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jueves, 26 de agosto de 2010

SE ESTRENA LUZ SILENCIOSA, DE CARLOS REYGADAS

Las iluminaciones

 

El director mexicano Carlos Reygadas, autor de Japón y Batalla en el cielo, ha elegido para su última película, Luz silenciosa, a la comunidad menonita de Chihuaha. A contramano de los prejuicios, el conflicto no es el dilema religioso, la represión, el pecado, mucho menos el escándalo: al contrario, gracias a la visión religiosa del mundo de este pueblo artificialmente aislado del presente, el problema sentimental aparece de una manera adulta. Y, además, el cineasta se da el gusto de dar rienda suelta a su virtuosismo en una película que muchos consideran su obra maestra.
Por Hugo Salas

Un hombre mayor, casado y con hijos, está enamorado de una mujer que no es su esposa. La anécdota que cuenta Luz silenciosa, tercer largometraje de Carlos Reygadas (luego de Japón y Batalla en el cielo), sería trivial, anodina incluso, si no fuera porque ese hombre, su familia y su amante pertenecen a la comunidad menonita de Chihuahua, al norte de México; sus hijos superan holgadamente la media docena y entre marido y mujer reina una sinceridad absoluta, que no deja lugar al ocultamiento. Contrariamente a lo que el prejuicio nos dispondría a esperar, el conflicto no es el dilema religioso, la represión, el pecado, mucho menos el escándalo o la represión en el seno de una sociedad confesional (al estilo, por ejemplo, de La cinta blanca).
Aquí, en esta comunidad que se sabe artificialmente fuera del presente, un presente del que se separa aun por medio de la lengua (con su uso del plautdietsch, dialecto arcaico de raíces germanas y flamencas que confiere a la película un inusual aire de extrañamiento), pero con el que mantiene relaciones de simpatía antes que de condena, el verdadero conflicto es que la honestidad instaurada por esa visión religiosa del mundo permite la aparición del problema sentimental de una manera adulta, lejana del despreocupado individualismo moderno que tiende a minimizarla. Este hombre que aún quiere y estima a su mujer, que la ama, ha descubierto a su pesar que ama con una intensidad mayor a su amante, pero en ese espacio de sentido donde el individuo no lo es todo, no puede dejar de ignorar las dolorosas consecuencias que esto trae aparejado para su esposa.
Su culpa no es resultado de infringir una ley divina (de hecho, cree que la situación en la que se encuentra, al igual que todo lo demás, proviene de la voluntad de Dios), sino del dolor que provoca en su entorno. De igual manera, su amante no puede dejar de sentir tristeza, antes que culpa, por la mujer a la que desplaza, y la esposa misma lamenta, luego de un comprensible estallido, lo duro de la situación para los tres, aunque ninguno de ellos pueda evaluar la posibilidad de escapar de la monogamia como alternativa. Quizás en este punto radique uno de los mayores atractivos de Luz silenciosa, en su capacidad de emplear el contexto religioso no para construir un discurso sobre la moral como código impuesto desde el exterior, sino para rediscutir la no reciprocidad del amor en un ámbito donde los sentimientos y emociones del otro importan tanto como los propios.

UNA MIRADA PRECIOSISTA

También es cierto, como han señalado varios detractores, que en ocasiones Reygadas parece mucho más interesado en construir una obra maestra que en aquello que cuenta. La ambición resulta evidente en la innecesaria solemnidad de algunas secuencias, el preciosismo exhibicionista de muchas decisiones de sonido y sobre todo en el manejo del tiempo, que tantas veces es acertado y revelador, como otras artificialmente extendido o demorado. Se pueden sumar a éstas varias quejas también aplicables al resto de la producción cinematográfica de festivales: la insistencia en el supuesto hiperrealismo de la interpretación de actores no profesionales, un guión de una linealidad de plomo supuestamente antidramática y antipsicológica, el sostenimiento del prejuicio que vincula naturaleza y verdad.
Reygadas compensa estos lugares comunes por medio de su inscripción en una especie rara en estos días, en los que priman las imágenes espontáneas, libres, de apariencia documental y falsamente despreocupada: él se construye como un cineasta de encuadre a la vieja usanza. Aquí cada plano está meticulosamente diseñado, cada elemento dispuesto con afán pictórico, cada actor “colocado” en posición, aun a nivel gestual. De allí, por ejemplo, el lento amanecer con que comienza Luz silenciosa y que los partidarios del realismo esencialista critican por simular un “tiempo real” cuando evidentemente el proceso está acelerado. Ocurre que a Reygadas no parece importarle lo real en sí sino un verismo de impresión.

EL MUNDO DESLUMBRANTE

El amanecer, de mostrarse efectivamente en tiempo real, no transmitiría dentro de la sala de cine la sensación de deslumbramiento que produce en el mundo, y eso es lo que quiere Reygadas, en el marco de una parejamente deslumbrante construcción plástica. Esta toma de partido le cuesta la aparición de momentos de preciosismo aislados e incluso metáforas pobres para el ambicioso contexto en que se las ha planteado (como el momento en que la esposa tapa literalmente el sol con la mano), pero también le permite alcanzar momentos de un gran lirismo.
Sobre el final, el cambio imperceptible a un registro fantástico signado por el espiritualismo, pone a su película en contacto con Dreyer (con quien muchos lo han vinculado), pero sobre todo con el Bergman de Gritos y susurros, aunque desde una visión mucho menos desencantada del mundo y los hombres. Al igual que en el maestro sueco, en Reygadas la espiritualidad no es cuestión vital para él, sino parte de las condiciones que permiten a sus personajes comprender el mundo. Por ende, forma parte de sus más singulares sensaciones, esas que Luz silenciosa procura y en sus mejores momentos logra transmitir.


FUENTE: Página /12
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/radar/9-6408-2010-08-26.html
 

miércoles, 28 de julio de 2010

LA MIRADA INVISIBLE

La película narra el mundo del Colegio Nacional de Buenos Aires durante los días previos a la guerra de Malvinas en 1982, desde el punto de vista de una preceptora, una figura gris del engranaje represivo.
La mirada invisible es justamente -además del título del filme- el concepto de vigilancia constante que el jefe de preceptores (Osmar Núñez) le transmite a María Teresa, una joven preceptora de 23 años, sexual y culturalmente reprimida, que comienza a esconderse en los baños de los alumnos para sorprender a los que fuman y llevarlos ante la autoridad.
Pero poco a poco, la joven preceptora (Zylberberg) hace de esa vigilancia un hábito oscuramente excitante, persiguiendo y acosando a los estudiantes, lo que parece demostrar que no es de la violación de las reglas sino de su aplicación a ultranza de donde surgen la torsión y el desvío.

TITULO ORIGINAL: La mirada invisible (basada en Ciencias Morales de Martín Kohan)
ORIGEN: Argentina.
GENERO: Drama.
GUIÓN: María Meira y Diego Lerman
INTÉRPRETE/S: Osmar Núñez , Marta Lubos , Julieta Zylberberg

DURACION: No informada
CALIFICACION: No disponible por el momento
DISTRIBUIDORA: Distribution Company
FORMATOS: 35 mm (comun).
ESTRENO EN BUENOS AIRES: 19 de Agosto de 2010

Diego Lerman habla sobre La mirada invisible 



Trailer



Entrevista al escritor Martín Kohan, autor de Ciencias Morales
por Verónica Dema

La novela Ciencias Morales, no sólo le dio a su autor, Martín Kohan, el prestigioso premio Herralde de Novela. Ahora, también, este escritor celebra que su libro salte al cine como La mirada invisible, la película dirigida por Diego Lerman, que competirá en Cannes en la prestigiosa sección Quincena de Realizadores.
Kohan cuenta a Cinevivo que la película, que se estrenará la primavera próxima, lo llena de expectativas. El escritor estuvo presente mucho más que en la formalidad de la cuestión de los derechos de autor; acompañó a Lerman en distintas etapas de la adaptación y producción de la película. “Fui viendo versiones preliminares, me permití opinar y hasta actúo en una escena”, revela Kohan, que hasta se dio el lujo de interactuar en la pantalla grande con uno de los personajes que él mismo creó.

¿Cómo se fue dando el proceso?
Me contactaron para ver la cuestión de los derechos y hacer la adaptación del libro. Después, ya en contacto con Diego Lerman, me pasó las dos o tres versiones preliminares del guión. Nos reunimos a charlar sobre eso. Me había preguntado, me permití opinar sobre algunas cuestiones y después me invitó a participar en un momento de la película, también.
¿Cómo es esa escena en la que participás?
Hay una escena de la película en la que la preceptora va a comprar un disco, es una escena que originalmente no está en el libro, pero en la película sí: ella va a comprar un disco de Virus y yo soy el que le vende el disco.
¿Qué te pasó al ver tu libro convertido en imagen?
Lo mejor que me pasó, que a mi entender habla bien de la película y me genera las mejores expectativas es que, justamente, no ví el libro. No estuve viendo la película en un estado de añoranza, comparación, ni siquiera de anticipación del libro; aunque, obviamente, me doy cuenta del libro que hay atrás porque lo hice yo. Pero, salvo en algunos tramos donde lo que los personajes dicen es literal de la novela -entonces yo decía: ‘esto a mí me suena’-, salvo esos tramos, en el resto pude ver la película en su autonomía, como un objeto que parte de la novela pero que me permitió verla sin estar en evocación del libro que la motiva.
¿Creés que se generó el clima que pensaste para el libro? 
¿El clima? Para mí, mejor. No lo sé con exactitud porque al no haber leído la novela no sé muy bien qué clima ahí se genera. En la película, sí. Hay una combinación de lo impactante con lo opresivo que yo también busqué en la novela; esto de que los espacios pudieran ser amplios porque te intimidan, pero al mismo tiempo buscar lo asfixiante, en el sentido en que asfixia un espacio apretado o chico. La película tiene exactamente eso: las dos cosas. Un impacto visual por lo grande y la idea de encierro.
¿La opresión de la dictadura se siente en la película?
Totalmente. Tanto la preceptora como el jefe de preceptores son buenísimos. Julieta Zylberberg hace de María Teresa y Osmar Núñez, del Sr. Biasutto; ambos trasmiten esa opresión.
¿Por qué llamarla María Teresa a la protagonista?
Fue porque consistió en buscar un nombre que tuviera que ver con las características de una chica de 20 años con mucho de vieja al mismo tiempo. Que pudiese ser un nombre verosímil para una chica, pero que no tuviese ninguna marca de juventud; ninguna. Además, lo religioso, inhibición, el retraimiento, todo eso dice ese nombre. En la película la actriz es impresionante cómo logra esto. Como yo actué era notable la transformación y pude vivirla como tal: estaba ahí parada conversando fuera de cámara y era una persona, y cuando actuaba le cambiaba la cara hacia una inhibición y retraimiento asombrosos. Y en Biasutto hay algo de protector y de amenazante, es al mismo tiempo lo paternal y lo siniestro que yo buscaba en la obra.
FUENTE




Entrevista al escritor Martín Kohan, autor de Ciencias Morales
La novela Ciencias Morales, no sólo le dio a su autor, Martín Kohan, el prestigioso premio Herralde de Novela. Ahora, también, este escritor celebra que su libro salte al cine como La mirada invisible, la película dirigida por Diego Lerman, que competirá en Cannes en la prestigiosa sección Quincena de Realizadores. Kohan cuenta a Cinevivo que la película, que se estrenará la primavera próxima, lo llena de expectativas. El escritor estuvo presente mucho más que en la formalidad de la cuestión de los derechos de autor; acompañó a Lerman en distintas etapas de la adaptación y producción de la película. “Fui viendo versiones preliminares, me permití opinar y hasta actúo en una escena”, revela Kohan, que hasta se dio el lujo de interactuar en la pantalla grande con uno de los personajes que él mismo creó.


jueves, 22 de julio de 2010

ESTRENAN CUENTOS DE LA SELVA

“Es denuncia pura contada para chicos”

El film, que tiene guión de Jorge Maestro, reúne a los personajes más célebres imaginados por el escritor uruguayo Horacio Quiroga. “Lo trabajamos desde el respeto y la admiración”, señalan los directores, que antes ya habían trasladado al cine animado el Martín Fierro.

Por Ezequiel Boetti
Liliana Romero y Norman Ruiz no sólo comparten la filmografía, sino también la vida. Codirectores de tres largometrajes y un corto, se casaron en 2004, después de su inédita ópera prima El color de los sentidos. “Nos conocimos en el corto El sueño de Ramona Montiel. Trabajamos tanto tiempo juntos que dijimos ‘bueno, casémonos’”, bromea Romero, que en 1997 dirigió uno de los segmentos del film colectivo Historias Breves II, Tanto te gusta ese hombre. La dupla, encargada de llevar a la pantalla grande el poema Martín Fierro en la película homónima de 2007, estrenará mañana Cuentos de la selva, un proyecto pergeñado por Jorge Maestro, quien aglutinó a varios de los personajes más célebres imaginados por la pluma del escritor uruguayo Horacio Quiroga en 1918. Para eso, este guionista, portador de una larga trayectoria televisiva que abarca desde el costumbrismo de las tiras de Pol-ka hasta el policial en el recordado unitario Zona de riesgo, ideó una fábula que narra el derrotero de un grupo de animales autóctonos del litoral argentino encabezados por una pareja de coatíes, que portan las voces del cantante Abel Pintos y Eugenia Tobal.

Los pequeños mamíferos deben mancomunar esfuerzos con el hijo de un operador de la empresa encargada del desmonte de la selva para preservar el terreno. “Es una historia focalizada en la ecología, en el desmonte. La película es una denuncia pura contada para chicos, pero sin subestimarlos. No hay vueltas ni moralina, sino un mensaje claro. Esto no es Fierro, donde tuvimos ciertas licencias más adultas”, asegura Ruiz, también montajista.
La película luce como un híbrido entre el 2D y el 3D. ¿Cómo lograron eso? Según Ruiz, “los híbridos se corresponden a la necesidad de encontrar cómo favorecer el relato de la película dentro de un determinado presupuesto. Si hacíamos todo en 3D no llegábamos con los tiempos ni con el dinero porque necesitábamos muchos renders y tecnología, además de gente que sepa manejarla. Tengo que saber dónde poner el presupuesto para que rinda de la mejor forma posible. Por eso Liliana, como directora de arte, se inspiró en las máscaras guaraníes, lo que nos permitió manipular las texturas. Después, como no podíamos hacer todo en 3D, los fondos fueron pintados a mano con acuarelas. En Fierro hicimos algo similar con óleos y animé”. Romero, en tanto, sostiene que “al momento de pensar un proyecto nos planteamos qué tenemos y qué no. Hay que hacer un balance y buscar una resolución creativa para que lo que no tenés no genere una falencia. También nos movemos dentro de los parámetros donde nos sentimos más cómodos. Pintar los fondos a mano y que sean 2D es una técnica que nosotros ya la venimos usando como marca personal”.

–En cierto sentido, es paradójico. Cuando el cine de animación en general procura ir hacia lo real, ustedes apuntan hacia otro lado.
N. R.: –Es que lo real es Pixar y Dreamworks. Y nosotros no somos eso, somos películas autóctonas. Desde García Ferré que en Argentina se hace una animación distinta.
L. R.: –Se trata de buscar una identidad en lo que hagas, no tener como referente al cine norteamericano como LA animación, sino como un tipo más. Después tenés muchas cosas para sacar tu propia manera de hacerla. Eso es un poco lo que me parece que hay que cambiar, que lo norteamericano está bien hecho. No hay una animación que esté bien y otra que esté mal; son decisiones estéticas.

–Su película anterior estaba basada en el Martín Fierro. ¿No les da temor adaptar textos con tanto arraigo en la cultura popular?
L. R.: –Lo que buscamos es transformar un relato literario en uno cinematográfico. No estamos atados al texto ni a la estructura porque el cine tiene su lenguaje particular, sus códigos, sus tiempos.
N. R.: –Lo trabajamos desde el respeto y la admiración. En Cuentos de la selva están todos los personajes de Quiroga dando vueltas. El guionista hizo una mezcla para formar un cuento único. Por ejemplo, de “Historia de dos cachorros de coatí y de dos cachorros de hombre”, que es una relato trágico, tomó solamente a los dos coatíes. Lo fundamental es que los chicos entiendan el concepto de la historia, la esencia. Disney contó la mitología a su manera con Hércules. Después, más grandes, entenderán de qué se trata. Acá pasa lo mismo, es una entrada al libro para aquellos que no lo leyeron.

–¿La decisión de no mostrar a los adultos hasta casi el final se relaciona con ese criterio?
N. R.: –Sí, nosotros necesitábamos que el punto de vista cinematográfico fuera a la altura del coatí, de los animales y de un nene de ocho años. Fue más difícil ocultar a los adultos que mostrarlos. Al mismo tiempo nos servía a nivel producción para dejar los faciales, que era lo más complejo. Al malo se lo ve cuando decide desmontar a fuego la selva. Al padre decidimos mostrarlo recién cuando se da cuenta de que debe entender a su hijo. Así y todo, él baja hasta la altura de la cámara, se agacha para abrazarlo. Nosotros pensamos mucho esas decisiones para que vayan en función de la trama.

–Liliana, usted es licenciada en Artes Plásticas. ¿Cómo influye esa formación al momento de pensar algo tan maleable como la animación de un personaje?
L. R.: –Cada vez que empezamos a armar una película busco entre los pintores que más me gustan la referencia de hacia dónde ir. En Fierro trabajamos con los pintores de la época en que José Hernández escribió el poema, y acá usé al francés Henri Rousseau. A partir de ahí busqué técnicas y elementos para plantear la selva frondosa y repleta de colores. La animación une las cosas que más me gustan: la plástica y el cine. Por eso me siento muy cómoda en este formato, voy a seguir por este lado.



lunes, 28 de junio de 2010

ESMA / Memorias de la resistencia

Estreno:
1º al 7 de Julio 2010, Cine Gaumont
8 de Julio, Arte Cinema 

La Asociación Ex-Detenidos Desaparecidos y el Centro de Profesionales por los Derechos Humanos, presentará en el cine Gaumont el documental ESMA / Memorias de la resistencia un documental realizado por grupo de boedo films y tvpts. La presentación se realizará el lunes 10 de mayo a las 20 hs.
El film es protagonizado por sobrevivientes de la ESMA, el ex campo de concentración y exterminio, quiénes hilvanan su historia al tiempo que recorren  las instalaciones de la Escuela de Mecánica de la Armada.
En su relato dan cuenta de sus experiencias y de las contradicciones en las condiciones de cautiverio que sufrieron: mientras la institución continuaba con el dictado de clases, se torturaba y enviaba a la muerte a más de 5000 personas que fueron allí detenidas.
Los protagonistas de ESMA / Memorias de la resistencia responden también a otra pregunta: ¿porqué hubo sobrevivientes? Y a partir de allí su historia cobra otro significado: el de la posibilidad de resistencia aún en las peores condiciones de encarcelamiento. 




Por ello relatan sus estrategias dentro del campo y describen las redes de solidaridad ocultas. Además abordan una característica paradigmática de este campo de concentración: la obligación de realizar trabajo esclavo que forzó a los detenidos –como durante el nazismo en la Alemania de la segunda guerra mundial – a falsificar documentos y pasaportes.
Es de esta forma que el territorio de la ESMA puede cruzarse con las imágenes del país de fines de los ’70 y cobrar otro sentido desde el presente. Un relato que conduce inevitablemente a la militancia: previa a la dictadura militar, la que se sostiene durante el presidio y la que se recupera a partir del retorno a la democracia y que se mantiene en nuestros días. Esa resistencia tiene su correlato en los juicios que se desarrollan ahora en la causa ESMA.
Como dice un sobreviviente “Nosotros pudimos convertir nuestro testimonio, en acusación”.
1º al 7 de Julio 2010, Cine Gaumont, Rivadavia 1635, CABA
8 de Julio, Arte Cinema, Salta 1620, CABA
Prensa y organización de funciones para escuelas: info@boedofilms.com.ar

Noticias del pre estreno
La Asociación Ex-Detenidos Desaparecidos (AEDD) y el Centro de Profesionales por los Derechos Humanos (CeProDH) presentaron “ESMA / Memorias de la resistencia”, un documental realizado por grupo de boedo films y tvpts. La función se desarrolló el pasado lunes 10 de mayo en el Cine Gaumont en la ciudad de Buenos Aires y contó con la presencia de personalidades de la cultura y de organismos de derechos humanos. Una multitud acompañó a los protagonistas en la proyección y pudo ver por primera vez el film que da cuenta de las vivencias y estrategias de resistencia y solidaridad que desarrollaron los detenidos-desaparecidos en el campo de concentración de la ESMA.
Durante la presentación de la película los realizadores del grupo de boedo films buscaron rescatar la idea de realización colectiva como premisa necesaria para trabajar en este tipo de documentales. Además destacaron la permanente militancia de los protagonistas del film que se mantiene aún hoy y cobra otro sentido en los juicios que se llevan adelante contra los represores de la última dictadura militar.




“Hay temáticas que desconocíamos”

El realizador destaca la importancia de contar con testimonios de ex detenidos-desaparecidos que arrojan luz sobre el brutal aparato represivo que funcionó en un edificio símbolo de la dictadura. El film se estrena este jueves.
 Por Oscar Ranzani
Cuando la Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos (AEDD) y el Centro de Profesionales por los Derechos Humanos (CeProDH) decidieron convocar al Grupo de Boedo Films para realizar un documental sobre las terribles condiciones de supervivencia que debieron atravesar más de cinco mil detenidos en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), el realizador Claudio Remedi pensó en abordar la temática de las violaciones a los derechos humanos durante la última dictadura militar de una manera que la distinguiera de otros trabajos previos. El resultado es ESMA/Memorias de la resistencia, documental que tiene como protagonistas a cuatro sobrevivientes: Carlos “Sueco” Lordkipanidse, Osvaldo Barros, Enrique “Cachito” Fukman y Andrea Bello. Sus testimonios resultan fundamentales para poder entender por qué hubo sobrevivientes en el mayor centro clandestino de detención creado y administrado por los militares. A la vez, sus relatos son elocuentes para comprender el grado de perversión de los represores en el mayor símbolo edilicio de la tortura y el exterminio de la Argentina, actualmente reconvertido en Espacio para la Memoria. El film se estrenará este jueves en el Espacio Incaa Km 0 Gaumont (Rivadavia 1635), donde se exhibirá durante una semana, y a partir del 8 de julio podrá verse en el Complejo ArteCinema (Salta y Garay).
Para construir su relato, Remedi trazó como eje de análisis tres períodos de militancia y de resistencia: “Una militancia que desemboca en la detención en la ESMA; luego, una resistencia dentro del campo con diferentes tipos de estrategias y conflictos y, por último, una militancia que desemboca en los juicios actuales que, en definitiva, son los protagonistas los que plantean justamente que los testimonios y la memoria se empiezan a transformar en una acusación concreta”, explica el realizador.

–¿Considera que esa triple mirada que tiene el documental aporta una nueva manera de indagar en el tema?

–Si bien en otros documentales estuvieron, que sea protagonizado por sobrevivientes marca una distinción. Y en segunda instancia está el hecho de que los sobrevivientes participan activamente en la militancia del campo de los derechos humanos. Entonces, esto hace que toda esta resistencia tenga otro contexto de expresión en la actualidad. Para nosotros no es un dato menor que los juicios se estén llevando a cabo en este contexto y que, de alguna manera, hayan sido producto de una lucha de años. Por otra parte, hay temáticas que nosotros desconocíamos.

–¿Cuáles?

–Una es el concepto de “escuela”, este concepto de escuela de formación que tuvo la ESMA y que, a la vez, era un campo de concentración y de exterminio. Este doble juego institucional en donde, según los protagonistas, estaban implicados todos (no sólo el personal de los grupos de tareas, sino también hasta los propios estudiantes de la escuela), es un factor que nosotros no teníamos tan claramente establecido. Y por otra parte, todas las instancias de trabajo esclavo y de adecuación y resistencia en torno del mismo. Si bien en algunos momentos esto se comparó con algunas prácticas que tuvo el nazismo, nosotros lo veíamos con cierta distancia en torno de la magnitud. O sea, la dictadura no tuvo la misma magnitud que el nazismo en cuanto al trabajo esclavo. Pero sí veíamos ciertas prácticas coincidentes. Y también notamos que son temas de los que cuesta hablar.

–¿A qué lo atribuye?

–En principio, a que la historia no está saldada. En definitiva, la gran mayoría de los responsables del genocidio están en libertad. Y en cierto punto, eso genera que haya cosas de la historia que salgan a la luz y otras que cuesta.

–Recién mencionaba un testimonio que resulta estremecedor en el documental: cuando se señala que los propios estudiantes de la ESMA torturaban. ¿Le sorprendió este relato?

–Sí, porque lo desconocía. Hay un imaginario de que si bien había una política del Estado organizada, uno tiene la idea de que la tarea represiva estaba circunscripta a los grupos de tareas. Entonces, al tener esta información e incluso al ver cómo geográficamente estaba ubicada la ESMA y cuáles eran los edificios donde funcionaron concretamente los campos de detención, uno toma conciencia de esto.

–¿Cómo se puede salir de una situación subhumana, tal como la define Lordkipanidse? ¿Cuál fue su impresión después de charlar con los sobrevivientes acerca de cómo pudieron volver a la vida y de dónde sacaron fuerzas?

–Ellos plantean que con el regreso de la democracia siguieron siendo desaparecidos. De alguna manera, el testimonio de los sobrevivientes generaba muchísimo rechazo, justamente por el testimonio del horror. Por un lado, hay una cuestión de tiempo histórico, y, por otro, hay una cuestión relacionada con la constancia en la búsqueda de la justicia. En alguien que haya vivido la tortura, el fusilamiento y la desaparición de sus compañeros, creo que lo que le permite sobrevivir es justamente esa búsqueda incansable de la justicia. Y obviamente también, que esa búsqueda entronque con los deseos de una sociedad. Porque, de alguna manera, plantean que hay un grupo importante de la sociedad que los acompañó. Y esto permite concretamente seguir viviendo.

–Una reflexión a la que invita este documental consiste en pensar la dimensión de la perversión de los represores que no tenía límites como, por ejemplo, cuando un sobreviviente cuenta que pasaban un audiovisual para “enseñar” las zonas del cuerpo donde se debía aplicar la picana.

–Eso da cuenta de una sistematización. Y se relaciona también con los juicios, incluso con algunos anteriores, donde ya se empieza a catalogar a los crímenes de lesa humanidad como genocidio. Poco a poco sale a la luz la sistematización de la represión: cómo hubo gente encargada de la construcción de los lugares de detención, de las confecciones de las capuchas. Habría que ver dónde están las esposas, los cepos, las cadenas. Incluso debe haber hasta archivos. Yo creo que en algún momento, todo eso se va a redescubrir. De alguna manera, hay mucha información que seguramente estaría en manos del Estado tomar una resolución política para que eso se descubriera. Y creo que en algún momento eso va a llegar. Hay muchas cosas que se destruyeron, pero estimo que muchas otras no.

http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/5-18423-2010-06-28.html


viernes, 4 de junio de 2010

Un manual para Homero Simpson Por Juan Pablo Cinelli


http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/5-18172-2010-06-04.html

 En Al sur de la frontera, Stone se hace, como norteamericano, una pregunta tácita: ¿cómo llegamos a ser tan ignorantes? Aunque sobrevuela muy genéricamente la realidad de la región, el documental sirve para alimentar el fuego del debate local sobre el rol de los medios.


AL SUR DE LA FRONTERA
South of the border, Estados Unidos, 2009.

Dirección: Oliver Stone.
Guión: Mark Weisbrot y Tariq Ali.
Música: Adam Peters.
Fotografía: Lucas Fuica, Carlos Marcovich y Albert Maysles.
Intérpretes: Oliver Stone, Hugo Chávez, Evo Morales, Lula, Cristina y Néstor Kirchner, Fernando Lugo, Rafael Correa y Raúl Castro.




El norteamericano medio y promedio, parodiado con precisión por Homero Simpson (quien no por casualidad acaba de ser elegido como el mejor personaje de ficción de los últimos veinte años por la muy norteamericana revista Entertainment Weekly), necesita que le den todo masticado. Lo importante de este asunto reside menos en reírse de ese paradigma, del defecto ajeno, que en ver qué de propio hay en ese modelo, porque tampoco es gratuito que Los Simpson sean uno de los programas más vistos y longevos de la televisión argentina contemporánea: algo íntimamente argentino hay en ese gordo prejuicioso, ignorante, ventajero y envidioso. Al sur de la frontera, documental con el que ese buen y muy desparejo director que es Oliver Stone intenta poner en cuestión la imagen que en los Estados Unidos se tiene de los presidentes de América latina en particular, pero de toda la región en términos más amplios, resulta para quienes no pueden evitar convivir con la diaria tarea de ser latinoamericanos un manual para principiantes. En un balance final se debe decir que el documental de Stone es entonces algo así como Latinoamérica explicada a Homero.
El motivo para incluir este concepto ya desde el primer párrafo es dejar claro que el trabajo de Stone no hace sino sobrevolar muy acotadamente la realidad de la región, consiguiendo enmarcarla en un relato histórico no mayor de veinte años. De este modo, la gesta chavista aparece como un emergente aislado y repentino, sólo ligado a la revolución cubana, con la muerte del Che en Bolivia incluida, como único antecedente. Como si no hubieran existido Perón, Allende o Sandino, por incluir algunos nombres clave. Es cierto: demasiada información para un pueblo ajeno a todo lo que no sea mirar el propio ombligo. Está claro también que Al sur de la frontera no busca ni puede ser una cátedra de historia.
Pero cuando parece que la película de Stone se volverá definitivamente prescindible, allí brota su valor. En este presentar a sus compatriotas su propia visión de la América al Sur, Stone se hace una pregunta tácita: ¿cómo llegamos a ser tan ignorantes? Y comienza a responderse desde la primera escena. En ella se ve a la conductora de un noticiero de la cadena Fox (sí, ¡la misma en la que trabaja Homero!) dando con sorpresa la noticia de que el presidente de Venezuela acaba de admitir que es adicto al cacao. ¡Qué! Sus compañeros sorprendidos tardan en comprender que la chica quiso decir coca, costumbre que Chávez habrá tomado prestada de su colega Evo, en un simbólico cierre de filas. Pero ¿por qué comenzar con esa ridícula gaffe? Porque la guerra de Oliver es, una vez más, con los mass media y su costumbre de embuchar a la opinión pública.
A partir de ahí, la película se centrará en el gobierno y la figura de Chávez y su permanente batalla contra los medios opositores (casi todos) que apoyaron y sostuvieron el fugaz golpe de Estado que lo alejó del poder por un par de días en 2002. Pero también en el poder que los medios hegemónicos tienen dentro de los Estados Unidos y cómo lo utilizaron para alimentar, en el sentido común de esos 300 millones de Homeros, la idea de que en Venezuela habita otro Saddam cuando sólo había, hay y habrá petróleo. En su novela Oil! (llevada al cine por Paul T. Anderson), Upton Sinclair escribió: “América tiene derecho a su parte en el petróleo del mundo, y no hay manera de conseguirlo de los rivales extranjeros sin echar sobre ellos la fuerza del gobierno”; o “la diplomacia es una pelea en grande por las concesiones del petróleo”; o “el petróleo está muy por encima de la cultura”. Todo eso en 1927. Está claro: ¡es el petróleo, idiota! O el gas de Bolivia; o el agua de Argentina, si es que uno se va a poner paranoico.
Más allá de su utilidad como leña para alimentar del fuego del debate local en torno del papel de los medios, está claro que como documental en la vena de los trabajos de Michael Moore, Al sur de la frontera acumula deméritos cinematográficos. Es tribunera, poco profunda, narrativamente incompleta y comparte los defectos del objeto criticado: vuelve a entregar la comida masticada. Entre sus virtudes puede decirse que, aun en su parcialidad, no miente. Y cuenta con el incalculable carisma de un grupo irrepetible de líderes regionales. En caso de que se quiera ir más profundo en los conceptos que muy esquemáticamente toca Al sur de la frontera (y muchos otros), los interesados pueden conseguir por ahí The corporation, impecable trabajo documental de Mark Achbar y Jennifer Abbott. Porque Homero no se nace y él sólo es divertido cuando lo guiona Groening.

domingo, 30 de mayo de 2010

AL SUR DE LA FRONTERA - UN FILM DE OLIVER STONE




El director Oliver Stone llegará a Buenos Aires el próximo 3 de junio para presentar AL SUR DE LA FRONTERA (South of the border), film que cuestiona el poder de los medios de difusión, trasciende las fronteras de los EEUU y revela a siete presidentes latinoamericanos.

AL SUR DE LA FRONTERA es un documental, de 74 minutos, realizado por el director estadounidense Oliver Stone, que se estrena el jueves 3 de junio en la Argentina, el film, exhibido en el Festival de Cine de Venecia en 2009, función a la que asistió el mandatario venezolano Hugo Chávez, entrevista a varios líderes latinoamericanos, desde Luiz Inácio Lula Da Silva, presidente de Brasil, hasta el presidente boliviano Evo Morales, pasando por el matrimonio Kirchner en Argentina y el actual presidente de Paraguay, Fernando Lugo, para demostrar que Chávez "no es el enemigo público número uno" que Estados Unidos teme, sostiene el realizador.

"Es el discípulo de Simón Bolívar, sueña una América Latina unida y liberada. Estoy seguro que no se ha llenado los bolsillos con la política", aseguró recientemente a la prensa italiana Stone, de 62 años, ganador de tres Óscar por el guión de la película "El expreso de medianoche" (1978) y la dirección de "Platoon" (1986) y "Nacido el 4 de julio" (1989).

Al sur de la Frontera ya se exhibió: el 29 de mayo en Venezuela, luego mostrarse en la ciudad de Quito (Ecuador), y en Cochabamba (Bolivia) fue el 1 de junio.

En estas primeras tres proyecciones en Suramérica, contaron con la presencia de los mandatarios Hugo Chávez, Rafael Correa y Evo Morales, respectivamente.

En la nación paraguaya, la proyección se efectuará el 2 de junio en la ciudad de Asunción y , posteriormente en Brasil, Argentina y Cuba.
En Estados Unidos se mostrará en algunas salas a partir del 25 de junio.

El propósito del film es el de desnudar el grado de desinformación y manipulación al que es sometida la sociedad estadounidense por Fox News y por CNN, pero Al sur de la frontera no es el primero (ni el mejor) en ocuparse de los grandes conglomerados periodísticos funcionales al poder norteamericano.

Utilizando material de archivo (casi todo dedicado a la convulsionada historia venezolana) y entrevistas a Luiz Inacio Lula da Silva (Brasil), Fernando Lugo (Paraguay), Rafael Correa (Ecuador) y Raúl Castro (Cuba).
Con Evo Morales, Stone mastica hojas de coca y juega al fútbol como gran "hallazgo", y a Cristina y Néstor Kirchner se explayan en comentarios sobre el FMI y la administración Bush.

“Basada en nuestra experiencia en Irak, los americanos debemos cuestionarnos el rol de los medios de comunicación al demonizar a los líderes extranjeros y transformarlos en nuestros enemigos”, señaló el cineasta. “Las consecuencias de esto –agregó– pueden ser brutales. Es una historia inacabada. Está ocurriendo ahora con Hugo Chávez en Venezuela. Afortunadamente, en nuestra película se va a escuchar el otro lado de la historia ‘oficial’.”
Al sur de la frontera tuvo su génesis en una reunión entre Stone y Chávez en 2007. “Me invitaron a Venezuela para conocer al presidente Hugo Chávez, por primera vez, durante su misión abortada de rescate del rehén colombiano capturado por las FARC, durante la Navidad de 2007. Como generalmente ocurre, el hombre que conocí no fue el hombre sobre el que había leído y escuchado en los medios de comunicación de los Estados Unidos”, recordó Stone, quien agregó que regresó en 2009 “para entrevistar al presidente Chávez con mayor profundidad. ¿Era Hugo Chávez la verdadera fuerza antiamericana que nos habían dicho que era? Una vez comenzado el viaje, quisimos ir más allá de Venezuela, entrevistamos a siete presidentes en la región. Nos encontramos a nosotros mismos contando una larga y convincente historia”, admitió el realizador.
Durante más de tres décadas, Stone ha desafiado a las audiencias a repensar eventos históricos, a través de largometrajes como Pelotón, Wall Street, Nixon y JFK, entre otros. Estos últimos años encuentran a este director –tres veces ganador del Oscar de la Academia de Hollywood– fijando su atención en América del Sur y en el papel que los medios de comunicación de EE.UU. han jugado en la conformación de opiniones y políticas de Estado. Este viaje a través de la región se convierte en una mirada profunda del impacto que la política exterior estadounidense tiene sobre la gente y los países y construye una historia alternativa del Cono Sur.

Título:
Título original: South of the Border (2009)
País: USA
Estreno en Argentina: 3 de Junio de 2010
Productora: Ixtlan
Director: Oliver Stone
Guión: Tariq Ali, Oliver Stone
Fotografía: Lucas Fuica, Carlos Marcovich y Albert Maysles.
Música: Adam Peters.
Edición: Elisa Bonora y Alexis Chavez.
Reportajes: Hugo Chávez, Oliver Stone, Fidel Castro, Evo Morales, Cristina Fernández de Kirchner
Distribuidora: Pampa Films, Azpeitía Cine y Centro Cultural Caras y Caretas. Duración: 85 minutos.

Fuentes
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/5-18016-2010-05-20.html