domingo, 5 de septiembre de 2010

Rembrandt's J'accuse (Peter Greenaway, 2008)




Ficha técnica.

Dirección: Peter Greenaway
Guión: Peter Greenaway
Fotografía: Reinier van Brummelen
Música: Giovanni Sollima
Producción: Maarten Piersma
Montaje: Elmer Leupen


SINOPSIS

Rembrandt’s J’Accuse es la investigación personal del director Peter Greenaway sobre la conspiración y el asesinato que se esconden tras el famoso cuadro La ronda de noche de Rembrandt. Greenaway asume el rol de historiador de arte, detective, fiscal y juez, analizando con detalle la escena del crimen y las pistas que se esconden con el objetivo de descubrir los asesinos entre los personajes representados en la pintura.


A través de este docudrama y de una manera muy metódica, el director analiza todas las partes del cuadro y los elementos en que basa su teoría de la conspiración y se asegura que, más de 350 años después de la creación de esta obra de arte, podamos entender el auténtico significado de la pintura y nos da toda la información necesaria para reabrir una investigación de asesinato. Está claro que la teoría de Greenaway es su propia interpretación de la pintura y quizás no todo el mundo estará de acuerdo, pero en todo caso, es una aproximación única y atrevida a uno de los cuadros más famosos del arte occidental.



En 1642, año en que se pintó La ronda Nocturna, Rembrandt era un pintor de éxito, treinta años después, era un hombre pobre y arruinado. ¿Fue éste el resultado de una venganza por la peligrosa acusación que hizo en su pintura?



El Director

Nació en Gales y estudió en Londres. Después de formarse en el mundo de la pintura, dirigió su primer filme en 1966. De perfil polivalente, ha trabajado como comisario en exposiciones de arte, ha estado nominado varias veces en los festivales de Cannes, Venecia y Berlín, ha publicado libros y ha escrito sobre teatro y ópera. Su primer largometraje, The draughtsman’s contract fue aclamado por el público y le consolidó internacionalmente como uno de los directores contemporáneos más originales, reputación que se consolidó con películas como : El Cocinero, El Ladrón, su Mujer y Su Amante (The cook; The thief, his life and his lover); y Escrito en el Cuerpo (The pillow book.)



Notas del director

“Es necesario investigar y, cuando lo hacemos, al final y con un poco de ingenio, vemos claramente que La ronda de noche de Rembrandt se esfuerza por resolver un conflicto. Éste es el acto más subversivo de Rembrandt, su yo acuso.”

“El cuadro es la manifestación de un asesinato con los asesinos captados al detalle. Es curioso pensar que Rembrandt cobró, y cobró tan bien, por revelar la verdad del ejército civil de Ámsterdam en plena edad de oro holandesa, todo ello en una milésima de segundo y que esta verdad queda congelada en La ronda de noche.”

“Los espectadores se entretendrán, quedaran fascinados y, sobretodo, satisfechos de que la evidencia haya sido finalmente interpretada con éxito. Al fin y al cabo, esta es la interpretación de una pintura que sigue las reglas y la historia. Rembrandt se sentiría gratificado de ver que esta obra coral fue reconocida como la acusación que él pretendía que fuera.”



Premios/Festivales

* Estreno internacional - Festival Internacional de Cine Pusan, Corea del Sur, 2008.
* Festival Internacional del Film de Roma, Italia, 2008.
* IDFA (Festival Internacional de Cine Documental de Amsterdam), Países Bajos, 2008.



EL DOCUMENTAL DEL MES en Argentina

El reconocido Director Inglés : PETER GREENAWAY, presentó su documental Rembrandt´s J´acusse, el cual será proyectado dentro del marco del proyecto EL DOCUMENTAL DEL MES.

Greenaway estuvo en Argentina entre los días 30 de agosto y 1º de septiembre dentro de los cuales presentó su documental, Rembrandt´s J´acusse, ofreció una charla abierta y mantuvo contacto con la prensa para promover el lanzamiento de su documental y del proyecto EL DOCUMENTAL DEL MES en Argentina.

Salas de exhibición mes de Septiembre de EL DOCUMENTAL DEL MES

Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (MALBA) (CABA), Espacio INCAA KM0 Cine Gaumont (CABA), Cine Club Mon Amour (CABA), Foro de las Ciencias y las Artes (Vicente López, Buenos Aires) ,Cine Club El Agite (San Isidro, Buenos Aires), Cine El Cairo (Rosario), Cine Club Universitario (Córdoba).

Otras salas se irán sumando al proyecto durante lo que queda del año.

El Documental del Mes busca acercar el género documental al mayor número de espectadores e incrementar la presencia del documental europeo y latinoamericano, en las pantallas cinematográficas de cada país.

Con esta finalidad, el primer jueves de cada mes se estrena la misma película documental, de alta calidad técnico-artística, con temática y procedencia diversa, en más de 40 ciudades de Cataluña, País Valenciano, Islas Baleares y el resto del Estado español; en Santiago de Chile y Valparaíso. Este año se suman a esta iniciativa Uruguay y Argentina. Próximamente se incorporarán Irlanda y Portugal.

El Documental del Mes es un proyecto generado por la compañía española Parallel 40 dirigida por Joan González quien ha dirigido o producido más de 100 documentales, y que cuenta con un equipo de 15 profesionales estables con una experiencia en el campo de casi 30 años. Parallel 40 es una empresa líder en Europa en el campo de la producción audiovisual, con base en Barcelona y en Santiago de Chile (Parallel 40 Sur).

En Argentina la compañía distribuidora Bellasombra se asocia a esta iniciativa de Parallel 40, siendo los responsable de El Documental del Mes Argentina.

Bellasombra surge de la asociación de dos compañías especializadas en Documental en la república Argentina: Habitacion 1520 producciones y PlanoLatino, creadora del prestigioso encuentro anual DOCMEETING ARGENTINA. Esta unión surge de la necesidad de darle al documental Argentino y Latinoamericano una real respuesta a la distribución y venta internacional. Las experiencias de ambas empresas se fusionan para cubrir un espacio vacío en la industria cinematográfica argentina que es la especialización en la venta internacional y distribución exclusiva de películas documentales y programas de no-ficción para televisión.


sábado, 4 de septiembre de 2010

malba.cine: 50 años de Tiempo de Cine


malba.cine (Figueroa Alcorta 3415) presenta, desde el 9 de septiembre al 3 de octubre, el ciclo Tiempo de Cine: 50 años  programado por Daniela Kozak, en homenaje a la mítica revista especializada.
"Las películas elegidas para recordar los 50 años de Tiempo de Cine constituyen sólo un recorrido posible por esa década prodigiosa, en la que el público podía ver grandes films en los cineclubes o en las salas de cine-arte, y continuar el debate en los bares y en las páginas impresas. Hoy es difícil encontrar algunos títulos en DVD, y bastante improbable poder verlos en fílmico. En cuanto al debate apasionado y enriquecedor, hoy está más cerca de la rareza que del hábito. Por eso, la selección y las reseñas de este ciclo buscaron reflejar los gustos e intereses de la revista, pero también recuperar algo del espíritu de aquellos años".  Asegura Daniela Kozak

Grilla de programación 

PROGRAMACIÓN SEPTIEMBRE 2010

1. CICLO
Tiempo de Cine: 50 años
Programadora invitada: Daniela Kozak
Del jueves 9 al domingo 3 de octubre.
Entrada gratuita para socios del Cineclub Núcleo


2. FILM DEL MES LVI
Los jóvenes muertos
(Argentina, 2010), de Leandro Listorti
Viernes y domingos a las 22:00


3. FILM DEL MES LVII
El pasante
(Argentina, 2010), de Clara Picasso
Viernes a las 20:00 y domingos a las 20:15


4. ESTRENO
El ambulante
(Argentina, 2009), de Eduardo de la Serna, Lucas Marcheggiano y Adriana Yurcovich
Sábado a las 22:00 y domingos a las 17:00


5. ESTRENO
Fragmentos de una búsqueda
(Argentina, 2009), de Pablo Milstein y Norberto Ludin
Sábados a las 18:00


6. CICLO DE CONCIENTIZACIÓN AMBIENTAL
Sustentator
Del viernes 24 al domingo 26 de septiembre


7. ESTRENO
Rembrandt’s J’Accuse, de Peter Greenaway
Sábados 11 y 18 de septiembre a las 16:00


8. CONTINÚA - FILM DEL MES LIII
Plan B
(Argentina, 2009), de Marco Berger
Sábados a las 20:00 y domingos a las 18:30


9. Filmoteca en malba.cine
Viernes a las 23:55. Entrada única: $ 8.
Programan y presentan: Fabio Manes y Fernando Martín Peña.


Jueves 9
14:00 Dios y el Diablo en la tierra del sol, de Glouber Rocha
16:00 Vidas secas, de Nelson Pereira dos Santos
22:00 El séptimo sello, de Ingmar Bergman
00:00 El señor de las moscas, de Peter Brook 

Viernes 10
14:00 Disparen sobre el pianista, de Francois Truffaut
16:00 Paula cautiva, de Fernando Ayala
18:00 Alias Gardelito, de Lautaro Murúa 

Sábado 11
14:00 Rome adventure, de Delmer Daves
23:30 Juana de los Ángeles, de Jerzy Kawalerowicz 

Domingo 12
14:00 Prisioneros de una noche, de David José Kohon
15:30 Un guapo del 900, de Leopoldo Torre Nilson 

Jueves 16
14:00 Il posto, de Ermanno Olmi
16:00 Los jóvenes viejos, de Rodolfo Kuhn
18:00 La cabeza contra la pared, de Georges Franju
20:00 Pather Panchali, de Satyajit Ray
22:00 Apur Sansar, de Satyajit Ray 

Viernes 17
14:00 Cenizas y diamantes, de Andrzej Wajda
16:00 Apenas un gran amor, de Valo Radev
18:00 Sobre mujeres diferentes, de Vera Chytilova

Sábado 18
14:00 Él, de Luis Buñuel
23:30 The Misfits, de John Huston 

Domingo 19
14:00 Los inundados, de Fernando Birri
15:40 El crack, de José A. Martínez Suárez 

Jueves 23
14:00 Hallelujah the Hills, de Adolfas Mekas
16:00 El año pasado en Marienbad, de Alain Resnais
18:00 Hiroshima mon amour, de Alain Resnais
20:00 Los muelles de Nueva York, de Josef Von Sternberg
22:00 Intolerancia, de David Griffith 

Viernes 24
14:00 Morir en Madrid, de Fréderic Rossif
16:00 Por la patria, de Joseph Losey
18:00 La infancia de Iván, de Andrei Tarkovski 

Sábado 25
14:00 El sheik, de Federico Fellini
23:30 Rebelión, de Masaki Kobayashi 

Domingo 26
14:00 El amor a los 20 años, de Shintarô Ishihara, Marcel Ophüls, Renzo Rossellini, François Truffaut,
Andrzej Wajda
16:00 The 11th hour, de Leila Conners y Nadia Conners 

Jueves 30
14:00 This sporting life, de Lindsay Anderson
16:00 Tom Jones, de Tony Richardson
19:00 La terra trema, de Luchino Visconti 

Viernes 1° de octubre
14:00 El grito, de Michelangelo Antonioni
16:00 Los venerables todos, de Manuel Antin
18:00 Lola, de Jacques Demy 

Sábado 2 de octubre
14:00 Fuga allegro vivace, de Jean Renoir
16:00 La regla del juego, de Jean Renoir
23:30 Adorado John, de Lars Magnus Lindgren 

Domingo 3 de octubre
14:00 Savage eye, de Sidney Meyers y Joseph Strick
15:20 El soldadito, de Jean-Luc Godard

http://www.escribiendocine.com/ciclos/malbacine-tiempo-de-cine-50-anos

ESTRENO DE EL BAILE DE LA VICTORIA

“Yo estoy intoxicado de las historias o de los personajes”
 
En una extensa y jugosa charla, el protagonista de Nueve Reinas y El secreto de sus ojos analiza los giros de su carrera y el aprendizaje que dejaron y explica por qué no siente que sea el momento para ponerse a dirigir o reaparecer en televisión.

Por Oscar Ranzani
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/5-19175-2010-09-04.html
 
 
Si bien es un hombre muy carismático, que seduce con su oratoria, y el actor más requerido por el cine argentino, Ricardo Darín reniega del “ser exitoso”, ya que, según su pensamiento, es un término que, al utilizarse de manera exagerada, puede llegar a confundir. En su escala de valores, palabras como “éxito” o “fracaso” son perversas por definición. Pasó mucho tiempo desde su debut como actor para que se instalara en el imaginario colectivo como la figura que es en la actualidad. Si en una época prematura fue “el galancito”, y casi a posteriori, “el chanta simpático”, actualmente Darín es considerado el actor más versátil del cine nacional. Talento no le falta para ubicarse en ese molde. Gracias a sus destacadas interpretaciones se convirtió en un artista popular. Y es el propio actor quien coincide con esta definición. “Eso me gusta porque es verdad –admite–. Siempre sentí un contacto muy directo con la gente. Y lo siento a cada metro que camino. Hay una familiaridad que se da, a través del tiempo, tanto con gente adulta como con chicos. Es una cosa rara”, señala esgrimiendo un interrogante acerca del motivo de tanto afecto. Tal vez las razones sean varias.
Darín estará nuevamente en las pantallas porteñas a partir del jueves, día en que se estrenará El baile de la Victoria, dirigida por el español Fernando Trueba –ganador del Oscar por Belle Epoque–, que en la península ibérica recogió opiniones divididas. Así y todo, El baile de la Victoria fue elegida para representar a España en la disputa por una candidatura al Oscar 2010 como Película Extranjera, pero finalmente no logró ubicarse entre las cinco candidatas. Basado en la novela del chileno Antonio Skármeta, el film arranca con el regreso de la democracia al país trasandino, donde una de las primeras medidas presidenciales consiste en otorgar la amnistía a los presos que no cometieron delitos de sangre. Así salen Angel Santiago (Abel Ayala), un muchacho que cometió algunos robos menores, y Nicolás Vergara Grey (Darín), famoso ladrón de bancos. Angel, que sufrió abusos en prisión, busca revancha. Y trata de convencer a Vergara Grey de dar su último gran golpe con un robo a un hombre que se enriqueció durante la dictadura de Pinochet. Sin embargo, Vergara Grey sólo piensa en recuperar a su mujer (Ariadna Gil) y su hijo. Pero el tiempo no se detuvo mientras estuvo en la cárcel. Y en el camino de ambos aparece Victoria, una joven muda cuyos padres fueron víctimas de la dictadura, y que tiene una exquisita elegancia para la danza. Angel buscará conquistarla, y Victoria terminará torciendo el destinos de los dos.
Darín leyó la novela antes de prepararse para componer a Vergara Grey y asegura que le gustó “todo”, como “esa atmósfera típicamente latinoamericana, el aire de aventura que tiene en general”. Y en lo particular, apreció “esa pequeña referencia a Robin Hood que tienen estos dos tipos con respecto a los recaudadores de Pinochet. También me gustaron las historias cruzadas y el vuelo mágico que tiene de rescate de seres perdidos y perdedores, que juntan sus fuerzas para intentar tomarse una revancha”, agrega.

–Si bien combina varios géneros, ¿es antes que nada una película sentimental?

–Por un lado sí, porque hay una historia de romance y emociones en juego, pero me da la sensación de que es una película de aventuras. Lo que pasa es que, a lo mejor, estamos acostumbrados a que en las historias de aventuras haya un despliegue, algo que en esta película no ocurre. Pero me parece que el género se encuadra perfectamente. Por supuesto, tiene un innegable parentesco con el realismo mágico, pero a mí me gusta creer que es una de aventuras.

–¿Qué requería la composición del personaje?

–Siempre pensé que Vergara Grey era como el padre de estos chicos; un padre involuntario porque se los ve tan huérfanos, tan desamparados. Y la experiencia de él, su manera de transitar, su pretendido bajo perfil (a pesar de que no lo tiene) atentan un poco contra todo eso. Este es el motivo por el cual la historia lo toma en un punto de su vida en el que lo único que quiere es desensillar y dedicarse a lo que cree que es realmente importante: su mujer y su hijo.

–Si bien tiene referencias a la política, es más bien una película dramática, en algún punto épica. No parece estrictamente política.

–Coincido en eso, pero se nutre muchísimo de las distintas realidades políticas; básicamente de la chilena, pero creo que la utiliza como disparador y como excusa para hablar un poco de lo que ocurre en Latinoamérica, porque en realidad toda la problemática es puntualmente latinoamericana.

–¿Qué le provocan los papeles en los que la política se mete en el personaje? Uno recuerda dos, pero seguramente hay más: Kamchatka y El secreto de sus ojos.

–Esto nos lleva a reflexionar sobre alguien que nos dice: “A mí la política no me interesa”. Uno tiene la sensación de que es absolutamente imposible que no le interese. Puede no interesarle consciente o voluntariamente, pero le toca seguro. Te toca, te baña, te transforma, te modifica. Los personajes que están relacionados con situaciones puntualmente políticas tienen una especial atracción, porque no sólo están hablando de ellos mismos sino que están representando a muchas otras personas. En este caso me parece que la dualidad y la ambigüedad que hay en el personaje de Vergara Grey es el aporte nutritivo en esta historia, porque no tiene solamente un costado político. En realidad, casi diría que Vergara Grey es el más apolítico de los personajes. Su idiosincrasia podría pasar de largo cualquier tipo de planteo político. Su esencia y su forma de caminar y de manejarse en la vida son aplicables a cualquier situación política. Pero en este caso puntual, donde la historia recoge a los personajes, termina siendo funcional a una reivindicación política.

–En relación con otros delincuentes que interpretó, Vergara Grey parece el menos oscuro, el más humanizado.

–Sí.

–Nada que ver, por ejemplo, con el de Nueve Reinas.

–No, el de Nueve Reinas no sólo no tenía relación con la política sino tampoco con la moral. Era un personaje amoral, ni siquiera inmoral. Fue un personaje que me encantó hacer. Es uno de esos tipos que te hacen daño porque no lográs visualizar bien hasta qué punto pueden llegar a ser dañinos. Tiene un modus operandi y una forma de conducirse que logra penetrar, abrirse camino.

–De sus distintos personajes que cometen o cometieron delitos en las historias, ¿el de Carancho es el que más asemeja a la realidad?

–No sé si es el que más se asemeja a la realidad. Tiene una relación directa con una realidad que nosotros sabemos que existe, pero que difícilmente podamos visualizar. Pero es un poco parecido al de Nueve Reinas. Está plagado de Marcos (N. de la R: el nombre de su personaje en Nueve Reinas). Yo los veo. Y si alguien hace foco correctamente también puede lograr visualizarlos. Lo que pasa es que hay tantos que se nutren de la ingenuidad ajena, de la inocencia, de la falta de prevención, de la confianza, que por eso sobreviven de esa forma.
–Siguiendo en esta línea de personajes que cometen delitos, ¿el de El aura fue el más difícil de interpretar?
–Sí, porque no estaba muy claro. El tipo declaraba y teorizaba con respecto a la estupidez que hay alrededor de la violencia. Y terminó envuelto en un hecho hiperviolento, precisamente tratando de demostrar que era factible vencer con la inteligencia la falta de preparación y de cerebro puestos al servicio de la prevención. Y sin embargo, se vio en una situación absolutamente catastrófica. Y debido a que era un epiléptico que sufría un corte eléctrico-cerebral en forma inesperada, eso nos obligó a tratar de recrear cómo hace un tipo para convivir con esa amenaza permanente sobre sí mismo y, al mismo tiempo, llevar adelante teorías o planes. El epicentro de nuestra gran incógnita fue tratar de imaginar cómo planifica alguien que sabe que su cerebro en algún momento lo traiciona.

–¿Alguna vez tuvo un conflicto interior con un personaje?

–Normalmente ocurre eso. Se plantean situaciones en que uno dice: “No, esto no lo hago”, “Me parece que ponerle el cuerpo a esta batalla no tiene sentido”, o “Va en contra de mis principios”. Pero cuando me ocurre ese tipo de cosas es porque me estoy encontrando con límites o con fronteras que, a lo mejor, antes no me atreví a cruzar, encarar o a visualizar. Y automáticamente siento la sensación de tener ante mí un desafío. Y entonces, ahí sí se convierte en algo atractivo, porque la comodidad no es precisamente lo más creativo.

–Hace un tiempo desechó un ofrecimiento para trabajar con Denzel Washington y Christopher Walken porque le ofrecían interpretar a un narcotraficante mexicano. ¿Cuáles son los límites que no pasaría en la elección de un personaje?

–Es difícil, porque si bien es cierto que no soy de los que creen que el fin justifica los medios, en términos cinematográficos yo no tengo problema en ponerle el cuerpo a un ser despreciable, si es en función de contar una historia que me parece válida. Pero debe haber dos o tres cosas a las que definitivamente no les pondría el cuerpo. De pronto, podemos tener ante nosotros la necesidad de contar cómo es la pedofilia y si me vienen a plantear esa propuesta cinematográfica, seguramente me encontraría con una situación muy incómoda. Pero básicamente porque uno tiene sus propios límites y sus propios criterios con respecto a algunas cosas. Debería ser un libro descomunal y una lección ejemplificadora que nos sirviera para detectar cuál es el inicio de un tipo que se va a deformar a sí mismo de esa manera, como para que me resulten atractivos el guión o la historia. Me parece que hay cosas con las que no se jode.

–Uno puede suponer que películas como Nueve Reinas y El hijo de la novia funcionaron como una bisagra en su trayectoria. Pero, ¿cuál cree usted que fue la película que marcó un antes y un después en su carrera?

–Hay una que siempre menciono: Perdido por perdido, que dirigió Alberto Lecchi en 1993. Básicamente, hoy me doy cuenta de que, a pesar de que para afuera no lo fue tanto, para mí sí. Y marcó un antes y un después porque Lecchi fue quizás el primer director que me mostró el juego cinematográfico; después de Aristarain que, en su época, también lo había hecho. A pesar de estar frente a un actor, Lecchi me estaba mostrando el detrás de cámara; es decir: ¿en qué consiste que un actor trabaje para el cine? Que no es lo mismo que para ningún otro medio. Algo me pasó con respecto a eso. Me empecé a interesar en otros aspectos de lo que es la metodología de trabajo del actor aplicada al cine. Después pasó un tiempo hasta que me convocó Eduardo Mignogna para El faro. Luego vino la saga de Campanella, donde definitivamente ese juego y ese interés personal por entender el fenómeno cinematográfico y la construcción de una historia a través del cine me empezaron a resultar mucho más atractivos. Empecé a entender mecanismos que antes creía conocer, y me di cuenta de que no tenía la menor idea de cómo funcionaban. Así que el primer pasito fue en Perdido por perdido. Después, para la consideración de la gente y de la crítica, Nueve Reinas y El hijo de la novia fueron claramente dos bombazos, uno atrás del otro: dos tarjetas de presentación.

–¿Alguna vez le pasó que una historia cinematográfica en la que participó le hizo ver la vida de otra manera?

–Siempre pasa un poco eso. Yo estoy intoxicado de las historias o de los personajes. Me han ido llevando de un lado para otro. Es casi como una especie de esquizofrenia justificada. Yo aprendí a mirar la calle por la necesidad de hacer Nueve Reinas. Cuando uno tiene la responsabilidad de moverse con verosimilitud o credibilidad en función de un rol, está obligado a afinar mucho más el foco, y a que cada trazo o cada pincelada que va dando tenga una firma válida. Y eso me obligó a entender el funcionamiento en la calle mucho más profundamente. Cuando leí el guión de Kamchatka me caí de culo, porque es uno de los mejores guiones que leí en mi vida. El solo hecho de que esa historia fuera contada a través de la vivencia de un chico de diez años me pareció de una originalidad tan potente que no pude parar de llorar mientras lo leía. Y lo mismo nos pasó a Cecilia Roth y a mí a la hora de rodar. Teníamos que luchar contra las emociones personales para no trasladarlas a los personajes porque, obviamente, los personajes no estaban a cargo de su futuro. Nosotros sabíamos su triste futuro, pero ellos no.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

01/09/2010 . UN GRAN DIA. Se reglamentó la ley de medios audiovisuales


El gobierno publicó hoy en el Boletín Oficial el decreto de reglamentación de la ley de servicios de comunicación audiovisual, impulsada por el Poder Ejecutivo y sancionada por el Congreso hace poco más de un año.
La articulación de la norma 26.522, también conocida como ley de medios, fue oficializada mediante del decreto 1225/2010, firmado por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández; y entrará en vigencia desde hoy.
El titular del directorio del Sistema Nacional de Medios Públicos, Gustavo López, afirmó que con la reglamentación de la ley “se democratiza desde hoy el escenario de la radiodifusión” en la Argentina.
El funcionario celebró el decreto 1225/2010 para poner en vigor la norma, también conocida como ley de medios, y aseguró que “a partir de hoy comienzan a darse pasos para modificar el escenario de la radiodifusión en la Argentina y democratizarlo”.
En declaraciones a Canal 7, López auguró el comienzo de un “proceso que significará un cambio profundo en la manera de producir la noticia y de mostrar la realidad con la incorporación de nuevas voces”.
Además, puntualizó que la ley tiene plena vigencia, incluso en su artículo 161 que habla de los mecanismos de transferencia de licencias a fin de adecuarlos a la ley actual. Recordó que aunque existe una instancia judicial que cuestiona el artículo, ya la Corte Suprema de Justicia falló en cuanto a la discusión relativa sobre si el uso de las licencias se consideran derechos adquiridos.
“Nosotros entendemos que no hay derechos adquiridos por parte de las empresas porque se trata de una concesión y el Estado tiene derecho a adecuar la ley según sea necesario, como lo dijo la Corte Suprema de Justicia”, enfatizó López.
Sobre el futuro de los trabajadores de los medios, el funcionario afirmó que “la nueva ley hace ingresar a nuevos actores” y que ese escenario sumado a la nueva tecnología digital “debería multiplicar las ofertas en todo el país, con mayores puestos de trabajo”.
En ese sentido, López señaló que a partir de ahora “se tendrán que sentar los dueños de los medios con la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual y ver de qué manera las cosas que se hacen no perjudiquen a ningún trabajador”. (Télam)





MAÑANA SE ESTRENA EL AMBULANTE, SOBRE EL DIRECTOR DANIEL BURMEISTER

Andanzas de un aventurero del cine



Adriana Yurcovich, Lucas Marcheggiano y Eduardo de la Serna decidieron documentar el modo particular de filmar de Burmeister, quien llega a pueblitos sin actividad cultural y hace participar de sus películas a todos los habitantes.
Por Oscar Ranzani



 
Desde que murió su mujer, Daniel Burmeister tuvo que dedicarse a criar a sus hijas, y eso le quitó tiempo para hacer otras cosas. Sin embargo, cuando las chicas crecieron, Burmeister –un aventurero nato– se animó a hacer lo que más le gusta: cine. Pero lo particular es cómo Burmeister hace cine: con su viejo Dodge 1500 que se cae a pedazos, toma una ruta y no para hasta llegar a algún pueblito del interior que no tenga actividad cultural. Entonces, decide realizar una película de ficción con los habitantes. Antes que nada, se reúne con el intendente y le pide una cama donde dormir y comida para los treinta días que demora en hacer su trabajo. Luego, convoca al vecindario y le da rienda suelta a su imaginación para elaborar la película de ficción con la mayor cantidad de habitantes del pueblo. Una vez concluido el rodaje, edita la película y la estrena en el pueblo, cobrando una entrada que le permite que esta actividad sea su medio de subsistencia. Y el estreno es todo un acontecimiento social: gente que nunca fue al cine se encuentra reflejada en una pantalla grande improvisada con una sábana blanca. A tal punto se enganchan todos en esta aventura cinematográfica que, en algunos pueblos, actuaron hasta los intendentes. Burmeister es un tipo tan particular como su forma de hacer cine: con más de 60 años, su cuerpo resiste la agitada tarea de terminar todo el proceso en tan solo un mes. Y más también, porque a veces hace changas para generar un mayor ingreso. Con su carisma logra que todos participen haciendo de su deseo íntimo una experiencia colectiva: ya lleva filmadas nada menos que sesenta películas.



Tres directores escucharon la historia de Burmeister en el Festival de Cine de Saladillo y decidieron hacer un documental sobre una de sus travesías: Adriana Yurcovich, Eduardo de la Serna y Lucas Marcheggiano viajaron hasta el pueblo Benjamín Gould, ubicado en el sur de la provincia de Córdoba, y realizaron El ambulante, documental que se estrena este jueves, tras haber formado parte de la programación de la Competencia Internacional del último Bafici. El trío filmó todo el proceso de elaboración de la película Matemos al tío: desde que Burmeister llega al lugar y habla con el intendente, pasando por la red de contactos que establece, el proceso de filmación, el montaje y finalmente el estreno en el pueblo. Todo combinado con el fenómeno social que significan su llegada y su trabajo. “Nosotros no sabíamos cómo trabajaba Daniel Burmeister”, señala De la Serna, quien agrega que plantearon un guión “en el que la idea era mostrarlo a él haciendo una película desde que llega al pueblo y hace la preproducción, el casting, convence a la gente, el rodaje, la edición y la exhibición. Esa era nuestra idea básica, pero no sabíamos cómo se movía Daniel. Intuíamos que por los tiempos, lo hacía de una manera muy rápida y muy eficaz. De hecho, Daniel nos decía que mientras nosotros poníamos el trípode, él ya había filmado una escena. Es muy carismático, enseguida seduce a la gente”.


–¿Qué significó para ustedes como cineastas hacer un film donde el protagonista prácticamente es el cine?


Adriana Yurcovich: –A no-


sotros nos parecía muy raro lo que él hace. Nos impactaba mucho porque, por ejemplo, cuando nosotros empezamos un proyecto, siempre hay un tiempo larguísimo de preparación, de ver cómo conseguir fondos, de armar carpetas y presentaciones varias. Todo es muy trabajoso y muy lento. Y Daniel no tiene todo esos problemas: él hace. O sea, y más o menos ha conseguido vivir de eso.


–¿Cómo le surgió a él la idea de hacer este trabajo tan atípico como original?


Lucas Marcheggiano: –El iba de pueblo en pueblo haciendo un espectáculo de títeres y un intendente le preguntó si no se animaba a hacer una película. Y Daniel, que no tenía la menor idea de cómo era el cine, ni era cinéfilo, se animó, empezó a investigar y le prestaron una camarita. Las técnicas las fue inventando y copiando de algunas películas, pero se metió en el cine por una cuestión de supervivencia, para trabajar de eso.


–¿Burmeister reivindica el sueño de vivir de lo que le gusta?


Eduardo de la Serna: –Sí, eso es lo que nos entusiasmó a los tres. Es como el ideal: no tenés ataduras, sos libre, vas de pueblo en pueblo, sos bohemio, vivís haciendo lo que querés. Creo que a todos los que hacemos cine nos toca en algún lado y nos entusiasma.


–Si bien algo cuenta, el documental no se detiene mucho en la historia previa de Burmeister. ¿Esto fue para enriquecer la estructura narrativa; es decir, para que la cámara fuera la que contara a través de situaciones que se generan, y no detenerse tanto en entrevistas?


A. Y.: –Había muchas posibilidades acerca de cómo contar lo que él hacía. Y nosotros no queríamos hacer una película televisiva, de bustos parlantes. Hay algunas entrevistas que mostramos, pero es algo muy medido. Y queríamos que estuviese contada como se cuenta una película de ficción; es decir, que tuviera una estructura dramática: un comienzo, un desarrollo y una culminación.


–Burmeister genera una especie de revolución interna en cada pueblo que recorre. ¿Por qué creen que la gente se engancha tan fácilmente con su propuesta?


L. M.: –En principio, él busca pueblos muy pequeños que no tienen una competencia cultural: no hay cines ni teatros. El pueblo donde nosotros filmamos no tiene hotel, restaurante ni banco. Como hay muy poca actividad cultural –y de todo tipo–, entonces cuando él llega, es la novedad. Les cambia la monotonía de la cotidianidad durante los treinta días que está.


–¿Reivindica la participación popular?


A. Y.: –Sí, él engancha a todo el mundo en su proyecto. Y la gente se presta porque le resulta interesante. También porque Daniel tiene una actitud muy respetuosa con la gente que convoca. La trata bien, está todo el tiempo de buen humor. Y la gente se siente respetada y no usada.


E. de la S.: –También se siente partícipe, porque lo que pasa es que los intendentes ven que es una manera de quedar en la historia de sus pueblos. Para muchos habitantes de estos pueblos es “el año en que hicimos la película”, porque después no pasará nada más durante muchísimos años.


–¿La decisión de filmar el documental en Benjamín Gould fue porque era el lugar adonde iba a ir Burmeister en el momento del rodaje o hubo otros motivos?


L. M.: –Cuando combinamos para hacer el documental, conversamos con él y nos sugirió ese pueblo. Y nos pareció que estéticamente era el que más iba a funcionar. Había pueblos cercanos que ya estaban asfaltados.


–¿Como cineastas, cómo analizan ustedes el trabajo de Burmeister?


A. Y.: –Tratamos de no juzgar sus películas en lo cinematográfico porque lo que nos interesaba era el proceso de realización y lo que pasaba en los pueblos cuando él hacía esas películas. Eso nos parecía mucho más interesante que cómo quedaba finalmente la película.


Fuente: Página/12

A propósito de Fresa y Chocolate

Fresa y chocolate es un largometraje cubano, producto de una coproducción cubano/española/mexicana. Fue dirigido por Tomás Gutiérrez Alea y Juan Carlos Tabío.

 
Sinopsis


Dos seres humanos buscan su identidad. David, estudiante de ciencias sociales en la Universidad de La Habana (Ateo, heterosexual y activista revolucionario) y Diego, (artista homosexual obsesionado por la cultura, religioso y crítico de la Revolución). El encuentro entre ambos da lugar a un complejo mundo de relaciones interpersonales en las que se entremezclan la amistad y la pasión, que lleva a poner en grave riesgo la libertad de ambos.


Basado en el cuento de Senel Paz titulado El lobo, el bosque y el hombre nuevo. La película consigue mostrar lo que une a las personas por encima de las convenciones sociales. La película cubana muestra los entresijos de a vida en La Habana y la represión que sufre un homosexual en la sociedad cubana de los años setenta, entre otras cosas.







ARTÍCULO APARECIDO EN EL DIARIO PÁGINA 12 DEL 1 DE SEPRIEMBREDE 2010, FIDEL CASTRO HABLA SOBRE LA PERSECUCION DE HOMOSEXUALES EN CUBA Y LA PRESION DE EE.UU.


“El bloqueo está vigente más que nunca”

Por Carmen Lira Saade *


Desde La Habana


Aunque no hay nada que denote en él malestar alguno, creo que a Fidel no le va a gustar lo que voy a decirle:


–Comandante, todo el encanto de la Revolución Cubana, el reconocimiento, la solidaridad de una buena parte de la intelectualidad universal, los grandes logros del pueblo frente al bloqueo, en fin, todo, todo se fue al caño por causa de la persecución a homosexuales en Cuba.


Fidel no rehúye el tema. Ni niega ni rechaza la aseveración. Sólo pide tiempo para recordar, dice, cómo y cuándo se desató el prejuicio en las filas revolucionarias.


Hace cinco décadas, y a causa de la homofobia, se marginó a los homosexuales en Cuba y a muchos se les envió a campos de trabajo militar-agrícola, acusándolos de “contrarrevolucionarios”.


–Sí –recuerda–, fueron momentos de una gran injusticia, ¡una gran injusticia! –repite enfático–, la haya hecho quien sea. Si la hicimos nosotros, nosotros... Estoy tratando de delimitar mi responsabilidad en todo eso porque, desde luego, personalmente, yo no tengo ese tipo de prejuicios.


Se sabe que entre sus mejores y más antiguos amigos hay homosexuales.


–Pero, entonces, ¿cómo se conformó ese odio al “diferente”?


El piensa que todo se fue produciendo como una reacción espontánea en las filas revolucionarias, que venía de las tradiciones. En la Cuba anterior no sólo se discriminaba a los negros: también se discriminaba a las mujeres y, desde luego, a los homosexuales...


–Sí, sí. Pero no en la Cuba de la “nueva” moral, de la que tan orgullosos estaban los revolucionarios de dentro y de fuera...


–¿Quién fue, por tanto, el responsable, directo o indirecto, de que no se pusiera un alto a lo que estaba sucediendo en la sociedad cubana? ¿El partido? Porque ésta es la hora en que el Partido Comunista de Cuba no “explicita” en sus estatutos la prohibición a discriminar por orientación sexual.


–No –dice Fidel–. Si alguien es responsable, soy yo...


“Es cierto que en esos momentos no me podía ocupar de ese asunto... Me encontraba inmerso, principalmente, de la Crisis de Octubre, de la guerra, de las cuestiones políticas...”


–Pero esto se convirtió en un serio y grave problema político, comandante.


–Comprendo, comprendo... Nosotros no lo supimos valorar... sabotajes sistemáticos, ataques armados, se sucedían todo el tiempo: teníamos tantos y tan terribles problemas, problemas de vida o muerte, ¿sabes?, que no le prestamos suficiente atención.


–Después de todo aquello se hizo muy difícil la defensa de la Revolución en el exterior... La imagen se había deteriorado para siempre en algunos sectores, sobre todo de Europa.


–Comprendo, comprendo –repite–: era justo...


–La persecución a homosexuales podía darse con menor o mayor protesta, en cualquier parte. No en la Cuba revolucionaria –le digo.


–Comprendo: es como cuando el santo peca, ¿verdad?.. No es lo mismo que peque el pecador, ¿no?


Fidel esboza una tenue sonrisa, para luego volver a ponerse serio:


–Mira: piensa tú cómo eran los días nuestros en aquellos primeros meses de la Revolución: la guerra con los yanquis, el asunto de las armas y, casi simultáneamente a ellos, los planes de atentados contra mi persona...


Fidel revela lo “tremendamente” que influyeron en él y lo que alteraron su vida las amenazas de atentados y los atentados mismos de que fue víctima: “No podía estar en ninguna parte, no tenía ni dónde vivir...” Las traiciones estaban a la orden del día y él tenía que andar a salto de mata...


“Escapar a la CIA, que compraba tantos traidores, a veces entre la misma gente de uno, no era cosa sencilla, pero en fin, de todas maneras, si hay que asumir responsabilidad, asumo la mía. Yo no voy a echarles la culpa a otros...”, sostiene el dirigente revolucionario.


Sólo lamenta no haber corregido entonces...


Hoy, sin embargo, el problema se está enfrentando: Bajo el lema “La homosexualidad no es un peligro, la homofobia sí”, se celebró recientemente en muchas ciudades del país la tercera Jornada Cubana por el Día Mundial Contra la Homofobia. Gerardo Arreola, corresponsal de La Jornada en Cuba, da cuenta puntual del debate y la lucha que se lleva adelante en la isla por el respeto a los derechos de las minorías sexuales.


Arreola refiere que es Mariela Castro, una socióloga de 47 años –hija del presidente cubano Raúl Castro–, quien lidera el Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex), institución que –dice ella– ha conseguido mejorar la imagen de Cuba después de la marginación de los años ’60.


“Aquí estamos las cubanas y los cubanos, para seguir luchando por la inclusión, para que ésta sea la lucha por todas y todos, por el bien de todas y todos”, dijo Mariela Castro al inaugurar la jornada, escoltada por transexuales que sostenían una bandera cubana y otra multicolor del movimiento gay.


Hoy en Cuba los esfuerzos por los homosexuales incluyen iniciativas como cambio de identidad de transexuales o las uniones de civiles entre personas del mismo sexo.


Desde los años ’90, la homosexualidad en la isla está despenalizada, aunque no deja de haber del todo casos de asedio policial. Y desde 2008 se practican operaciones gratuitas de cambio de sexo.


El bloqueo


En 1962 Estados Unidos decretó el bloqueo contra Cuba. Se trató de “una feroz tentativa de genocidio”... como le ha llamado Gabriel García Márquez, el escritor que mejor ha cronicado el período.


–Período que dura hasta nuestros días –me advierte Fidel.


“El bloqueo está vigente hoy más que nunca, y con el agravante, en estos momentos, de que es ley constitucional en Estados Unidos, por el hecho de que la vota el presidente, la vota el Senado, la vota la Cámara de Representantes...”


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“El mundo del futuro tiene que ser común y los derechos de los seres humanos tienen que estar por encima de los derechos individuales... Y va a ser un mundo rico, donde los derechos sean igualitos para todos”, sostuvo Fidel Castro.


El número de votos y su aplicación pueden aliviar considerablemente, o no, la situación. Pero ahí está...


–Sí, ahí está la ley HelmsBurton, injerencista y anexionista... y la ley Torricelli, debidamente aprobadas por el Congreso de Estados Unidos. Recuerdo bien al senador Helms el día de 1996 en que le fue aprobada su iniciativa. Estaba exultante y repetía ante los periodistas lo central de sus pretensiones: “Castro se tiene que ir de Cuba. No me importa cómo Castro deje el país: si es en forma vertical, o en forma horizontal, eso es asunto de ellos... Pero Castro debe dejar Cuba.”


Comienza el cerco


“En 1962, cuando Estados Unidos decretó el bloqueo, Cuba se encontró de pronto con la evidencia de que no tenía nada más que seis millones de cubanos resueltos, en una isla luminosa y desguarnecida...”


Nadie, ningún país, podía comerciar con Cuba; con nadie se podía comprar o vender, ¡ay de aquel país o empresa! que no se sujetara al asedio comercial decretado por Estados Unidos. Siempre me llamó la atención aquel barco de la CIA que patrulló las aguas territoriales hasta hace unos pocos años, para interceptar los barcos que llevaran mercancías a la isla. El problema mayor, sin embargo, fue siempre el de las medicinas y los alimentos, que se mantiene hasta nuestros días. Todavía hoy no se permite a ninguna empresa alimentaria comerciar con Cuba, ni siquiera por la importancia de los volúmenes que la isla adquiriría o porque ésta siempre está obligada a pagar por adelantado.


Condenados a morir de hambre, los cubanos tuvieron que “inventar la vida otra vez desde el principio”, dice García Márquez.


Desarrollaron una “tecnología de la necesidad” y una “economía de la escasez”, relata: toda una “cultura de la soledad”.


No hay gesto de pesar, menos de amargura, cuando Fidel Castro admite el abandono en que dejó a la isla gran parte del mundo. Al contrario...


–La lucha, la batalla que tuvimos que dar nos llevó a hacer esfuerzos superiores a los que tal vez habríamos hecho sin bloqueo –dice Fidel.


Recuerda con una suerte de orgullo, por ejemplo, la gigantesca operación de masas que llevaron adelante cinco millones de muchachos, agrupados en los CDR. Tan sólo en una jornada de ocho horas lograron una vacunación masiva en todo el país, con la que erradicaron enfermedades como la polio o el paludismo.


O cuando más de un cuarto de millón de alfabetizadores –cien mil de ellos niños– se echó a cuestas la alfabetización de la mayor parte de la población adulta del país, que no sabía leer ni escribir.


Pero el “gran salto” se da, sin duda, en la medicina y en la biotecnología:


–Se habla de que Fidel mismo mandó a formar en Finlandia a un equipo de científicos y médicos que habrían de encargarse de la producción de medicamentos.


–El enemigo usó contra nosotros la guerra bacteriológica. “Trajo aquí el virus II del dengue. En la Cuba prerrevolucionaria no se conocía ni el I. Aquí nos apareció el II, que es mucho más peligroso porque produce un dengue hemorrágico, que ataca sobre todo a los niños. “Entró por Boyeros. Lo trajeron los contrarrevolucionarios, esos mismos que andaban con Posada Carriles, esos mismos que indultó Bush, esos mismos que dieron lugar al sabotaje del avión de Barbados... Esa misma gente recibió la tarea de introducir el virus”, denuncia Fidel.


–Culpaban a Cuba porque –decían– había mucho mosquito en la isla –le digo.


–¿Cómo no iba a haberlos si para combatirlos hace falta el abate y el abate no lo podíamos obtener: nada más lo producían en Estados Unidos? –revela.


El rostro del comandante se ensombrece:


“Se nos empezaron a morir los niños”, recuerda. “No teníamos con qué atacar la enfermedad. Nadie nos quería vender las medicinas y los equipos con los que se erradica el virus. Ciento cincuenta personas murieron víctimas de la enfermedad. Casi todos eran niños... Tuvimos que acudir a las compras por contrabando, aunque era carísimo. Dondequiera prohibieron hasta traerlo. Una vez, por misericordia, dejaron traer un poco.”


Por “misericordia”, ha dicho el hombre fuerte de la Revolución. Confieso mi turbación...


No precisamente por misericordia, sino por solidaridad, acudieron algunos amigos de Cuba. Fidel menciona, por México, a los Echeverría: Luis y María Esther que, aunque ya no estaban en el gobierno, pudieron conseguir algunos equipos que permitieron paliar de alguna forma la epidemia.


–No los olvidaremos nunca –dice conmovido.


–¿Ya ve? No todo ha sido malas o desafortunadas relaciones con personajes del poder mexicano... –le digo.


–Desde luego que no –dice antes de que concluyamos la plática-entrevista y pasemos al almuerzo que compartimos con su esposa, Dalia Soto del Valle. Desde esa terraza sideral donde se coloca para mirar y analizar el mundo, la vida... Fidel hace un brindis por que “en el mundo del futuro tengamos una sola Patria”.


“¿Qué es eso de que unos son españoles, otros ingleses, otros africanos? ¿Y que unos tienen más que otros...? El mundo del futuro tiene que ser común, y los derechos de los seres humanos tienen que estar por encima de los derechos individuales... Y va a ser un mundo rico, donde los derechos sean igualitos para todos...”


–¿Cómo se va a conseguir eso, comandante?


–Educando... educando y creando amor y confianza.


* De La Jornada de México. Especial para Página/12.