Tras la reunión, los ministros firmaron una declaración conjunta que contempla la conformación de un grupo de trabajo para definir las estrategias conjuntas de lucha contra el tráfico ilícito de bienes culturales, y otro grupo para analizar los conceptos y definiciones sobre descolonización y diáspora.
La delegación argentina, integrada también por la directora de Política Cultural y Cooperación Internacional, Mónica Guariglio, presentó iniciativas como el Banco de Contenidos Audiovisuales, el Mercado de Industrias Culturales del Sur (MICSUR), que fueron incorporadas al plan de acción 2013/2014 del Consejo, y la segunda edición del Festival Internacional de Cine de UNASUR 2013, que se llevará a cabo en la provincia de San Juan del 13 al 21 de septiembre.
Durante el encuentro, se estableció el funcionamiento del Consejo Suramericano de Cultura y su cronograma de trabajo y se aprobó el Estatuto del CSC, y el Plan de Acción 2013-2014, que comprende los ejes temáticos Interculturalidad, Industrias Culturales, Defensa del Patrimonio Cultural, Comunicación y Cultura, y Artes.
El encuentro contó además con la presencia de las delegaciones oficiales de Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Guyana, Suriname, Uruguay y Venezuela y funcionarios de la Secretaria General de UNASUR.
En este periodo, la Presidencia Pro Témpore está a cargo de Perú.
Ante las infundadas acusaciones realizadas por Jorge Lanata contra el INCAA,Liliana Mazure y el cine argentino, las diferentes entidades y personalidades que nuclean al sector cinematográfico argentino salieron a repudiar dicho informe al que calificaron de “mentiroso”.
El domingo 30 de junio en su programa de Canal 13 Periodismo para todos, Jorge Lanata emitió un “informe” donde se sostenía que a través de los créditos que otorga el INCAA se financian casi todas las producciones fílmicas que se realizan para la pantalla grande, pero descalificándolas porque en algunos casos son vistas en pocas salas y por pocos espectadores.
Como era de esperar, el “informe”, que carecía de toda fundamentación, fue replicado de manera sistemática en todos los medios que forman parte de Grupo Clarín y sus aliados, aun cuando desde los diferentes sectores de la industria audiovisual se oían voces de descontento. Debido a la ausencia de otras formas de expresión, fue en las redes sociales y a través de comunicados que las diferentes asociaciones y entidades del ámbito cinematográfico manifestaron su rechazo a las falsas denuncias, expresando su apoyo a la actual gestión del INCAA presidido por Liliana Mazure.
La Federación Argentina de Productores Cinematográficos y Audiovisuales, junto a la Asociación General de Productores Cinematográficos de la Argentina, la Cámara Argentina de la Industria Cinematográfica, la Asociación de Productores Independientes de Medios Audiovisuales, la Unión de la Industria Cinematográfica, la Asociación de Productores Independientes, el Sindicato de la Industria Cinematográfica Argentina, la Asociación Argentina de Actores, Directores Argentinos Cinematográficos y la Asociación de Directores y Productores de Cine Documental Independiente de Argentina dieron a conocer un comunicado firmado en conjunto en el que aclaran lo siguiente:
“El fomento al cine en la Argentina se ha sostenido desde 1945 como una sólida política de Estado que mantuvieron todos los gobiernos y que permite que existan desde las películas más artísticas y las más experimentales, hasta las más comerciales y populares.
El dinero con el cual el INCAA realiza este fomento, se recauda través de los impuestos que gravan la propia actividad, por lo que es el propio cine quien genera los recursos para ser financiado.
La industria del cine genera decenas de miles de puestos de trabajo, constituidos por actores, guionistas, técnicos, directores, productores, músicos choferes, carpinteros y una innumerable gama de trabajadores de las más diferentes ocupaciones.
Los créditos y subsidios a la producción, como durante todos los gobiernos democráticos, se otorgan a través de sistemas de selección que no generan discriminación ni favoritismo alguno.
Basta solo con repasar los títulos de las películas, los nombres de sus directores, de sus actores, técnicos o las temáticas, para reconocer claramente la diversidad de las mismas.
La cinematografía argentina se encuentra entre las 10 más valoradas del mundo tanto por la calidad como por la diversidad de su producción y se estrena en salas de cine y pantallas de tv de todo el mundo constituyéndose en un elemento imprescindible para la conformación en el exterior de la imagen del país, favoreciendo la integración regional e internacional y la movilización de otras actividades como el turismo y la exportación de bienes y servicios”.
Por su parte, la Red Argentina de Festivales y Muestras Audiovisuales expresó a través de Facebook que brinda su apoyo al INCAA y a su máxima responsable, Liliana Mazure, porque a través de políticas de promoción y apoyo a la industria audiovisual, no solo favorece a la concreción de proyectos audiovisuales sino que también brinda el apoyo a los más de 100 festivales y muestras de cine que se realizan en todo el país, fortaleciendo así más espacios de difusión y pantalla logrando que las producciones nacionales puedan llegar de manera más federal a los espectadores, fortaleciendo nuestra identidad cultural.
También publicaron su desagravio Fito Pochat, Victor Cruz y Eduardo L. Sánchez, director y productores de uno de los proyectos que fueron cuestionados en el programa Periodismo Para Todos. “Queremos dar conocer a la comunidad en general que la acusación realizada por Jorge Lanata es falsa, injusta y carece de todo sustento”, decían a través de una red social.
“Para, Mire, Escuche (finalmente estrenado con el título Un tren a Pampa Blanca) es un proyecto documental que se inicia en el año 2003 y que aún continúa su ciclo de difusión con una reciente re-edición en DVD. Durante estos diez años, por su alto valor artístico y compromiso social, esta coproducción argentino-española obtuvo financiación de fondos internacionales como IBERMEDIA, Xunta de Galicia y Junta de Andalucía y también un crédito y un subsidio del INCAA. Recorrió gran cantidad de festivales nacionales e internacionales y obtuvo varios premios. Se estrenó en cinco provincias y en la Ciudad de Buenos Aires con excelentes críticas de la prensa y fue nominada a los premios Cóndor de Plata por la asociación de críticos cinematográficos”.
Luego agregan que durante el periodo que va de mediados de 2007 a principios de 2008, Arca Difusión S.A. fue co-productora del proyecto. Ante la designación de Liliana Mazure como presidenta del INCAA, Arca Difusión S.A. se desvincula definitivamente del proyecto, debiendo el mismo presentarse nuevamente a preclasificar al Comité de Evaluación de Proyectos Documentales.
Otra entidad en manifestar su rechazo a las falsas denuncias fue la Cámara Argentina de Productoras Pymes Audiovisuales (Cappa), compuesta por trece empresas del sector entre las que se encuentran 100 Bares (Metegol), Magoya Films(Hacerme feriante, Habitación 1520 (Infancia Clandestina), que emitió un comunicado en el que califica las palabras de Lanata de "pobres sofismas" y señaló que, gracias a las políticas públicas del actual Gobierno, se logró "un crecimiento inédito de la industria audiovisual".
Los responsables de Cine con Vecinos de Saladillo, Fabio Junco y Julio Midú, también expresaron su apoyo a las políticas públicas de fomento al audiovisual y su decidida defensa de la diversidad cultural. “Defendemos la democratización del medio audiovisual y la inclusión de nuevas historias, protagonistas, geografías y escenarios. Cientos de obras audiovisuales que hablan de nosotros, con nuestro lenguaje, nuestros paisajes, nuestras formas. Una realidad que se genera por el apoyo incondicional del Estado para que produzcamos más y mejores películas. Y con fondos propios de la actividad: la taquilla. Y una realidad que aportó fuertemente a la visibilidad de nuestra identidad, como es el caso del Cine con Vecinos. Y nos consta que en los últimos años se abrió la posibilidad concreta para que muchos realizadores pudieran producir y tener pantalla. Algo que en nuestros comienzos era solo un sueño", dicen en un comunicado.
También se hicieron eco del repudio el equipo de producción, miembros del personal técnico y elenco artístico de Las cartas de Evans, primera serie chubutense de ficción para la Televisión Digital Abierta, quienes expresaron su absoluta disconformidad y enérgico rechazo por los maliciosos informes vertidos por Jorge Lanata en Periodismo para todos.
Mientras que la Asociación de Productores Audiovisuales de Córdoba (APAC) resaltó, entre otros cuestionamientos, que "el informe no brinda los datos necesarios para que el espectador pueda contextualizar las políticas de fomento al sector audiovisual en Argentina, publicando además información incompleta o falsa, que deriva en un informe tendencioso y falaz, lejos de la objetividad e independencia desde la que se declara informar (...) y lamentamos profundamente la desinformación y tergiversación realizada en el programa Periodismo para todos respecto de nuestra actividad, de las políticas de fomento que permiten la creación de miles de puestos de trabajo y de mayor actividad económica, que posibilitan mayor acceso a la producción y consumo de bienes culturales, que federalizan la producción, que distribuyen la palabra y que fortalecen nuestra democracia".
Por último manifestaron su desacuerdo los integrantes de Wayruro Comunicacion Popular del Noroeste, quienes sostienen que los Concursos Federales de la televisión Digital, los planes de fomento del INCAA, y el Programa Polos, son valiosas herramientas para democratizar los recursos del sector audiovisual, y son frutos de años de lucha del sector audiovisual de todo el país. "El apoyo a las artes audiovisuales debe ser una Política de Estado y reducir toda una lucha a simples números del rating o cantidad de espectadores en salas de cine, es no aportar nada a la construcción de una televisión y un cine federal. Los que trabajamos en las provincias argentinas en lo audiovisual nos sentimos orgullosos de nuestros trabajos y seguiremos luchando a pesar de los que pretenden seguir menospreciando nuestros miradas".
La utopía de Fernando Birri, “un artista del Renacimiento en el siglo XXI”
El cineasta Humberto Ríos bucea en los procesos creativos del fundador del Nuevo Cine Latinoamericano en “El utópico andante”, que se proyecta este martes a las 19 en la Biblioteca Nacional. El propio Birri habla de sus influencias creativas y hasta de su última producción filmada en su Santa Fe natal, “El Fausto criollo”.
“Una revolución que no revoluciona (permanentemente) sus lenguajes, alfabetos, gestos y miradas, involuciona o muere…a este territorio lo estamos haciendo todavía”, afirma Fernando Birri, el polifacético artista que, en 1986, fundó la Escuela Internacional de Cine y Televisión en San Antonio de los Baños, Cuba, junto a Gabriel García Márquez y el cineasta Julio García Espinosa.
Proveniente de una familia de artistas santafesinos, Birri ya se destacaba como pintor, poeta, y titiritero antes de ingresar en el Centro Sperimentale de Cinematografía en Roma, Italia, donde estudió cine con los autores del neorrealismo italiano. Allí conoció a Gabriel García Marques, otro estudiante con el que no sólo forjó una amistad sino que escribió el guion de Un señor muy viejo con unas alas enormes (1988), una película basada en el cuento homónimo del escritor colombiano.
Empapado de cine social, Birri regresó al país en 1956 y creó el Instituto de Cinematografía de la Universidad Nacional del Litoral, que fue el epicentro de la Escuela Documental de Santa Fe. Allí realizó el documental Tire Dié (1956-1960) y la ficción Los Inundados(1961), ganadora del Festival de Venecia. Pero a pesar de que el director santafesino obtuvo el premio por entonces más importante del cine argentino, sus filmes fueron despreciados por las autoridades que manejaban en ese momento el Instituto de Cine. La vocación de crítica social que está impresa en Tire Dié y Los inundados marcaron el rumbo del cine de América Latina, y fueron reconocidos como los filmes fundacionales del Nuevo Cine Latinoamericano. Un movimiento que tuvo entre sus filas a directores como el brasileño Glauber Rocha, el cubano Tomás Gutiérrez Alea y el chileno Raúl Ruiz, entre otros. Desde hace décadas el cineasta formador de cineastas como se lo conoce a Fernando Birri vive entre Cuba e Italia.
Humberto Ríos rescata esa figura en El utópico andante (2012). “Birri es un artista excepcional, un creador como Leonardo Da Vinci, un hombre del Renacimiento pero que vive en el siglo XXI”, dice Ríos sobre uno de los cineastas que marcó su carrera. También dice mucho sobre el santafesino en esta entrevista, y mucho más en la película que se proyecta este martes a las 19 en la Biblioteca Nacional como parte del ciclo “Laberinto de Pasiones”, organizado por La nave de los sueños.
-¿Cómo conoció a Fernando Birri?
-En 1960 regrese a vivir a la Argentina y comencé a enseñar en la Universidad de La Plata. Ese año fui invitado por la Universidad del Litoral para dar una charla sobre cine y allí lo conocí a Fernando. Me impresionó mucho su figura, pero yo todavía seguía muy influido por la Nouvelle Vague, corriente en la que participé mientras estudiaba en la escuela de cine de París. Entre mis compañeros de estudio estaban François Truffaut, Jean-Luc Godard y Jacques Rivette, con quienes me encontraba todas las tardes en la cinemateca francesa para ver cine y luego discutir sobre las películas.
-¿Qué lo llevó a participar luego en el Nuevo Cine Latinoamericano?
-Mi trabajo clandestino en Francia a favor de la liberación de Argelia fue un puntapié para mi definición política. Cuando regresé a la Argentina se vivía un momento político muy particular. Por un lado todos estábamos bajo el influjo de la Revolución Cubana y por otro, se respiraba un clima represivo. De ahí nació Faena (1961), porque para mí el frigorífico reproduce la experiencia de muerte de los campos de concentración. El filme es una metáfora ineludible de la violencia que se vivía en nuestro país y un presagio de lo que iba a suceder años después. Yo pertenezco a la generación del 60, que revaloriza el neorrealismo y abraza la nueva manera de hacer cine de Birri. Pero no fue hasta 1967 cuando, en el Primer Encuentro de Cineastas Latinoamericanos en el Festival de Cine Club de Viña del Mar, los directores cubanos, brasileños, colombianos, mexicanos y argentinos nos propusimos acentuar nuestra propia mirada para romper con la hegemonía del cine europeo.
-¿Cómo nació El utópico andante?
-Yo presido el Archivo de la Imagen Documental (Adid) del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA), que investiga las formas creativas del cine documental. La película es parte de una serie de proyectos que busca rescatar la mirada de autor de los cineastas latinoamericanos. Y queríamos contar con Fernando Birri para recorrer junto a él su fascinante obra. Cuando logré convencerlo, nos juntamos en la Escuela de Cine del INCAA y grabamos una larga conversación, que se interrumpió cuando Birri me dijo que estaba cansado y prefería seguir otro día. Pero nunca pudimos grabar de nuevo. Durante dos años estuve revisando el material y pensando cómo podía trabajar la entrevista, hasta que me di cuenta de que la película trataba sobre el intercambio de experiencias entre dos directores de cine. El utópico andante (2012) rescata los momentos en que se pueden entrever el pensamiento, las sensaciones y las memorias fragmentadas de Birri. ¿Acaso no es ése el resultado de lo que llamamos cine?
-El documental abarca también los orígenes familiares de Birri y la influencia que tuvieron artistas como Xul Solar en su obra como pintor, poeta, dramaturgo y cineasta.
-Birri se inventó a sí mismo. Se inventó como utópico, como viajero, como creador de mundos maravillosos. Es un personaje muy curioso y muy rico que nos enseña con su propia vida que el mundo no es cerrado, que todas las experiencias enriquecen el arte, ya sea la pintura, la literatura, la danza o la filosofía. Su universo creativo es orgánico y volcánico y de ahí viene la palabra Org, el título de una de sus películas experimentales. Aún hoy, a sus 87 años, Birri se encuentra imaginando mundos extraños como lo hacía su amigo Xul Solar.
-Birri asegura que su filme Org (creado entre 1967 y 1978) fue un vómito de imágenes y sonidos que no pudo contener. La realizó durante su exilio en Italia. ¿Cree que es una película comprendida?
-Org le llevó 10 años y realmente es como él la califica: un vómito muy potente, que viene de su deseo de romper con todo los moldes y que demuestra su poderosa creatividad. Si bien es una película que todavía no fue totalmente entendida, en la actualidad hay una corriente de estudiantes de cine alemanes que sólo investigan sobre Org. Es fascinante tratar de dilucidar qué fue lo que llevó al creador del Nuevo Cine Latinoamericano a volcarse al cine experimental y a abrir mil caminos que son insondables incluso para Birri mismo.
-¿Cómo funcionó la dupla creativa de Fernando Birri-Gabriel García Márquez en Un señor muy viejo con unas alas enormes (1988)?
-Ellos discutían mucho sobre las diferencias que existen entre contar algo con imágenes y hacerlo con palabras. El realismo mágico de García Márquez es muy difícil de llevar a la pantalla y creo que Un señor muy viejo con unas alas enormes es la película que más se acerca al universo creativo de Gabo. Generalmente, las películas basadas en sus historias terminan sonando a truco. Ante ese problema, Birri arma una fantasía verosímil pero no intenta convencer al espectador de que el realismo mágico existe.
-El Fausto Criollo (2012) es la última producción que Birri filmó, a sus 87 años, en Santa Fe. ¿Cree que se convertirá en su legado?
-El Fausto Criollo contiene todas las imaginaciones posibles de este artista extraordinario, que ya no están situadas en Los Andes o en El Caribe sino en La Pampa. Durante muchísimos años Birri soñó con realizar esta obra y creo que recorrió una especie de arco entre sus comienzos y el final. Creo que él la siente como su obra póstuma. Pero no como su mayor obra, que para mí sería su vida misma.
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Ficha Técnica
El utópico andante (2012). Duración 97 minutos. Argentina.
Dirección, coordinación e investigación: Humberto Ríos.
Edición: Camilo Moreira Biurra, con la colaboración de Rodrigo Paz.
Cámaras: Rodrigo Paz, Claudio Remedi, con la colaboración de Federico Sosa. Realización de entrevistas: Dolores Miconi, Claudio Remedi, Federico Sosa, Marcelina Bordon.
Producido por: Archivo de la Imagen Documental (Adid) con apoyo de INCAA.
Ríos Básico
Nació el 30 de noviembre de 1929 en La Paz, Bolivia. Es director, guionista, productor, fotógrafo y montajista. Es integrante del Nuevo Cine Latinoamericano. Con una extensa vida dedicada a la realización documental, su filmografía comienza en 1961, con los cortometraje FaenaJuego cruzado y Pequeña Ilusión (1962). En 1969 realizó Eloy y Argentina, mayo de 1969: los caminos de la liberación. Trabajó junto a creadores como Octavio Getino, Pino Solanas, Eliseo Subiela, Rodolfo Kuhn y Jorge Cedrón. Compartió realizaciones con otro gran director argentino, Raymundo Gleyzer, en México, la revolución congelada (1971). Su producción continúa entre largos y cortos con los filmes Al grito de este pueblo (1972), Hombres de puerto y Prensa (1974). Luisa Vehil y los días felicesse estrenó en 1989. Y El utópico andante en 2012, en el 27º Festival Internacional de Cine de Mar del Plata. Este filme, además, participó en el 28º Festival Internacional de Cine de Guadalajara, y fue exhibido en Nueva York, como parte de la versión itinerante del 14º Festival de Cine de La Habana.
La primera fundacion de Buenos Aires de Fernando Birri
En 1956 el dibujante Oski creó una obra sobre la fundación de Buenos Aires; algunos años después, Birri creó una obra magistral de animación sobre la base que Oski dejara. El texto original pasó por algunas manos, como por ejemplo a través del explorador alemán Ulrich Schmidel. Esta película, estuvo desaparecida muchos años, durante el régimen de la dictadura; se cree que en la Argentina no queda ninguna copia, porque todas fueron destruidas o incautadas.
Cristina Kirchner contó en Twitter la historia de un documental realizado con ayuda del Estado y del Incaa. Es sobre el prócer guaraní cuyo nombre lleva el estadio que hace poco habían querido rebautizar con el de la Presidenta.
TUITS DE LA PRESIDENTA ACERCA DE UN DOCUMENTAL SOBRE EL COMANDANTE ANDRESITO
La presidenta Cristina Fernández de Kirchner destacó ayer a través de las redes sociales la realización de un film documental producido con apoyo del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales en la provincia de Corrientes. Fue una respuesta elíptica a denuncias acerca del manejo de fondos relacionados con la actividad cultural, que se sucedieron en los últimos días. En ese contexto la mandataria habló sobre la películaBuscando al Comandante Andresito, dirigidapor el correntino Camilo José Gómez Montero, acerca del prócer de origen guaraní Andrés Guacurarí.
“Como dijo Maradona lara, lara, lara. ¿Viste? Cuenta que en Corrientes no hay nada que lo recuerde, ni plaza, ni calle, ni placa. ¡Madre de Dios!”, tuiteó, en su estilo informal. El documental fue estrenado en Corrientes y “en 3 hs se agotaron las 700 localidades. Un éxito”, en palabras de la jefa de Estado.
La Presidenta también hizo referencia a que hace unos meses se había propuesto rebautizar una cancha de fútbol que lleva el nombre Guacurarí con su nombre, algo que ella rechazó “por la devoción que el pueblo misionero siente por él”, según dijo en su momento. ¿Andresito? ¿El del estadio de Misiones? ¡Síiiii!! El del cambio de nombre y bla bla bla”, bromeó CFK con el episodio, antes de calificar a “Andresito” como un “prócer artiguista” y un “ORNAPO (originario nacional y popular)”. Guacurarí fue un comandante aborigen, hijo adoptivo del caudillo oriental Artigas, que lucha por la independencia y la identidad de los pueblos originarios.
CFK destacó la labor del director Camilo José Gómez: “Me cuenta que gracias a los concursos de Estado nacional y del Incaa pudieron hacer el documental. ¿Y sabés qué? Me cuenta que justo lo estrenaron en Corrientes cuando se producía todo lo relacionado al estadio misionero. En 3 horas se agotaron las 700 localidades. Un éxito”, celebró. “El Comandante Andresito: Un héroe escondido por la historia oficial, un patriota que no lo enseñan en la escuela: Artistas haciendo patria en Corrientes, gracias a programas y políticas públicas. Very grosso”, concluyó.
Luego de que su film se volviera TT en la red de microblogging, Gómez Montero habló para agradecer el “importante apoyo del Estado nacional a la producción audiovisual con una mirada federal” y sostuvo que “Andresito es un personaje que estaba en la oscuridad” hasta que “Cristina le echó luz”. El cineasta relató que el documental “es hijo de un concurso plenamente federal del que participaron las 24 provincias” y celebró estas iniciativas porque “generan producción y contenido en el interior, con la mirada, la cámara y los ojos del interior y además genera fuentes de trabajo”. “Esta política cultural del Estado nacional ubica a nuestro país como cuarto exportador del mundo de productos audiovisuales y que se haya alcanzado un record histórico de 130 películas nacionales producidas en un año”, señaló, por último, Gómez Montero.
Básicamese dividen en dos las reacciones de quienes ya leyeron/hojearon The collaboration. Hollywood’s pact with Hitler (o La colaboración. El pacto de Hollywood con Hitler) antes del lanzamiento previsto para octubre próximo, a cargo de la editorial de la Universidad de Harvard. Para algunos, el libro de Ben Urwand supone un aporte sin precedentes a la investigación académica que analiza el vínculo entre el Reich nazi y la llamada “era dorada” de la industria cinematográfica estadounidense. Otros, en cambio, rechazan el uso del término ‘colaboración’, por considerarlo afín al concepto de ‘colaboracionismo’ y consecuentemente por entender que la equiparación entre Hollywood y, por ejemplo, el régimen de Vichy es pura difamación.
En la síntesis que subió a su sitio web, la Editorial de Harvard aclara que el polémico sustantivo remite a su equivalente alemán ‘Zusammenarbeit’ (cuya traducción literal -agregamos aquí en Espectadores- es “trabajo conjunto”). En una conversación telefónica que mantuvo con el New York Times, y que el periódico transcribió en este artículo publicado ayer miércoles, el propio Urwand explica que la palabra ‘collaboration’ y su homóloga germana “aparecen repetidamente en los documentos elaborados por ambas partes”.
Según la autora de la nota Jennifer Schuessler, su interlocutor “se eriza ante la sugerencia de que Hollywood presenta mejores antecedentes antinazis que otras grandes industrias norteamericanas, sin mencionar al Departamento de Estado que de manera sistemática bloqueó los esfuerzos por expedir visas a judíos refugiados”. Si bien reconoce que “el desempeño del Departamento de Estado fue atroz”, el entrevistado también señala que este brazo del Poder Ejecutivo norteamericano “no financió la fabricación nazi de armamento ni distribuyó propaganda cinematográfica filonazi en Alemania, ni asistió a reuniones con oficiales nazis para pactar acuerdos secretos”. Enseguida Urwand vuelve a defender el uso del sustantivo ’colaboración’: “era lo que hacían los estudios; ellos mismos lo describían así”.
La Editorial de Harvard también anticipa que el libro gira en torno a la figura misma de Adolf Hitler, que estaba obsesionado con el cine por reconocerle una gran capacidad persuasiva.
La síntesis cuenta que “en diciembre 1930, el Partido Nacional-Socialista boicoteó el estreno berlinés de Sin novedad en el frente, lo cual desencadenó una serie de decisiones y eventos desafortunados. Temerosos de perder acceso al mercado alemán, Hollywood empezó a ceder a las exigencias del gobierno de ese país, y cuando Hitler asumió el poder en enero de 1933, los estudios -en su mayoría dirigidos por empresarios judíos- empezaron a tratar directamente con los voceros del Führer“.
Según esta misma información promocional, Urwand demuestra que el vínculo se prolongó durante toda la década del ’30. Al parecer, los representantes de los estudios se encontraban regularmente en Los Ángeles con el cónsul alemán Georg Gyssling y editaban o cancelaban películas según solicitaba el funcionario. Paramount y Fox invertían las ganancias extraídas del mercado germano en la filmación de noticieros pro-nazis, mientras la Metro Goldwyn Mayer financiaba la fabricación teutona de armamento.
En su nota del NYT, Schuessler asegura que el revisionismo de Urwand alcanza incluso a Jack Warner, a quien Groucho Marx elogió por llevar adelante “el único estudio con algo de coraje” tras asistir al estreno de Confesiones de un espía nazi en 1939. Asimismo la periodista revela que, siempre según el libro anunciado, en junio de ese mismo año MGM invitó a diez editores de diarios nazis a un “tour de buena voluntad” por los estudios de Los Ángeles.
El artículo periodístico también transcribe la opinión de quienes relativizan el gran aporte que supone La colaboración. Por ejemplo el historiador Thomas Doherty de la Universidad de Brandeis advierte que muchas películas de esa época contenían algún subtexto antinazi que el público sabía reconocer.
En la Universidad de Carolina del Sur, Steven J. Ross está redactando un libro sobre la historia -”muy poco conocida”- de una extensa red de espionaje antinazi que comenzó a operar en Los Ángeles en 1934, y que habría sido financiada por los mismos estudios complacientes con los oficiales nazis. “Los magnates que fueron castigados por privilegiar los negocios por encima de la identidad y lealtad judías en realidad estaban trabajando de manera encubierta para salvar judíos” asegura este otro académico.
Dos semanas antes de que el New York Times publicara el artículo de Schuessler, Tablet Magazine comentó (aquí) el libro de Urwand. Concebida en los Estados Unidos para difundir noticias, ideas y la cultura judías, esta revista online no dismula su admiración por la obra del joven académico.
El autor de la nota, David Mikics, sostiene que “a medida que uno avanza en la lectura entiende con consternación que ‘colaboración” es la única palabra capaz de describir la relación entre Hitler y Hollywood en los años ’30″. Como su colega del NYT, este periodista también reconoce que el tema no es nuevo pero destaca que los otros historiadores (cita a Doherty y a su libro Hollywood and Hitler, 1933-1939) “no tuvieron acceso a los documentos que Urwand sí pudo consultar” y por lo tanto no pudieron abordar el grado de connivencia entre el régimen nazi y los ejecutivos hollywoodenses.
“Como la mayoría de los predecesores de Urwand -explica Mikics- Doherty avala el autorretrato de Jack Warner como un ferviente antinazi que rompió su vínculo comercial con Alemania en repudio al maltrato que allí sufrían los ciudadanos judíos. Pero tal como alega Urwand, no fue Warner quien rechazó a los nazis, sino al revés: de hecho, Hitler interrumpió relaciones con la Warner Bros después de que el estudio fallara a la hora de realizar los cortes solicitados por el cónsul Gyssling a la película Captured!, ambientada en tiempos de la Primera Guerra Mundial. En 1934, la Warner Bros fue echada de Berlín, y el resto de los estudios abandonaron la ciudad por miedo”.
A continuación, Espectadores transcribe más revelaciones de Tablet Magazine sobre el contenido de La colaboración:
Las distribuidoras de Hollywood debieron negociar la situación laboral de los empleados judíos que se desempeñaban en sus sucursales alemanas: terminaron echando a una mitad a cambio de conservar la otra. En 1936, los judíos alemanes que trabajaban para la industria cinematográfica norteamericana fueron forzados a abandonar el país. Esto no disminuyó el entusiasmo de los estudios por mantener acuerdos redituables con Hitler.
Los estudios hollywoodenses exportaban anualmente unas cuantas docenas de sus películas a la Alemania de los años ’30, y a menudo les iba muy bien con la taquilla germana. Las películas que más gustaban a los nazis eran aquéllas que proclamaban la necesidad de un líder fuerte.
El Hollywood de los años ’30 difícilmente haría una película que reivindicara la democracia en detrimento del fascismo, dada la presión de Alemania de Hitler, cuyo mercado lucrativo nadie quería resignar. En 1936, MGM tuvo la intención de adaptar una novela de Sinclair Lewis sobre un imaginario golpe de Estado fascista en los Estados Unidos: It can’t happen here o No puede suceder aquí. Cuando Louis B. Mayer canceló el proyecto apenas iniciada la producción, los nazis le anunciaron su satisfacción.
Mientras los judíos eran sistemáticamente excluídos de la vida social en Alemania, la 20th Century Fox estrenó en 1934 The house of Rothschild. La película giraba en torno a una familia judía cuya cabeza -el codicioso y vil patriarca Mayer Rothschild- se las arreglaba para controlar las finanzas de Europa e incluso llegaba a influir en decisiones gubernamentales relativas a la guerra y la paz en el viejo continente. Es un film que los nazis habrían podido encargar. De hecho, el largometraje les gustó tanto que incorporaron una escena a la antisemita por excelencia Der ewige Jude, de producción propia.
En 1937, Jack Warner habría acordado con el cónsul Gyssling que ningún personaje pronunciaría la palabra “judío” en La vida de Emile Zola, biopic que recrea parte del caso Dreyfus. La Warner Bros también le aseguró al funcionario que Alfred Dreyfus apenas aparecería en el film. Incluso los estudios firmaban “Heil Hitler!” en algunos de sus comunicados a Berlín.
Hollywood se mantuvo indiferente a la persecución de judíos incluso durante la guerra y aún cuando los estudios ya habían abandonado Alemania (MGM y Paramount habían permanecido hasta 1940). A pesar de los esfuerzos del guionista Ben Hecht para concientizar sobre el Holocausto mientras estaba sucediendo, sólo hubo una referencia en el cine hollywoodense en tiempos de guerra: una sequencia de cinco minutos en el drama de 1944 None shall escape, donde los nazis disparan contra un grupo de prisoneros judíos que se resisten a subir a un tren para ser deportados.
En breve se estrena una coproducción que en tono de policial cuenta lo acontecido en 1994. En Venezuela debutó en los cines con mucha controversia con los chavistas.
Filmada en Argentina, Venezuela, Uruguay y Estados Unidos, Esclavo de Dios es un thriller policial que cuenta la historia de Ahmed, un terrorista islámico, y David, un agente del Mossad israelí, cuyos caminos se cruzan durante el atentado contra la AMIA en 1994, donde murieron 85 personas.
El filme, cuyo estreno aún no tiene una fecha fija, pero se estima se podrá ver a fines de julio o principios de agosto (el atentado ocurrió el 18 de julio), marca el primer largometraje del director venezolano Joel Novoa, y está protagonizado por el actor kuwaití Mohammed Alkhaldi, que interpreta al terrorista islámico, y por el argentino Vando Villamil, que encarna al agente del Mossad.
Financiada con fondos argentinos (Aleph Media), venezolanos y españoles, Novoa, de 27 años, la define como una película internacional que supuso un desafío importante de logística.
En total tardamos dos años en filmarla. Los efectos especiales y las escenas de acción requirieron un gran esfuerzo, además de filmar en cuatro países distintos, contó a Efe.
La obsesión de Novoa con los atentados terroristas tiene un origen particular: el 11 de septiembre de 2011 debía viajar de Venezuela a Miami para luego abordar uno de los aviones que finalmente terminaron estrellándose contra las Torres Gemelas, pero se enfermó de dengue y no pudo viajar.
Desde ese día me he convertido en un obsesivo sobre el tema, confiesa, al recordar que dirigió también un cortometraje basado en el atentado contra cuatro trenes suburbanos ocurrido en Madrid el 11 de marzo de 2004, conocido como 11-M.
Novoa, que tiene familia argentina y vivió más de un año en Buenos Aires, dice que el caso de AMIA siempre le llamó la atención y le inquieta que aún no se haya encontrado a sus autores.
Para la película, el realizador se sumergió en un proceso en el que entrevistó a más de 100 personas, entre sobrevivientes, familiares y personas que han investigado el atentado.
El guión fue escrito por Fernando Butazzoni, escritor uruguayo finalista del Premio Rómulo Gallegos 2009; y por su parte la banda sonora estuvo a cargo del músico Emilio Kauderer, quien participó también como compositor en la película ganadora del Oscar El secreto de sus ojos.
Esclavo de Dios se estrenó la semana pasada en Venezuela rodeada por una polémica entre su director y grupos chavistas, que la acusan de ser antiárabe.
Y días antes de su llegada a las salas de cine, el pasado jueves, el movimiento chavista Foro Itinerante de Participación Popular emitió un comunicado en el que pidió boicotear la película y la acusó de hacer un manejo errado de la realidad que viven pueblos como el Líbano y Palestina.
Para su director, estas críticas son comentarios sesgados basados en un tráiler de apenas dos minutos, porque no han visto la película.
La película no toma posición, no hace propaganda de nadie. Se adentra en la mente de ambos extremistas, no es antiárabe, afirmó.
Novoa afirmó que con su película buscó generar discusiones sobre la tolerancia.
Lo que yo quiero transmitir es la importancia de entender al otro; la única lucha es contra los fanatismos. La película, al final, a lo que llama es a ponerse en los zapatos del otro, sostuvo finalmente.
Hace un año, parecía que Buenos Aires estaba en camino de perder un gran motor de su vida cultural. Varias salas de cine dedicadas a exhibir películas menos comerciales amenazaban con desaparecer y la situación tenía en vilo tanto a los porteños amantes del cine de autor como a los productores, actores y directores locales, que dependen de este tipo de salas para difundir sus películas.
Sin embargo, la reapertura reciente del cine Arte Multiplex, ubicado en el barrio porteño de Belgrano, y la inminente vuelta del cine Gaumont, ubicado frente a la plaza Congreso, indican que la situación cultural es otra.
"Siempre adoramos este cine, no hay muchas otras opciones para ver películas diferentes, en pantalla gigante, con amigos con quienes podés discutirla después. Por suerte lo volvieron a abrir", explicó a LA NACION María Mottis, una profesora de filosofía que el jueves pasado esperaba con su ticket en el vestíbulo del cine Arte Multiplex para ingresar a ver su segunda película de la semana.
"Las películas que dan acá son difíciles de conseguir en un video club, y aunque las puedas conseguir, en tu casa te perdés de la adrenalina del cine, las luces que se apagan, la expectativa, la pantalla, es fantástico", señaló Marta Rapport, otra espectadora agradecida con la reapertura de la sala.
A principios de mayo del año pasado, la noticia del cierre de este reconocido cine del barrio de Belgrano generó la reacción del reducido pero fiel público.
Se organizaron "abrazos simbólicos", asambleas vecinales y otras iniciativas llevadas adelante tanto por los vecinos de Belgrano como por actores, directores, productores y espectadores de otras partes de la ciudad, que peregrinaban a esta sala en busca de otro tipo de cine.
"Yo me vengo desde Versailles a este cine porque es el único lugar donde puedo ver estas películas. Me hizo mucha falta cuando cerró", señaló a LA NACION Norma Blaisten, bioquímica y cinéfila confesa, mientras entraba en la sala.
La clausura del Arteplex coincidió en su momento con la amenaza de cierre del también emblemático cine Gaumont, uno de los espacios de difusión más importantes del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (Incaa).
La emblemática sala ubicada en el kilómetro cero, en el barrio porteño de Congreso, es un cine que tiene más de cien años de historia.
Hace poco más de ocho años, en 2004, se transformó en la sede inaugural del Programa Espacios Incaa y cada año pasan más de medio millón de espectadores por sus salas, que están destinadas exclusivamente a la exhibición de películas argentinas o latinoamericanas.
El año pasado, el cine Gaumont estuvo en peligro de cerrar, ya que los dueños de la sala quisieron revocar el alquiler con posibles intenciones de demolerlo para disponer de ese espacio para otros fines comerciales.
Finalmente, en julio del año pasado, la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires votó una ley para proteger el edificio y evitar la demolición. Al poco tiempo, la sala fue adquirida de manera definitiva por el Incaa.
EN MARCHA ATRÁS
Hasta hace poco tiempo, todo parecía indicar que la ciudad estaba perdiendo una gran parte de sus salas dedicadas a la proyección del cine menos comercial y que el futuro de los espectadores que prefieren ver películas que no se producen en Hollywood y los que trabajan en la producción de cine local era incierto.
Sin embargo, a un año de este panorama, el Arteplex fue adquirido por la empresa de cines Multiplex y volvió a abrir sus salas en la avenida Cabildo al 2800, con el nuevo nombre de Arte Multiplex Belgrano.
El cine Gaumont, en la avenida Rivadavia 1635, también sobrevivió a su crisis, ya que el Incaa logró adquirir la sala que anteriormente sólo alquilaba, la remodeló y la volverá a abrir mañana.
Por su parte, la empresa Multiplex planea expandir su proyecto cultural y abrir más salas dedicadas al cine arte, con la ilusión de poder transformar el complejo Arte Multiplex en un auténtico circuito de películas de autor.
"Nos está yendo muy bien, los fines de semana tenemos salas llenas. Por eso creemos que esto puede seguir creciendo, queremos armar un circuito que sea bastión del cine de autor", explicó a este diario Viviana Feldman, una de las socias de la empresa.
Esto no significa que el desafío y los riesgos de mantener un cine de estas características no sea grande. El público al que apunta esta sala en Belgrano no deja de ser un porcentaje muy reducido de los espectadores en general. No suele haber estrenos que hagan explotar la taquilla, no se venden pochoclos, nachos ni gaseosas en el salón, y la cantidad de películas que se producen de este estilo y calidad no son tantas.
"El nicho existe, hay gente que quiere ver otro tipo de cine y que lo quiere ver con todas las comodidades que tienen las salas comerciales. Así que lo primero que hicimos fue acondicionar el cine para que estuviera a ese nivel", agregó Feldman en diálogo con LA NACION.
Mañana será reabierto el cine Gaumont. Foto: Marcelo Gómez
MÁS CREATIVIDAD
Pero mejorar las butacas y las pantallas no es suficiente. Como el público no es tan amplio y masivo hay que intentar reforzar la asiduidad y la fidelidad del espectador, darle razones para ir todavía con más frecuencia al cine.
"Hay que recurrir a la creatividad. Nuestro objetivo es fomentar lo vincular, fomentar el vínculo especial que la gente tiene con este cine, para que la experiencia vaya más allá de ir a ver una buena película, queremos que se genere una comunidad en torno a este cine", afirmó Feldman.
Con este desafío en mente, los responsables del cine Arte Multiplex lanzaron el jueves último el denominado Club del Espectador, un programa por medio del cual se organizarán actividades de cine-debate, charlas con críticos y directores, y ciclos temáticos para los espectadores.
"En su momento, tuvimos la posibilidad de reabrirlo como un cine comercial. Pero nos dimos cuenta de que la gente quería mucho este espacio, que el nicho de espectadores de cine arte existe y que esta apuesta, aun con sus riesgos, también puede funcionar. Sólo requiere pensar otro tipo de estrategias, y estamos apostando a eso."
El complejo cuenta con cinco salas, de las cuales dos ya son digitales y tres son para películas de 35 milímetros. La capacidad total es de 800 butacas.
REESTRENO CON REFACCIONES
En febrero de este año, el emblemático cine Gaumont, que está ubicado frente a la Plaza del Congreso, se cerró para poder realizarle distintas refacciones. Según pudo saber la nacion, los trabajos incluyeron la digitalización de todas sus salas. Finalmente, el actual Espacio Incaa km O, cine Gaumont, volverá a recibir a su público mañana en avenida Rivadavia 1635, ciudad de Buenos Aires. La cartelera de esta sala, como la del resto de los Espacios Incaa del país, se puede consultar en el sitio oficial web http://espacios.incaa.gov.ar ..
Del editor: qué significa.
La oferta cinematográfica de autor confirma a Buenos Aires como un ámbito de calidad por la diversidad de sus propuestas culturales