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sábado, 24 de julio de 2010

El 23 de Julio de 2010, Héctor Germán Oesterheld hubiera cumplido 91 años.

Aunque no está físicamente con nosotros, vive en cada una de su obras y en cada uno de sus lectores. Así su legado, que no solo se limita a su trabajo como autor, es transmitido hasta hoy día y confiamos que seguirá divulgándose por mucho tiempo más.


Habla Elsa Oesterheld - Radio Atomika




El siguiente video forma parte de un conjunto de 120 en total que realizamos para el canal Telesur, para una serie de programas modulares transmitidos diariamente, en dos emisiones, matutina y estelar.
En esta pieza mostramos, a través de los testimonios de varios artistas, a tal vez el más grande guionista de historietas en Argentina, Héctor Germán Oesterheld, creador de El Eternauta, entre otras conocidas obras.




Tema de Gustavo Lovato basado en el personaje Juan Salvo, el Eternauta, creado por Hector G. Oesterheld y Solano Lopez.




Lucrecia Martel habla de El Eternauta durante la charla que dió en la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la UNLP el 13 de noviembre de 2008.







En el siguiente Blog podés enterarte de como sigue la historia de EL ETERNAUTA: LA PELÍCULA

http://eleternauta-lapelicula.blogspot.com
 
 
 

lunes, 5 de julio de 2010

viernes, 26 de marzo de 2010

'LA EÑE'... (María Elena Walsh)

La culpa es de los gnomos, que nunca quisieron ser ñomos...
Culpa tienen la nieve, la niebla, los nietos, los atenienses, el unicornio... Todos evasores de la eñe...

 
Señoras, señores, compañeros, ¡amados niños!... ¡No nos dejemos arrebatar la eñe!...

 
 Ya nos han birlado los signos de apertura de interrogación y admiración... Ya nos redujeron hasta el apócope... Ya nos han traducido el pochoclo (pop corn)...

 
Y como éramos pocos, la abuelita informática, ha parido un monstruoso # en lugar de la eñe, con su gracioso peluquín.

 
Quieren decirme, ¿qué haremos con nuestros sueños?...
Entre la fauna en peligro de extinción, ¿figuran los ñandúes y los ñacurutuces?...
En los pagos de Añatuya, ¿como cantarán Añoranzas?... ¿A qué pobre barrigón fajaremos al ñudo?... ¿Qué será del Año Nuevo... El tiempo de ñaupa... Aquel tapado de armiño, y La ñata contra el vidrio?... ¿Y cómo graficaremos la más dulce consonante de la lengua guaraní?...

 
'La ortografía también es gente', escribió Fernando Pessoa... Y, como la gente, sufre variadas discriminaciones...
Hay signos y signos, unos blancos, altos y de ojos azules, como la W o la K... Otros , pobres morochos de Hispanoamérica, como la letrita segunda; la eñe, jamás considerada por los monóculos británicos, que está en peligro de pasar al bando de los desocupados, después de rendir tantos servicios y no ser precisamente una letra ñoqui...

 
A barrerla, a borrarla, a sustituirla, dicen los perezosos manipuladores de las maquinitas, sólo porque la ñ da un poco de trabajo... Pereza ideológica, hubiéramos dicho en la década del setenta...
Una letra española es un defecto más de los hispanos, esa raza impura formateada y escaneada, también por pereza y comodidad...
Nada de hondureños, salvadoreños, caribeños, panameños... ¡Impronunciables nativos!... Sigamos siendo dueños de algo que nos pertenece, esa letra con caperuza, algo muy pequeño, pero menos ñoño de lo que parece...
Algo importante, algo gente, algo alma y lengua, algo no descartable, algo propio y compartido, porque así se nos canta...
No faltará quien ofrezca soluciones absurdas: escribir con nuestro inolvidable César Bruto, compinche del maestro Oski.
Ninios, suenios, otonio... Fantasía inexplicable que ya fue y preferimos no reanudar, salvo que la Madre Patria retroceda, y vuelva a llamarse Hispania...
La supervivencia de esta letra nos atañe, sin distinción de sexos, credos ni programas de software...
Luchemos para no añadir más leña a la hoguera, donde se debate nuestro discriminado signo... Letra es sinónimo de carácter...
¡Avisémoslo al mundo entero por Internet!...

domingo, 21 de marzo de 2010

Entregan a Sergio Renán la distinción de Ciudadano Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires

El lunes 22 de Marzo en la Legislatura Porteña se llevará un acto en que se declarar Ciudadano Ilustre a Sergio Renán.
El director de cine, teatro y régisseur de ópera, Sergio Renán, conquistó para la Argentina la primera nominación para el Oscar de la Academia de Hollywood a la mejor película extranjera, con La tregua (1974), basada en la novela de Mario Benedetti, siendo además ese film el primero hablado en español en obtener esa distinción.
También dirigió Crecer de golpe, La fiesta de todos, Sentimental, Gracias por el fuego, Tacos altos, El sueño de los héroes, La soledad era esto y Tres de corazones.
Se destacó, además, como actor cinematográfico en los films: La cifra impar, Circe, Castigo al traidor y Rosas de Manuel Antín, El poder de las tinieblas de Mario Sábato, El perseguidor de Osías Wilenski y Los siete locos de Torre Nilsson, con los cuales obtuvo dos veces el premio al mejor actor de la Asociación de Críticos Cinematográficos y del Instituto Nacional de Cinematografía.
En su doble condición de actor y director teatral, se recuerdan sus trabajos en La vuelta al hogar de Harold Pinter, Drácula de Bram Stoker, Hijos del silencio de Mark Medoff y M. Butterfly de D. H. Wang y  Mi querido mentiroso de J. Kilby.
Como director teatral debutó con Las criadas de Jean Genet, con Héctor Alterio, Luís Brandoni y Walter Vidarte, a las que siguieron, entre otras,  obras como Víctor o los niños al poder de Roger Vitrac, Casa de muñecas de Ibsen, Sabor a miel de Sh. Delaney, Ha llegado un inspector de  Priestley, Variaciones enigmáticas de Eric-Emmanuel Schmitt, La profesión de la señora Warren de  Bernard Shaw y Un enemigo del pueblo de Ibsen.
En tanto, como regiseur se destacó en el Teatro Colón, con Manon, Rigoletto, Otello, Cosi fan tutte, Las bodas de Figaro  y Don Giovanni. En el 2000 estrenó en el Teatro Real de Madrid, una innovadora puesta de Lady Mcbeth de Mtsenk, de Shostakovich, con la dirección musical de Mstislav Rostropovich, que posteriormente se exhibió en  Roma, Munich, Nápoles  Paris  y Buenos Aires y en el  2007, dirigió La Verbena de la Paloma, de Breton y De la Vega, en el Teatro de la Zarzuela de Madrid.
Renán, además de haber sido director General y Artístico del Teatro Colón, ocupó con rango de Embajador, los cargos de director General de Asuntos Culturales del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de la Cancillería Argentina y fue durante tres años director del Fondo Nacional de las Artes.
Ha representado a nuestro país en numerosos eventos artísticos y culturales, recibiendo importantes condecoraciones de países extranjeros
La Ley N° 3227 que lo declara Ciudadano Ilustre, fue una iniciativa de las diputadas Silvina Pedreira e Inés Urdapilleta que fue aprobada el 15 de octubre de 2009 por la Legislatura porteña con el objetivo de reconocer a Renán por su trayectoria como figura destacada de la cultura argentina, en los ámbitos de la música, el teatro, el cine y la gestión cultural.

sábado, 20 de febrero de 2010

Carne sobre carne de Diego Curubeto



Ficha

 Diego Curubeto
Guión:  Diego Curubeto
Estreno (Argentina):  4 Febrero 2010
 Carne sobre Carne
 Documental
Origen:  Argentina
Duración:  95 minutos.

Tras años de trabajo, investigación y restauración junto a Octavio Fabiano y Fernando Martín Peña, Diego Curubeto estrena Carne sobre carne: intimidades con Isabel Sarli, un documental con material inédito que destapa una fundamental área del cine nacional hasta ahora desconocida. El filme se proyectará en el Malba –Av. Figueroa Alcorta 3255, Ciudad de Buenos Aires-, todos los jueves a las 22 y sábados a las 23.55 de febrero.

El resultado fue Carne sobre carne: intimidades con Isabel Sarli, un admirable trabajo de archivo que rescata escenas borradas, material censurado -una escena nunca vista de una castración, por ejemplo-, inserts para el mercado norteamericano, anécdotas, ensayos, fueras de cámara y entrevistas a Isabel Sarli contextualizando el precioso rescate. El documental de Curubeto no sólo habla, sin embargo, de un autor, su musa y su producción, sino de la identidad cultural de un país y una época y de un cuerpo, unos gestos, una frase -¿Qué pretende usted de mí?- que se revaloriza y vigoriza con el paso del tiempo. Como sucede con los grandes mitos.

 
Jueves a las 22:00 y sábados a las 23:55
en MALBA Entrada General: $15.- 
Estudiantes y jubilados: $8.-
Abono: $65.- 
Estudiantes y jubilados: $33.-
Avda. Figueroa Alcorta 3415 T +54 (11) 4808 6500

TRAILER

lunes, 1 de febrero de 2010

Tomás Eloy Martínez murió ayer, 31 de enero de 2010, a los 75 años

Este Blog rescata los aspectos del pensamiento de Tomás Eloy Martínez, entrevistado por Héctor Valle. - 30/1/05
¿Existe el pensamiento latinoamericano? 
Aspectos del pensamiento de Tomás Eloy Martínez

por Héctor Valle

El pensamiento no tiene fronteras pero ciertamente la identidad asumida habilita un pensar libre y, a la vez, propio.

Ciertamente, vemos cómo alguna gente, motivada por un anhelo de mayor cohesión social y política en la región, bien busca un pensamiento propio para América Latina, como así también hay otra gente que procura un resurgimiento de las ideas latinoamericanistas.

Estando así las cosas, visitamos a ese pensador argentino llamado Tomás Eloy Martínez quien, con su habitual claridad expositiva y hondura conceptual, dice y dice bien respecto de no pocas instancias de la situación de nuestros pueblos.

Cuando Eloy, con altura de miras, advierte que el poder de hoy es iletrado, está dando un diagnóstico objetivo y certero.[i]

Dice más: " El poder de hoy, a diferencia de la Argentina de hace un siglo, es iletrado. Al mismo tiempo desconfiado, sordo y ciego. Pero hay que comparar un poco". Ahora bien, esto es extensivo a muchos de nuestros gobiernos e incluso en no menos casos de sus respectivas fuerzas opositoras, con honrosas excepciones.

Ahora bien, por más que otros especialistas vayan en busca, presumiblemente, de un pensamiento crítico ante un resurgimiento de las ideas latinoamericanistas, con la consiguiente creación de un núcleo de ideas muy fuerte, como bien dice el historiador Waldo Ansaldi[ii], los intelectuales debemos antes hacer oír nuestra voz para que la historia -la propia historia que Ansaldi tan bien desarrolla en sus intervenciones públicas- llegue a todos.

Pero especialmente a los políticos que dirigen los destinos de nuestras naciones, porque el desconocimiento de la misma es tan dañino como inhabilitante para promover un pensamiento que pueda conllevar una comprensión cabal del presente para mejor ver el porvenir de nuestros pueblos.

Así y todo, necesitados de recordar nuestro pasado, es cierto también lo que Eloy Martínez dice respecto de la fácil invocación que hoy por hoy realizan unos y otros en la región respecto de Simón Bolívar -él lo vincula con la reciente constitución de la Comunidad Sudamericana de Naciones, proyecto lanzado en la ciudad de Cuzco, Perú en diciembre del 2004.[iii]

En su habitual columna en el diario La Nación de Buenos Aires, Eloy promueve en la citada nota, primero la regeneración moral que la integración total y efectiva, puesto que como advierte con propiedad, la Comunidad Sudamericana de Naciones parte de una certeza de unidad, no de la duda bolivariana.

Presenta, a su vez, otros problemas asociados al primero a resolver, y que tienen que ver con la estabilidad institucional de las naciones bien como con la corrupción, factor no menos grave pero que, lamentablemente, está presente en todo Occidente.

Eloy reafirma lo que para Bolívar era central, la regeneración moral, algo que, nos dice el pensador argentino, no está presente en la lista de prioridades de la Comunidad, como no lo está, decimos nosotros en la de muchos gobiernos de nuestros pueblos.

Todo ello no habla en Eloy Martínez ni en nosotros de una postura contraria a la constitución de tal Comunidad sino a cómo muchas veces la prisa de una agenda omite aspectos centrales que luego, aunque trabajoso, resulta inevitable incluir antes los vaivenes a que justamente la débil constitución moral de no pocos dirigentes políticos lleva a que objetivos tan nobles terminen siendo letra muerta, algo que desde ya confiamos no ocurra en este caso. No otra vez.

Hora es, pues, que los gobiernos que hoy rigen los destinos de nuestras naciones como aquellos otros que próximamente los asuman -en países como el Uruguay donde se apresta a darse un cambio histórico en su conducción política-, se haga carne el discurso electoral, y la coherencia entre el pensar y el hacer marque, modestamente, un rumbo en la conducción de un pueblo que, poco a poco, pueda ser vista y tenida en cuenta por aquellos otros pueblos que aun o no pudieron darse tal estadio de sinceramiento ético o van camino de ello pero muy lentamente. Todo está por verse en ese sentido y, como corresponde, alentamos un espíritu esperanzado en la efectivización de tal acción republicana.

El argentino Eloy Martínez en su ensayo "Defensa de la utopía"[iv], remarca la vinculación entre periodismo y pensamiento en América Latina, cuando dice que "todos, absolutamente todos los escritores de América Latina fueron alguna vez periodistas. Y a la inversa: casi todos los grandes periodistas se convirtieron, tarde o temprano, en grandes escritores. Esa mutua fecundación", constata Eloy, "fue posible porque, para los escritores verdaderos, el periodismo nunca fue un mero modo de ganarse la vida sino un recurso providencial para GANAR la vida." Y aquí tenemos un marcado acierto de este argentino que, a no dudar, es uno de nuestros pensadores vivos de mayor nivel.

El periodismo en América Latina no solamente está asociado, indisolublemente, a la mejor historia viva de su literatura como así también de su filosofía, a lo largo y a lo ancho de este crisol de pueblos que la componen.

Dice más Eloy Martínez, acercándose él, y nosotros con él, a lo que hoy queremos y debemos transmitir a todos, la imperiosa necesidad de visitar nuestra historia, la historia de nuestro pensamiento latinoamericano que no se adjetiva para excluir a nadie sino porque tiene identidad y altura pudiendo, pues, erguirse y ver más allá y más lejos, las posibles salidas a la desigualdad flagrante en que viven tantísima gente en esta tierra compartida.

Habla el argentino del periodista en estos términos: "El periodismo encuentra su sistema actual de representación y la verdad de su lenguaje en el momento en que se impone una nueva ética. Según esa ética, el periodista no es un agente pasivo que observa la realidad y la comunica; no es una mera polea de transmisión entre las fuentes y el lector sino, ante todo, una voz a través de la cual se puede pensar la realidad, reconocer las emociones y las tensiones secretas de la realidad, entender el por qué y el para qué y el cómo de las cosas con el deslumbramiento de quien las está viendo por primera vez."

Y agrega seguidamente: "Siempre que las sociedades han estado a punto de cambiar de piel, los primeros síntomas de ese cambio han aparecido en la cultura."

Este fuerte llamado de Eloy a la conciencia de todos nosotros, encuentra mayor repercusión, mejor acústica, si cabe, cuando advierte algo que por demás grave: "Es en el orden de la cultura donde el neoliberalismo ha resultado más pernicioso en América Latina. Esperábamos que las consignas de libertad sirvieran para derribar muros, fronteras, para fortalecer la unidad de nuestras naciones a la sombra de un proyecto de bien común. Por lo contrario, estamos más divididos que nunca", decía Eloy en el año 1996, "hemos dejado de leernos los unos a los otros, porque las incesantes convulsiones de la realidad y la necesidad imperiosa de sobrevivir en un afuera siempre hostil nos consumen las energías y los sueños."

Hemos dejado de leernos los unos a los otros.... ¿Quién recuerda hoy a un Alejandro Korn, a un Francisco Romero, a un José Gaos, a un Leopoldo Zea, a un Arturo Ardao, a un Euclides da Cunha?

¿Qué es lo que en verdad sabemos cuando desconocemos que existe un pensamiento latinoamericano desde hace tantísimo tiempo?

¿Será que efectivamente nos hemos vuelto iletrados y anecdóticos?

Aun falta más por difundir de un aspecto de la vasta obra en pensamiento, como así también la literaria, de Tomás Eloy Martínez.

En tal alocución, continúa afirmando algo que mantiene plena vigencia. Veamos:

"Hemos dejado de vernos, de oírnos, de conocernos. El modelo neoliberal ha tornado tan alto el precio de cualquier conocimiento que todo lo que podríamos ser se nos escapa de las manos días tras día. Se han acentuado los nacionalismos, los regionalismos, los fanatismos y todas esas odiosas vallas que tanto empobrecen la condición humana. Somos más débiles como naciones, porque ya no podemos negociar unidos con los poderes de las metrópolis, sino que debemos hacer todo por separado y a espaldas los unos de los otros." Y esto es como un mazazo en la frente de los genuflexos de siempre pero hoy pululan por doquier, títeres con cargos, parias representando a naciones, de esos que todos conocemos pero que ninguno se anima a enjuiciar porque la modorra nos va ganando a todos, poco a poco, amenazando con adormecer, definitivamente, nuestra conciencia moral.

Y aquí está Bolívar, ese Bolívar que al principio de este ensayo trajéramos a colación a propósito de dichos de Eloy, y aquí también está Artigas, y todo aquel prohombre de nuestra historia que supo luchar -y cómo- por el bien de todos, renunciando como pocos a la comodidad que produce el desinterés por el otro.

Nos está faltando vergüenza y coraje. Vergüenza para reconocer en la interioridad de nuestra conciencia la inacción que nos momifica y atrofia, y coraje, para emprender, modesta pero singularmente, desde nuestra condición de persona y de ciudadano, la responsabilidad que nos cabe, en nuestra esfera pública de acción, como copartícipes de cada una de nuestras sociedades.

Porque así y sólo así, es que pululan los caranchos, porque nosotros, con nuestra aquiescencia, que parte de nuestra desidia, posibilitamos que cada vez vuelen más y más lejos.

Respecto del periodismo, agrega Eloy que "una de las secretas fuerzas del periodismo de buena ley es su capacidad para fortalecerse en la adversidad, para soslayar las censuras y las mordazas, para cantar cuatro verdades y seguir siendo incorruptible e insumisa cuando a su alrededor todos callan, se someten y se corrompen."

Para agregar, más adelante: "Cuando el Poder se declara iletrado, cuando el Poder no lee, la escritura no lo lastima. Algunas democracias neoliberales han asimilado esa lección." Ciertamente no es nada fácil ser periodista, porque el control mediático, la censura pasa por otros andariveles, la distribución de las pautas publicitarias, el logro de espacios en radio o en televisión donde emitir uno su opinión, algo nada fácil en estas latitudes donde pocas familias controlan la mayor parte de los medios de comunicación escritos, orales y televisivos - TV abierta y cerrada, también-.


Qué pena da un periodista, un escritor, un pensador cuando, con mil pretextos muchas veces realmente atendibles, abandona su lugar para guarecerse en un empleo, en un contrato, en una dádiva del poder de turno. Qué pena da ese compañero que ha abandonado su puesto de lucha cívica, porque su vacío no podrá nunca ser llenado por otro.

Dice Eloy, poco después en este discurso que como verán se trata de un ensayo denso importante y de valor permanente para todos nosotros: "¿Qué sentido tendría proteger a la democracia privándola de su razón de ser: la libertad de pensar, de expresar, de saber? ¿Para qué queremos la democracia si no nos atrevemos a vivirla?

Oigamos el eco de nuestra conciencia: si no nos atrevemos a vivirla.

Continúa el argentino con estas palabras: "Hay que cuidar las formas, me repetía un jefe de redacción en el diario donde me inicié cuando era adolescente. Hay que conciliar, me decía, hay que entender el juego del Poder. Esa fue la primera enseñanza contra la cual me sublevé. Siempre he pensado (y éste es un tema para discutir largamente) que el periodismo no tiene sino dos formas que cuidar: la de su herramienta -el lenguaje-; y la de su ética, que no responde a otro interés que el de la verdad. No tiene por qué conciliar, con nada ni con nadie. Su misión es en eso idéntica a la del artista: revelar los abismos y las luces más secretos del hombre, agitar las aguas, estimular la imaginación, provocar el cambio, luchar sin sosiego para que las perezas y los conformismos que adormecen la inteligencia sean derribados con el mismo estrépito liberador que hace tres milenios hizo caer las murallas de Jericó."

Para agregar luego que "en el periodista, entonces, hay una alianza de fidelidades: fidelidad a la propia conciencia, fidelidad al lector y fidelidad a la verdad." Y añade, en otro pasaje, algo crucial: "Porque, a semejanza del artista, el periodista es también un productor de pensamiento. En este fin de siglo neoliberal" (recordemos fue escrito en el año 1996) "tan orgulloso de sus certezas, tan convencido de que ya hemos llegado al ´fin de la historia´, la cultura tiene la misión de ver la realidad como una enorme interrogación, como una perpetua duda, y de imaginar el futuro como una incesante utopía. El hombre se ha movido en las oscuridades de la historia a golpes de utopía y la utopía es lo que ha permitido al hombre seguir teniendo fe en la historia."

Que me disculpe Eloy Martínez por reproducir tantos y tan extensos pasajes de este su ensayo Defensa de la Utopía pero ¿cómo no hacerlo? ¿cómo no llevar su voz, a través de estas líneas para que usted advierta como yo de la importancia crucial que el pensamiento tiene en América Latina, un pensamiento que viene de su historia que es, a no dudar, la historia de su filosofía, una filosofía de lo concreto, una filosofía que despejada de etiquetas y anteojeras va en procura de la verdad sin apelar a amiguismos que reduzcan el angular por el cual podamos apreciar un aspecto más de la realidad que nos conmueve.

Porque el pensamiento o si prefiere, la filosofía latinoamericana es aquella que cavila en torno a lo concreto de los problemas que la vida presenta a nuestra gente antes que sobre abstracciones. Tal ha sido, tal es y seguirá siendo el hilo del pensar en nuestra América.

América que conjuga como nadie periodismo, literatura y filosofía para ser un solo pensamiento con diferentes aspectos y llegadas.

América, nuestra América, la América Latina que ya en la primera mitad del siglo XIX se expresara en este sentido a través de Juan Bautista Alberdi cuando, desde Montevideo, dijera aquello que nuestro Maestro Arturo Ardao utilizada como epígrafe del ensayo "El latinoamericanismo filosófico, de ayer a hoy", presente en su obra "La inteligencia latinoamericana".


Dice Alberdi: "Es así como ha existido una filosofía oriental, una filosofía griega, una filosofía romana, una filosofía alemana, una filosofía inglesa, una filosofía francesa y como es necesario que exista una filosofía americana. Hemos nombrado la filosofía americana y es preciso que hagamos ver que ella puede existir." Lo dijo este prohombre americano en el año 1840.

Pero quiso el Maestro Ardao no reducir en el epígrafe algo tan importante a un aspecto, razón por la cual colocó una segunda cita, esta vez del chileno Andrés Bello: "Dirán: la América no ha sacudido aun sus cadenas; se arrastra sobre nuestras huellas con los ojos vendados; no respira en sus obras un pensamiento propio, nada original, nada característico; remeda las formas de nuestra filosofía, y no se apropia su espíritu... Aspirad a la independencia del pensamiento... Esa es la primera filosofía que debemos aprender de la Europa." Lo dijo, Andrés Bello, en la ciudad de Santiago de Chile, allá por el año de 1848.

¿Existe pues el pensamiento latinoamericano? Claro que sí, pero sólo si lo mantenemos vivo, incluso adecuándolo e incorporándole aspectos de estos tiempos, y para ello hay que recordarlo y para tal acción hay que mirar en lo hondo de nuestra conciencia latinoamericana, de nuestras raíces históricas.

Ah, yo creo que debemos visitar nuestra historia a fin de entender mejor nuestro presente activo y entendernos mejor a nosotros mismos, y coincido plenamente con Eloy Martínez en que la primera tarea nuestra es de regeneración moral para luego ir en pos de la integración.

hectorvalle@adinet.com.uy

[i] Diario La Nación, Buenos Aires, domingo 29 de agosto de 2004, entrevista al pensador Tomás Eloy Martínez.
[ii] Diario Clarín, Buenos Aires, lunes 11 de octubre de 2004, entrevista al historiador Waldo Ansaldi.
[iii] Diario La Nación, Buenos Aires, miércoles 29 de diciembre de 2004, "Bolívar quería otra cosa", por Tomás Eloy Martínez.
[iv] Tomás Eloy Martínez, discurso ofrecido en el Taller-Seminario "Situaciones de crisis en medios impresos, dictado en Santa Fe de Bogotá del 11 al 15 de marzo de 1996.