jueves, 16 de junio de 2011

Una fuga de película para que la historia argentina se deslice por “el túnel de los huesos”

El túnel de los huesos”, ópera prima de Nacho Garassino protagonizada por Raúl Taibo y basada en la historia real de siete presos que se fugaron de la cárcel de Villa Devoto, se estrenará este jueves con el objetivo de “dar voz a un país que está lleno de cadáveres”, según expresó su director.


 
Es que el filme cuenta cómo, en 1991, siete reclusos liderados por Vulcano (Taibo) que estaban cavando un túnel desde el hospital de la cárcel, se encuentran, a poco de huir, con un escalofriante osario bajo los muros del penal.

¿Restos ocultos de la última dictadura? ¿Prisioneros políticos? ¿Presos que nunca fueron hallados tras la represión sangrienta del motín de 1977? Cualquiera fuera la respuesta, los prófugos sellan un pacto con los muertos: si logran huir harían pública su existencia.
Esa promesa es, precisamente, la que promovió que el periodista Ricardo Ragendorfer (interpretado por Jorge Sesán) pudiera dar a conocer los hechos luego de mantener una cita con los prófugos en algún rincón perdido del Gran Buenos Aires.

“La idea de la película surge cuando estábamos haciendo el programa `El otro lado`, a principios de los 90, y por esa época Ragendorfer publicó en Página/30 `El túnel de los huesos`, un artículo de siete páginas en el que contó toda la historia y con el que yo me quedé alucinado”, contó Garassino en diálogo con Télam.

En el artículo quedaba explicitado cómo los prófugos lo citaban, lo llevaban encapuchado dentro de un auto a un lugar de la provincia de Buenos Aires donde le contaban con detalles esta alucinante fuga y cumplían un pacto que habían hecho en la cárcel.

“Que en una Argentina tan asquerosamente individualista como la de los 90 y que, además tiene una historia llena de cadáveres, un grupo de gente en medio de la peor mierda se uniera en un proyecto colectivo pidiéndole permiso a su pasado y a sus muertos políticos me pareció muy conmovedor”, resaltó el director.

Por su parte, Taibo que encabeza el grupo de los presos en fuga junto a Daniel Valenzuela, Luciano Cazaux, Paco Redondo, Germán De Silva, Martín Scarfi y Daniel Polo, destacó a Télam que “el compromiso de esa gente con los muertitos y el hecho que dentro del mundo en el que viven elijan establecer un pacto de muchísima lealtad”.

“Cuando encuentran el osario resuelven hacer una ceremonia para aplacar a los muertos y como ofrenda se les ocurre darles luz, si los dejan salir prometen contarle a todos que ellos están ahí”, aventuró el protagonista de las tiras “Piel Naranja”, “Una voz en el teléfono” y “Malparida”.

-¿Cuánto de la historia que se ve en el film es real?

-Garassino: No es una reconstrucción, porque nosotros imaginamos muchas cosas, agarramos el artículo de Ragendorfer y nos basamos en las siete páginas, pero no queríamos averiguar mucho más. Cada uno se llevó el artículo y escribió con libertad absoluta lo que pensaba que había pasado. Lo raro es que cuando después se lo mostramos a gente que estuvo cerca de los sucesos o que directamente participó, como Hugo “La Garza” Sosa, nos confirmó que las cosas eran como las habíamos imaginado. Ahí te das cuenta que no hay mentalidades de ladrones ni de policías, sino de personas.

-¿Por qué pensaste en Taibo para el protagónico?

-Con Raúl teníamos amigos en común. Cuando lo puse como delincuente todos me decían que era un delirio, un día estábamos en un bar y cuando vimos que el dueño del lugar estaba maltratando a un mozo Raúl le clavó al tipo una mirada terrible. Ahí me di cuenta que no era el buenito que nos vendía a todos, ahí mismo encontré a Vulcano.
-Taibo: Es que al principio no tenía el mismo personaje, porque cuando llegó la oferta yo creía que iba a ser el periodista, esa era mi idea. Y cuando terminaron ofreciéndome el protagónico fue una revolución, alguna gente se fue y pensé que si ese revuelo ocurría desde el vamos, tenía que encarar ese personaje, sin ninguna duda.

-¿Hubo algo además de su condición de preso que te llamara la atención de Vulcano?
 
-Taibo: Sí, de hecho cuando filmamos la parte de la ofrenda a los muertos me di cuenta que ese era el nudo, el para qué de la película. Porque es muy contradictorio que una persona que dedicó su vida a la delincuencia, sin emitir ningún juicio de valor, tenga este tipo de necesidades o sensibilidades.
Entonces me resultó muy lindo y me dieron ganas de hacerlo porque, más allá de todas mis dificultades para encarnar esto, me gusta el hecho de no estar limitado en mi trabajo porque, además, si me dejara limitar por los papeles que se adecuan a mi imagen, tendría laburo para un par de añitos más nomás. Y, honestamente, ya estoy medio aburrido del galán.



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