viernes, 11 de marzo de 2011

A LOS 83 AÑOS, MURIO AYER EL ESCRITOR Y CRITICO DAVID VIÑAS

Un intelectual irreverente


Autor de Los dueños de la tierra y Un dios cotidiano, entre otras grandes obras, y fundador de la revista Contorno, formó a través de sus páginas a varias generaciones. Se extrañará su espíritu polemista y el estilo visceral con el que defendía sus ideas  

Se le deben guiones de películas como, por ejemplo, El jefe (1958) y El candidato (1959), ambas de Fernando Ayala, Dar la cara (1962) de José Martínez Suárez y La Patagonia rebelde (1974), de Héctor Olivera.

Por Silvina Friera
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/2-21019-2011-03-11.html
 
La calle Corrientes ya no será la misma sin el viejo David Viñas, obstinado insuperable y voz entrañable, que murió ayer a los 83 años, a raíz de una neumonía que derivó en una septicemia. 

El gran escritor, crítico y polemista inigualable deja a varias generaciones en ese doloroso desamparo llamado orfandad. Muchos han tenido el inquietante placer de verlo subrayar con malicia y ferocidad el diario La Nación en el café Losada, en La Paz o los bares que frecuentaba. Cuántos escritores y lectores de a pie han devorado sus novelas y ensayos y lo adoptaron, sin vacilar, como modelo y maestro, aunque por su formación “más bien anárquica”, su estilo visceral, a contrapelo de todo aquello que oliera a biempensante, no perdía la ocasión para aclarar que no le gustaban los títulos ni las consideraciones. Lo exasperaba que lo consideraran un pedagogo, pero a través de sus páginas y sus clases formó a varias generaciones de intelectuales. Roberto Fontanarrosa solía comentar que su primer enganche con la literatura había sido a través del autor de Un dios cotidiano y Hombres a caballo. “Los personajes de sus novelas –decía Fontanarrosa– hablaban como mi viejo. No hablaban de tú. Y puteaban.”

La memoria es un engranaje fallido que no respeta la cronología cuando hay que escribir, con urgencia y tristeza, una necrológica. Lo primero que irrumpe en el manojo de recuerdos no es meramente literario, es un gesto político que alborotó al mundillo cultural de la Argentina. Sus resonancias aún persisten. 

En 1991 Viñas rechazó la Beca Guggenheim. “Fue un homenaje a mis hijos. Me costó veinticinco mil dólares. Punto.” Así nomás, sin muchos artilugios: contundente y demoledor. Sus hijos, María Adelaida y Lorenzo Ismael, conviene agregar para calibrar más y mejor las dimensiones de esa decisión, fueron secuestrados y desaparecidos por la dictadura militar. Pero antes de exiliarse y dar cátedras magistrales de literatura en California, Berlín, Dinamarca, Roma, México y Venezuela, habría que repasar su formación. Nació en Buenos Aires, en la esquina de Talcahuano y Corrientes, en 1929. Estudió en una escuela de curas, ingresó en el colegio militar, pero fue dado de baja, según escribió, en 1945, por insubordinación ante la tropa armada. Hay una foto que registra un momento memorable de principios de la década del ’50: el joven Viñas (tenía entonces 23 años) le tomó el voto a Evita, que agonizaba en el Hospital de Lanús. “Mi familia no era gorila –advertía por las dudas que lo confundieran–; éramos contreras, que no es lo mismo. Los gorilas despreciaban al pueblo, los contreras criticaban al peronismo sin ningunear sus bases.”

Viñas fundó la revista Contorno, cuyas páginas combinaron altas dosis de marxismo y existencialismo. En esa emblemática revista se releyó el peronismo, a Mallea, Marechal y Arlt. Parafraseándolo, porque la tentación es fuerte, fue un intelectual irreverente que se subió al caballo de la historia por la izquierda. Y se bajó, siempre, por la izquierda. Nunca cedió un ápice de su posición frontal, combativa. Ni en sus mejores páginas. Ni en su vida cotidiana. 

Uno de los ejes de la obra del autor de Los dueños de la tierra (1958), Cuerpo a cuerpo (1979) e Indios, ejército y frontera (1982) ha sido la constante indagación sobre las formas de la violencia oligárquica y sus múltiples manifestaciones en distintos planos de la historia nacional, como observó Ricardo Piglia. Ganó el premio Gerchunoff en 1957 por su novela Un Dios cotidiano. Un año antes, en 1956, Dar la cara había recibido el Premio Nacional de Literatura, que volvió a ganar en 1971 por su libro Jauría. En una entrevista con Página/12 en 2006 decía que le interesaba más Evo Morales, por su “mayor nitidez y latinoamericanismo”, que el entonces presidente Néstor Kirchner. “Lo mejor de Kirchner fue cuando le dijo al teniente general Bendini: ‘Proceda’. Ese fue el mejor momento del gobierno de Kirchner, no me lo voy a olvidar. Bendini tuvo que poner un banquito y sacarlos”, afirmaba.

Su última novela publicada fue Tartabul o los últimos argentinos del siglo XX. Los personajes del último Viñas –Tartabul, El Chuengo, Moira, El Tapir, Pity y El Griego– fueron militantes políticos en los setenta. La definía como “una especie de réquiem”, una reactualización de Los siete locos, de Roberto Arlt, en la generación del Che. El viejo confesó a regañadientes que le gustaría ser recordado por la irreverencia ante el poder actual. Como decía Vallejo y repetía Viñas: “Perdonen la tristeza”.

David Viñas, un intelectual irreverente 
(Argentina, 2008), de Pablo Díaz. 
 
 

La película, cuenta la trayectoria y muestra con fidelidad el pensamiento de David Viñas, es una coproducción de Luis Marsiletti y Pablo Díaz, con dirección de este último, se inscribe en el género documental y tiene un doble propósito: ofrecer el testimonio personal de su protagonista y transformarse en un documento social.

Sobre el protagonista del film  ha dicho el escritor Ricardo Piglia: "Uno de los ejes de la obra de Viñas es la indagación sobre las formas de la violencia oligárquica... sobre todo la dominación oligárquica, la persistencia de esa dominación y sus múltiples manifestaciones en distintos planos de la historia nacional".

Para la escritora y crítica literaria Beatriz Sarlo, “David es el escritor intelectual. Si uno dijera cuales son las veinte condiciones que debe reunir un escritor para ser un escritor intelectual, David tiene veintiuna de esas veinte”


David Viñas y el cine

El Jefe



Es la historia de un grupo de una banda de delincuentes juveniles de poca monta, que encuentran en su "jefe" a aquel capaz de resolver sus problemas y hacer realidad sus deseos. La historia pega un giro cuando "el jefe" traiciona a la banda.
 
El jefe, vale como extraordinaria radiografía de una época muy precisa e intransferible de la historia nacional, fue al mismo tiempo el primer paso de una empresa que con el correr del tiempo sería la de punta en la industria local.En esa primera producción de Aries Cinematográfica coincidieron un realizador que ya estaba posicionado como el gran renovador de los años 50 -junto a Torre Nilsson-, Fernando Ayala (Ayer fue primavera, Los tallos amargos) y un joven productor, Héctor Olivera. Desde entonces siguieron remando juntos hasta la muerte del primero, hace un año.Hubo, por cierto, más convocados. El escritor David Viñas, en uno de cuyos cuentos se basa el guión, escrito por él y Ayala. El escenógrafo Mario Vanarelli, el fotógrafo Ricardo Younis, el músico Lalo Schifrin (en su iniciación fílmica) y un elenco hoy increíble: Alberto de Mendoza, Duilio Marzio, Orestes Caviglia, Leonardo Favio, Luis Tasca, Graciela Borges, Ignacio Quirós, Ana Casares, Violeta Antier, Pablo Moret, Héctor Rivera, Emilio Alfaro, Cayetano Biondo, Fabio Zerpa.


El Candidato



Impulsado por su hijo, un politico que ha renunciado a la banca por honestidad vuele a la lid como candidato de transacción. Un manejo turbio de su hijo pone en evidencia que su candidatura tiene el precio de un compromiso politico, pero ya no pude volverse atrás. De todos modos, su campaña electoral, hecha con slogans que no conmueven a las masas da el triunfo a su oponente.


Dar la cara


Tres muchachos de diversa extracción social terminan el servicio militar y deben enfrentar la compleja realidad argentina de 1958. Pocos films han logrado definir las ansiedades, perspectivas y frustraciones de una generación, y al mismo representar con precisión las complejidades coyunturales de la eterna crisis argentina. A diferencia de lo que suele creerse, la novela homónima de Viñas es posterior al guión del film.


El negativo original de DAR LA CARA se encontraba perdido. Fue encontrado y adquirido por APROCINAIN y José Martínez Suárez, gracias a una gestión de Guillermo Álamo. 


Director:José Martínez Suárez

Guión: José Martínez Suárez David Viñas

Elenco: Leonardo Favio, Raúl Parini ,Luis Medina Castro ,Pablo Moret ,Nuria Torray, Ubaldo Martínez ,Lautaro Murúa, Daniel de Alvarado, Guillermo Bredeston, Walter Santa Ana, Cacho Espíndola, Augusto Fernández, Héctor Pellegrini, Dora Baret, Adolfo Aristarain, Pino Solanas, Rosángela Balbo.

Montaje: Antonio Ripoll Gerardo Rinaldi
Música: Gato Barbieri
Escenografía: Federico Padilla Hugo Haberl

 La Patagonia Rebelde

En 1920, obreros del sur argentino agrupados en sociedades anarquistas y socialistas resuelven hacer una huelga exigiendo mejoras laborales. Poco después de que el gobierno nacional desconociera los acuerdos firmados con los obreros a través del sindicato, estalla una nueva huelga, seguida por una brutal represión.
 
La película, inspirada en la novela de Osvaldo Bayer, y con guión adaptado por David Viñas,  "La patagonia rebelde", fue estrenada en 1974 y a los pocos días censurada y prohibida por el gobierno de Perón. 


También el libro de David Viñas Los dueños de la tierra relata los sucesos 
de la Patagonia rebelde a través de la historia del mediador enviado por el gobierno radical para solucionar el conflicto de forma pacífica, antes de la intervención del ejército.

Néstor Kirchner en La Patagonia Rebelde

Fragmento de la película argentina "La Patagonia Rebelde" de 1974 de Osvaldo Bayer donde Nestor Kirchner participó de extra.  

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