos para una política pública necesariamente transversal. El avance de la Televisión Digital Abierta (TDA) permite difundir nuevas señales estatales. Y reconoce derechos de recepción gratuita a quienes menos deben ser cautivos del abono de TV por cable. Ciertamente, los permisos a señales comerciales en la TDA no pueden ser eternamente provisorios. Tampoco debe permitirse que las estructuras instituidas sigan obturando el cambio.
Los nuevos Polos Audiovisuales, articulados con el Banco de Contenidos, hacen realidad la creación de documentales y programas de ficción en lugares donde nunca se hubiera podido “con la mano invisible del mercado”. Todavía no conmueven las estructuras de producción audiovisual vigentes desde la década del ’60; sí muestran un camino sobre terreno fértil en capacidades de realización.
Quienes apoyan la democratización de las comunicaciones hoy pueden medir críticamente el grado de cumplimiento de compromisos de políticas públicas como una cuestión “de laboratorio” (cantidad de canales y señales, permisos de emisión y cumplimiento reglamentario, evolución del mercado publicitario, caracterización política de relaciones conservadoras y prebendarias).
También pueden seguir bregando no sólo por un plan técnico sino por una política dinámica y proyectar la sustentabilidad del sistema de medios no sólo al horizonte cercano (empresarios, conocidos y mercados acotados).
Es importante ampliar la cantidad de canales, con oportunidades ciertas para los licenciatarios privados sin fines de lucro. Pero la historia de las políticas de comunicación (en América latina de los ’70, en Europa de los ’80 y también en algunas provincias) nos ha enseñado que aun abriendo las formas de propiedad, deben generarse cambios culturales en los que producen, comercializan y consumen radio y TV.
Resulta valorable el debate sobre el Fútbol para Todos; más aún el avance en el acceso universal a contenidos de interés relevante, y todo lo que lleve a cumplir con las cuotas de producción nacional y local, junto a las restricciones al funcionamiento de redes.
Debemos sostener fórmulas no improvisadas pero sí atrevidas, que fortalezcan acuerdos entre actores sociales que aporten creatividad, trabajo y alternativas de financiamiento para ser autosustentables.
El 7 de diciembre, muchos apoyaremos la necesaria desconcentración por aplicación del artículo 161 de la Ley 26.522 a los grupos Clarín, Telefónica, Vila-Manzano, Cristóbal López y/o Hadad residual, entre otros.
El 10 de diciembre, en otro aniversario del Día de los Derechos Humanos, podremos celebrar avances en distintos campos y también expresar “Nunca Menos” en el aseguramiento de los derechos a la comunicación para todos y todas.
* Licenciado en Comunicación. Docente-investigador Fsocuba.
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