miércoles, 7 de noviembre de 2012

El Afsca lanzará una línea de créditos para el sector audiovisual

El titular del organismo de aplicación de la Ley de Medios, Martín Sabbatella, realizó el anuncio luego de una reunión de trabajo con el presidente del Banco de la Nación Argentina, Juan Carlos Fábrega. Según Sabatella, los créditos serán "para todos los actores del sector audiovisual". El titular del Afsca indicó que el acuerdo permitirá "tener el soporte financiero necesario para la aplicación integral de la ley y para la adecuación que la norma exige".


Sabbatella apuntó que la línea de créditos "será utilizada tanto para el desarrollo de nuevos emprendimientos comunicacionales y nuevas unidades productivas, como para aquellos que tienen sus licencias vigentes y necesitan actualizarse tecnológicamente".
Por su parte, el presidente del Banco de la Nación, Juan Carlos Fábrega afirmó que "la Afsca analizará técnicamente los proyectos que se encuadran en la Ley de Medios y el Banco aportará las herramientas financieras que permitan concretarlos".

lunes, 5 de noviembre de 2012

GEORGE WRIGHT, UN EJECUTIVO DE LA BBC EN EL PRE MICA CUYO


Un modelo posible para la TV

El director de Investigación en Internet y Servicios Futuros de la cadena británica explica cómo funciona el modelo de una emisora estatal que se sostiene con el abono de los ciudadanos: “Es una paga voluntaria que realizan porque están conformes”.
“No pensamos el futuro sólo como el paso de lo analógico a lo digital; eso sería no entender el futuro.”
Por Emanuel Respighi
Desde San Juan
La BBC es uno de los medios públicos más longevos, grandes y reconocidos –por su calidad y funcionamiento– del mundo entero. Con 90 años de vida y 27 mil empleados, el multimedios estatal opera en la actualidad más de 70 emisoras de radio y 10 canales de televisión, cada uno con una lógica de programación diferente: la BBC1 es de corte generalista y la más popular; la 2 está dedicada a programación artística; la 3 posee contenido exclusivo para los adolescentes; la 4 tiene un perfil íntegramente sobre arte; BBC News es la señal informativa; BBC Parlamento transmite sesiones y noticias del Congreso; la BBC niños está conformada por programación para chicos y chicas de entre 5 y 12 años; y hay una específicamente para bebés, además de una señal de HD. Cualquier Estado quisiera contar con semejante multimedios público, que además es autónomo políticamente del gobierno de turno. Con una salvedad: no posee una partida presupuestaria dependiente del gobierno o del Parlamento, sino que se conforma con las 154,40 libras esterlinas que cada hogar británico paga anualmente. “No es un impuesto, sino que es una paga voluntaria que más del 90 por ciento de los británicos realizan porque están conformes con la calidad y diversidad de nuestro servicio”, le explica a Página/12 George Wright, director de Investigación en Internet y Servicios Futuros de la BBC.
Invitado al país por la Universidad de Tres de Febrero, con apoyo del British Council de Buenos Aires, el encargado de desarrollar nuevo servicios digitales de la BBC participó en el Pre MICA Cuyo, el encuentro cultural y empresarial que la Secretaría de Cultura de la Nación realizó el fin de semana (ver aparte). Espejo al cual aspirar reflejarse en materia de calidad televisiva y desarrollo tecnológico, la BBC tiene la virtud de haberse constituido como un multimedios público y autónomo, a resguardo de cualquier tipo de influencia política. “La BBC es totalmente independiente del gobierno, con el que casi no tiene relación, a excepción de algunas políticas definidas, como la masificación de la banda ancha en zonas rurales o los planes educativos para nuevos inmigrantes, donde colaboramos mutuamente. Pero el gobierno no ejerce ningún tipo de condicionamiento en el contenido. Todos los medios de la BBC tienen estándares de calidad que cumplir. Obviamente, cualquier gobierno puede verse molesto por nuestros contenidos y pueden intentar presionarnos, pero como no hay puestos políticos no nos importa: en la BBC todas las búsquedas laborales se publican abiertamente”, subraya el ejecutivo.
–Por lo general, sobre todo en América latina, los cambios tecnológicos son encabezados por el sector privado. En efecto, las estructuras más antiguas suelen ser renuentes a esos cambios. ¿Por qué la BBC es pionera y encabezó cada una de las transformaciones culturales y tecnológicas?
–La BBC es una burocracia muy grande. Hay muchos departamentos que trabajan de manera tradicional y son muy conservadores, también. Sin embargo, fuimos pioneros en muchas cosas, al desarrollar el micrófono, en 1936 comenzamos con las transmisiones de TV, en 1955 hicimos la primera transmisión de radio en FM, en 1967 pusimos en marcha la TV color, en 1993 lanzamos nuestro sitio web, en 1995 la radio digital, en 1998 la TV digital, y, en 2006, el HD.
–La BBC es sinónimo de calidad, ¿qué cuidados tuvieron para no perder esa calidad ante el nuevo escenario?
–No pensamos el futuro sólo como el paso de lo analógico a lo digital; eso sería no entender el futuro. Además de acompañar las transformaciones culturales y tecnológicas, buscamos expandir toda nuestra cartera de producción. El mundo digital permite infinitas experimentaciones y desarrollos a un bajo costo. No podríamos financiar diez canales si todos tuvieron el costo de BBC1, que cuesta mil millones de libras al año. La clave del desarrollo de cualquier servicio nuevo de la BBC es mantener el parámetro de calidad. Por eso desarrollamos para cada prototipo una estructura de ciclos de ocho semanas que se repiten las veces que sean necesarias antes de lanzar cualquier cosa al mercado. En esta primera etapa de transición, el éxito de la web fue mantener la gratuidad del contenido, la posibilidad de que el público elija qué ver y cuándo verlo y mantener los programas de la TV tradicional. Pero el On Demand y el DVR revirtieron la idea de que Internet iba a primar por sobre la TV. La TV seguirá reinando, aunque sus contenidos se puedan ver también por otros soportes. Nosotros pensamos que el futuro será un híbrido entre la TV e Internet.
–¿Cómo es el funcionamiento del sistema de financiamiento público de la BBC?
–No es un impuesto, porque uno puede elegir no pagarlo; en cambio, uno no puede elegir no pagar un impuesto. Y que sea voluntario es fabuloso, porque nos exige brindarles buen y variado contenido todo el tiempo. De hecho, el pago de la licencia sube paulatinamente, y hoy supera el 90 por ciento de los hogares británicos.
–En un época de crisis económica como la que atraviesa Europa, ¿no se cuestiona el pago de esa licencia televisiva anual?
–Siempre se la cuestiona. La BBC tiene el compromiso de ser cuestionada por aquellos que voluntariamente pagan nuestro servicio. En el último acuerdo en la licencia para TV, se decidió congelar el costo de la licencia por cinco años. En nuestro caso, la calidad resulta ser no sólo un compromiso artístico o informativo, sino también económico. De todas maneras, el costo de la licencia para ver la BBC es bajo: son 12 libras al mes, contra 30 que sale una suscripción a un sistema de TV paga. La BBC es buena, variada y barata. No hay con qué darle a esa fórmula.

TN firmó un acuerdo con la Televisión Central de China


En Beijing, Todo Noticias (TN) firmó un acuerdo con la Televisión Central de China(CCTV) por el cual, a partir de este mes, inician un intercambio periodístico y cultural inédito en la región.
Este nuevo convenio de cooperación -el único de la Televisión China con un canal de la Argentina y uno de los primeros con una señal de Latinoamérica- permitirá a las dos señales disponer de notas, programas y material periodístico, para retransmitir a sus audiencias.
A su vez, significa un paso más en la integración internacional en pos de ofrecer más y mejor información para todos los continentes.
Las firmas del acuerdo estuvieron a cargo de Carlos De Elía, gerente de Noticias por Artear, y Mr. Sun Yusheng, vicepresidente de CCTV.
¿QUÉ ES CCTV? Es la televisión estatal china, que cuenta con más de 20 señales nacionales e internacionales que se emiten por cable, aire y satélite. Seis de ellas son canales de 24 horas en diferentes idiomas: español, francés, inglés, ruso, árabe y chino mandarín.
En CCTV trabajan más de 20 mil personas: 8000 son productores periodísticos y 2000 personas se desarrollan en el área de internet.

TN-Todo Noticias y CCTV-Televisión Nacional de China lograron un acuerdo de cooperación e intercambio periodístico en virtud del cual cada una de las señales podrá emitir las notas y ciclos producidos por la otra que le resulten de interés. La firma del convenio, realizada en Beijing, estuvo a cargo de Carlos de Elía, gerente de noticias de Artear y Sun Yusheng, vicepresidente de CCTV.
La Televisión Nacional de China cuenta con más de 20 señales nacionales e internacionales que se emiten por cable, aire y satélite. Seis de ellas son en diferentes idiomas: español, francés, inglés, ruso, árabe y chino mandarín. Emplea a 20.000 profesionales (8000 de ellos son productores) y su cobertura abarca a todo el territorio.
Carlos de Elía explica que las tratativas entre TN y CCTV se venían realizando desde principio de año, y se siente “orgulloso de que la cadena con más audiencia del planeta nos haya elegido para ser quienes informemos sobre la actualidad”.
“En poco tiempo más -agrega-, TN cumplirá 20 años, y desde hace 15, provee noticias a las principales cadenas y agencias informativas del mundo, con sus coberturas y sus contenidos. CNN, Reuters, APTN, FoxNews y RCTV son algunas de las muchas que reciben nuestra señal vía satélite. Ellas utilizan lo que nosotros generamos para que las audiencias de América y Europa se informen de lo que pasa en la Argentina. Ahora, la incorporación de CCTV completa el posicionamiento global de TN”, dice De Elía.
La televisión estatal china tiene sistema de cable y 8 canales de televisión internacionales, uno de ellos, en español, que es distribuido en casi todo el mundo. Según comenta De Elía, “CCTV testeó qué canal argentino podría resultarle conveniente para sumar contenidos a su señal en español, y optó por TN”. Si bien el acuerdo alcanzado le permite a CCTV utilizar el material de Todo Noticias en cualquiera de sus veinte canales nacionales e internacionales, en principio, los pondrá al aire en su señal en español.
A su vez, De Elía se propone “incorporar a la cobertura de noticias internacionales contenidos generados por CCTV, que sumaremos a los que ya venimos utilizando de otras agencias”.
El gerente de noticias de Artear cuenta que viajó a Beijing acompañado por Santo Biasatti, quien realizó la cobertura de la firma del acuerdo y grabó, además, una serie de notas para TN; Marcelo Molina, productor general de la señal; y Eduardo Pérez, del área técnica. “En China, todo es en escala gigantesca -señala De Elía- y destaca “la calidez con la que fueron recibidos en CCTV, la cadena con mayor audiencia del mundo”.
“Durante las tratativas previas a la firma del convenio -indica-, habíamos notado que en CCTV, están muy interesados en la cultura argentina, por eso, además de los regalos convencionales, les llevamos la discografía completa de Mercedes Sosa”, concluye.

ENTREVISTA A CEFERINO NAMUNCURA, INTERVENTOR DE LA COMISION NACIONAL DE COMUNICACIONES


“La visión del privado es el negocio”

El funcionario reivindica la regulación y participación estatal en la industria de las comunicaciones para favorecer la inclusión social que no propone el mercado.
Por Sebastián Premici
La política de comunicación del Gobierno tiene tres ejes: el desarrollo de la Televisión Digital Terrestre (TDT), el tendido de fibra óptica en todo el país y la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual (SCA). En un reportaje con Página/12, el interventor de la CNC, Ceferino Namuncurá, explicó los alcances de estas políticas y el trabajo junto con escuelas públicas y pueblos originarios. El funcionario también habló del papel que debe cumplir Arsat y las supuestas trabas que aplican grandes corporaciones, como Telecom, Telefónica y el Grupo Clarín.
–¿Cómo cambió la política de comunicación con la sanción de la ley de SCA?
–La ley fue un hito fundamental en las políticas comunicacionales, donde se combinan varios elementos clave. Por un lado, el acuerdo de la Presidenta con Luiz Inácio “Lula” da Silva para la adopción de una norma común para el desarrollo de la TDT, la expansión de la red de fibra óptica por todo el país y la sanción de la ley de SCA. En este marco pudimos armar ciertos acuerdos para planificar la expansión de radios en escuelas, junto al Ministerio de Educación, y por otro lado avanzamos en un trabajo junto con el Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI). Esto mismo queremos replicar en los municipios. Antes de la ley ya veníamos trabajando en estos proyectos, pero ahora quedaron institucionalizados.
–¿Cuántas escuelas ya tienen su radio?
–La planificación incluye un total de 500 escuelas, de las cuales instalamos 29 y para fin de año esperamos contar con 40. Si bien es un trabajo incipiente, esperamos que el próximo año instalemos otras 70 y sigamos creciendo. Con la televisión digital ya llegamos a 11.500 establecimientos. Muchos chicos volvieron a la escuela luego de que se instalaran las radios, eso los motivó a retomar los estudios.
–¿La CNC participará del plan técnico que prevé la ley de SCA para ordenar el espectro radioeléctrico?
–La CNC se convirtió en un actor social, por eso nos manejamos con esa normativa. Hoy trabajamos día a día con la Afsca, brindamos apoyo técnico y logístico.
–¿Hubo cuestionamientos por parte de Telecom y Telefónica sobre el plan Argentina Conectada, teniendo en cuenta que Arsat podría quitarles el negocio de ser proveedores de conexión mayorista?
–Esto significa un cambio estructural en las comunicaciones. Es mirar el territorio de otra manera. Ellos tienen una visión comercial, donde la rentabilidad es la variable importante. El desarrollo de Arsat significará llegar a los lugares donde no se llega de otra manera. Cuando montamos radios, TV digital, Internet vía satélite, cumplimos con el objetivo de incluir a todos.
–¿Es decir que se toma la posta en el famoso “Servicio Universal”, que debía ser provisto por las empresas y regulado por el Estado?
–Ninguna empresa privada llegaría a pueblos alejados, como no lo hizo hasta ahora. La visión del privado es el negocio, y la del Estado es la inclusión. Cuando anunciamos el plan del trazado de fibra óptica, primero hubo descreimiento. Las grandes trazas se hicieron en su momento con una visión centralista. Argentina Conectada viene a romper esa topología. En esta política buscamos aliados, cooperativas, pequeños operadores del interior. Queremos que Arsat se transforme en un referente para aquellos operadores que tuvieron que competir con grandes monopolios.
–El Estado no impulsó la desagregación de la última milla (el par de cobre que entra en los domicilios y es propiedad de Telecom y Telefónica). ¿La participación de Arsat viene a suplir esa falencia?
–El hecho de que Arsat juegue de lleno en el mercado mayorista es romper con una práctica que siempre han tenido los grandes. Telecom y Telefónica son los dueños de las grandes redes troncales de comunicación. Esto hizo que lo que en el mundo es una commodity, como el mega internacional, sea una traba para las pymes del interior. Un mega mayorista cuesta en la ciudad de Buenos Aires 25 dólares, mientras que en una localidad alejada puede costar 800 dólares. Cuando en algunos países se regula a través de resoluciones, nosotros lo vamos a hacer con una empresa del Estado.
–¿Aplicarán un esquema similar con la telefonía celular?
–La concepción es exactamente la misma. Ese es el papel de Arsat, que de a poco se transformará en un referente de las comunicaciones, que servirá para regular hacia abajo, estableciendo pautas de calidad, precios y acceso para el resto de las empresas privadas.
–Este esquema de comunicación que confluye con la TV Digital, el plan de fibra óptica y los nuevos medios a partir de la LSCA, ¿cuándo cree que estará plenamente operativo?
–Los tres hitos significan una nueva forma de ver la comunicación. Se avanzó en el tema de los contenidos a partir de la plataforma CDA (Contenidos Digitales Abiertos). Por otro lado, Argentina Conectada tiene dos patas, la generación de infraestructura y los contenidos. Este año alcanzaremos un tendido de fibra óptica de 12 mil kilómetros. Aun cuando no esté terminada la infraestructura, existe un trabajo en paralelo que se está llevando adelante. Otro aspecto central tiene que ver con la plena aplicación de la ley de SCA, algo que el Grupo Clarín parece ignorar.
–¿En qué quedaron las denuncias sobre las irregularidades de Fibertel?
–Fibertel no existe más. No es un operador de comunicaciones. Hoy la operación que Cablevisión tiene a través de Fibertel es ilegal. En definitiva, lo que hace el Grupo es aplicar la misma conducta que en el caso de la ley de medios. Tiene una vocación de estar al margen de la ley.
–Sin embargo, sigue dando servicios de Internet a través de esa marca. ¿Qué otros elementos legales tiene el Estado para que cumplan las resoluciones del Estado?
–Lo que expresó (Héctor) Magnetto en estos días no es ni más ni menos que lo que ya había llevado a la práctica con Fibertel. No les interesa cumplir con la ley de medios, como tampoco quieren aplicar las normas de telecomunicaciones que cumplen todos los operadores del país.
–Cablevisión lanzó un servicio de video bajo demanda sobre red de cable. Y el año próximo lo harían sobre Internet. ¿No le parece que buscan darle valor a su red, previendo que deberán desprenderse de licencias del cable?
–Es una lectura posible detrás de ese anuncio. Pero reitero lo dicho: es una conducta que cristaliza el objetivo del Grupo de hacer negocios en la ilegalidad.

domingo, 4 de noviembre de 2012

Adiós a Sergio Bellotti


Su primer largometraje no pasó desapercibido. El caso Fendrich todavía estaba fresco en la memoria popular: aquel subtesorero que se robó más de tres millones de pesos, llevó al por entonces desconocido cineasta Sergio Bellotti a realizar su primer largometraje: Tesoro mío (1999).
Pero lejos de intentar un policial, el director decidió posarse en la naturaleza y la psicología del personaje, buscando justificar en cierta forma su comportamiento y las razones que llevan al personaje a cometer un crimen: la soledad, la apatía, escaparse de la vida rutinaria. Con humor e ironía, Bellotti construyó un retrato anti costumbrista, en modo de crítica social.
Para su segunda obra, Sudeste (2002) se inspiró en una novela de Haroldo Conti: "fue la exactitud, la observación minuciosa de la naturaleza, la casi prescindencia de los personajes. Me interesó detenerme en esa observación de los detalles y la contemplación de la naturaleza y la película trata sobre la pequeña vida del protagonista pero sin residuo de historia" afirmó en una entrevista.
Bellotti tuvo una larga carrera como jefe y director de producción de innumerables trabajos en cine y tv, colaborando con realizadores como Eduardo Milewicz o Fernando Spiner. También se destacó como documentalista en El cumpleaños de la Mama Carabajal (2002), Las memorias del señor Alzheimer(2004) y 100 pájaros (2009), un registro de la banda Los Rodríguez, con Andrés Calamaro a la cabeza, grabado en 1994. En 2010 realizó un interesante trabajo de investigación documental sobre los negros en la ciudad, llamado Buenos Aires, la línea invisible.
Su última ficción fue La vida por Perón (2004), una comedia dramática –co escrita por su actor fetiche, Luis Ziembrowski– que registra con un tono nostálgico y crítico a la vez, la militancia de los años ’70 dentro de una familia, el mismo día en que muere el General Perón.
Sergio Bellotti falleció el pasado sábado 20 de octubre a los 56 años, mientras esperaba un transplante de hígado.

jueves, 1 de noviembre de 2012

UN NUEVO TIPO DE ESPECTADOR... O UN NUEVO SER HUMANO


Esa luz de celular en la sala de cine...

El autor, citando como antecedente la compleja relación entre la TV y el cine, sostiene que quienes no dejan de mirar el celular durante la película definen “un nuevo tipo de espectador, que impondrá condiciones”, y que ese espectador es la realización del cyborg que anticipó la ciencia ficción.
Por César Hazaki *

La cultura de la televisión se desarrolló en Estados Unidos –cuya hegemonía lo hace usina de la sociedad del espectáculo– y se expandió por todo el orbe (Raj Patel, Obesos y famélicos, Ed. Marea, Buenos Aires, 2008). En los años de 1950, en ese país, una de cada diez familias tenía televisor en su casa; en los de 1960, nueve de cada diez. Esta revolución de la imagen, que llevó el espectáculo al living, transformó los ejes de la vida familiar. El evento televisivo logró transformarse en el centro de atención. Las familias rápidamente tomaron la costumbre de comer mientras miraban la tele. El encuentro familiar pasó a estar dominado por la TV, pese a las recomendaciones de especialistas que instaban a separar la cena de la televisión. Esto fue ágilmente comprendido por la industria de la alimentación, que venía de producir enormes cantidades de comida enlatada para las tropas en la Segunda Guerra Mundial y necesitaba abrir nuevos mercados. Para ello inventaron la comida congelada. Bombardearon publicitariamente a las amas de casa con que cocinar ya no es lo importante, hace perder mucho tiempo. Y, como el espectáculo estaba dentro de la casa y había que prestarle atención al mismo, el dejar de preparar la cena se las convocaba a la libertad de ver más TV. Aparecieron las marcas de comidas congeladas TV Dinner y TV Brand Frozen Dinners. Las revistas femeninas de la época insistían en que los niños revoltosos, gracias al incentivo de mirar televisión, podían comer lo que su madre les diera, sin oponerse; el espectáculo en casa era tan poderoso que hasta podía disciplinar a los niños. La TV fue la ritalina de la época.
En un largo y sistemático proceso que incluyó muchos cambios tecnológicos (como la incorporación del freezer), la comida en común fue abandonada como ritual familiar. Se privilegió la imagen de la tele. La organización de la mesa familiar se modificó al incorporarse, como integrante, el televisor, que también marcó la agenda: se pasó a hablar de lo que mostraba la TV. La tele era la que hablaba, los comensales se transformaron en espectadores y la TV en el tercer padre. Y este proceso que ha ido avanzando: hoy cada integrante de la familia come delivery, solo en su cuarto, mirando televisión y conectado a Internet.
El cine había preservado para sí la condición de lugar ritual que requería la concentración del espectador. Al comenzar la proyección se debía respetar la oscuridad para no romper la ceremonia colectiva. Pero la costumbre de comer rápido para seguir mirando la tele abrió las puertas a otro negocio dentro del cine: beber y comer. Los dueños de las salas habilitaron la venta de comidas dentro del cine, y comenzó algo imposible de parar: los espectadores se lanzaron a comer como si estuvieran en su casa ante el televisor. Baldes de pochoclo, gaseosas, golosinas, hamburguesas, panchos. Hoy en las cadenas cinematográficas se encuentran: buenos asientos, buena imagen, excelente sonido y al espectador de la butaca vecina masticando pochoclo y bebiendo gaseosa.
Y vendrán más cambios, esta vez de la mano de los usuarios de teléfonos celulares: cada vez son más los que se encienden en diversos lugares de la sala durante la proyección. Los usuarios contestan mensajes de texto, se resisten a apagar los celulares. Están atentos a dos pantallas: la del cine y la propia. En mayo pasado, Amy Miles, CEO de Regal Entertainment –la cadena de exhibición de películas más grande de Estados Unidos–, advirtió que, si bien su empresa no admite todavía el uso de teléfonos celulares, “si presentáramos una película que apelara a un público más joven podríamos cambiar este criterio” (www.acculturated.com).
Esta empresaria está convencida de que la relación hiperconectada entre los jóvenes y sus smartphones no tiene vuelta atrás y de que se intensificará a medida que los aparatos se hagan más sofisticados. El tema se planteó en la convención anual que los propietarios de cadenas de proyección cinematográfica hacen en Las Vegas: allí se debatió sobre la estrategia para hacer volver a las salas cinematográficas a esos jóvenes que, antes que soltar su hiperconectividad permanente, prefieren no ir al cine.
Estamos así en presencia de un nuevo tipo de espectador, que impondrá condiciones en la manera ver cine. Cinemacom trata de recapturar a esos adolescentes desertores de las salas, y busca soluciones: una de ellas sería disponer una pecera de aislamiento, como si fuera una sala para fumadores en cuyo ámbito se permitiría usar el celular sin restricciones. La otra es ofrecer funciones especiales, a mayor costo, para quienes quieren usar el celular durante la proyección. Se trata de hacerlos sentir como en casa haciendo zapping entre la película, los mensajes de texto y las llamadas de sus amigos. Si ya pueden comer en la sala, por qué deberían apagar la placenta mediática, presta y solícita las veinticuatro horas para alimentar al joven hiperconectado.
Freud hablaba de los órganos auxiliares para referirse a los avances tecnológicos que el hombre se colocaba y que lo hacían sentir un dios. El decía que le costaba acostumbrarse a las prótesis tecnológicas, pero creemos que no es lo que ocurre con el celular. El smartphone hace actual el modelo propuesto por Donna Haraway en su Manifiesto cyborg, de 1985: el cyborg es un híbrido de máquina y hombre, un organismo cibernético, una persona conectada a una red. Hoy el cyborg –híbrido de máquina y hombre, organismo cibernético, persona conectada a una red– no es más una ficción: el celular es ya parte del cuerpo del hombre. Su presencia marca una profundización de la relación entre el corpus tecnológico actual y el cuerpo de las personas. Y este cuerpo mediático trae una nueva forma de subjetivación. Una nueva modificación del hombre, donde la mutación es por la incorporación de la tecnología web y sus máquinas de comunicar, que se introducen en el cuerpo y lo modifican. Hoy el cyborg –unión del humano con la máquina de comunicar más pequeña y potente que haya sido inventada– no puede sostenerse sin esas múltiples aplicaciones de la hiperconectividad provistas por los smartphones. Desconectarlo u olvidarlo genera una ansiedad muy primaria: como humano, se precariza, y con el celular vence la incertidumbre. Así se constituye el cyborg, un Popeye que comió espinaca y se cree seguro y listo para cualquier hazaña comunicativa.
El celular, así incorporado al cuerpo, realiza una unidad más completa del cuerpo mediático, que había comenzado con la TV, para profundizarse con la revolución informática y alcanzar nuevas dimensiones con el orden de la telefonía celular. Ahora la placenta mediática puede ser requerida en todo momento y lugar. Los celulares son el cordón umbilical del modelo cyborg: adosados al cuerpo, se hacen parte de él. Y sin duda las nuevas generaciones, las infancias digitales que estamos viendo crecer, serán mucho más cyborg. Pero ya los cyborg hiperconectados no admiten restricciones a su afán comunicativo. Por eso el cine y el teatro son cada vez más un campo de batalla entre los que no aceptan los celulares prendidos y quienes no pueden prescindir del suyo. Estos, al olvidar apagarlo –típico acto fallido–, imponen condiciones a los otros.
En el cine actual se hace presente el modelo televisivo: El celu-espectador aplica en la función el modelo que practicó frente al televisor: el zapping. Va de la película al mensaje de texto recién recibido y viceversa. Es decir que su atención es menos concentrada y requiere, por eso mismo, varios estímulos simultáneos; con la salvedad de que es más fiel a su conexión por celular que al ritual de la pantalla.
Como el celular cuenta con vibrador, puede no irrumpir con su sonido, pero trata de imponer nuevas reglas con respecto al encendido y apagado de luces. Los nuevos celulares con leds tienen un brillo tan intenso que es imposible no prestarles atención. Y el espectador con su celular prendido no es anónimo, no trata de pasar desapercibido, como tampoco lo pretenden los que comen pochoclo de un balde: está dispuesto a romper la liturgia que conocíamos en el cine. En su prepotencia de cyborg, poco le importan los reclamos de los humanos espectadores (restos arqueológicos de la humanidad pretérita); él no quiere la oscuridad completa, no quiere estar atento sólo a la proyección, no quiere perderse nada de su mundo personal durante la película. En la sociedad del espectáculo, el cyborg no acepta ser espectador, quiere ser protagonista.
En definitiva quiere hacer lo que aprendió y desarrolló en su casa viendo televisión: comer comida rápida, atender el teléfono y hacer zapping. El control remoto era una herramienta, todavía fuera del cuerpo, aunque no se soltara de la mano. El celular es parte inseparable del propio cuerpo: va con él a todas partes, se escucha directamente en el oído, se habla con él más que con quien se viaja o se trabaja. El celular constituye una nueva especie de humanidad, y los cyborg muestran las nuevas formas de subjetivación condicionadas por la tecnología.
* Psicoanalista. Texto extractado de un artículo que aparecerá en el próximo número de la revista Topía.

LORENA CANCELA Y LAS IDEAS CONTENIDAS EN SU LIBRO ESTADO TRANSITORIO: CINEFILIA EN EL SIGLO XXI


“El cine tiene un vínculo desacralizado”

La autora hace un análisis exhaustivo del profundo cambio que experimentó en los últimos años la relación del espectador con lo que sucede en pantalla. En ello juega un rol central la explosión tecnológica, que desarrolló una multitud de foros virtuales de debate.
Por Oscar Ranzani

La irrupción de las nuevas tecnologías ha provocado cambios sustanciales en la mayoría de las disciplinas artísticas, y el cine no es la excepción. La investigadora Lorena Cancela se vale de herramientas como la filosofía y la semiótica para dar cuenta de ellas en el libro Estado transitorio: Cinefilia en el siglo XXI (Editorial Djaen), para analizar cómo se modificó el comportamiento de los espectadores en los últimos tiempos. 
La inclusión del 3D, el cambio de los escenarios públicos a los privados, el surgimiento de los denominados “cinéfilos mutantes”, el estado de la crítica, la relación entre el cine y el consumo son algunos de los ejes temáticos que llevaron a Cancela a reflexionar sobre ese “estado transitorio” que, según describe, en la actualidad “es preferible decir que el cine está siendo tal o cual cosa a decir que el cine es tal o cual cosa”. 
Cancela señala que, a lo largo de su historia, el Séptimo Arte siempre se preocupó por tratar de definirse y de buscar su esencia. “Por supuesto que, a lo largo de los años, la pregunta tan maravillosa ‘¿Qué es el cine?’ fue respondida de diferentes maneras. Y hoy es transitorio porque no podemos llegar a dar una respuesta unívoca de qué es el cine. No hay una idea generalizada a propósito de esto. En todo caso, hay muchas ideas sobre lo que es el cine hoy.” Bajo ese marco conceptual, la investigadora analiza la recepción y las nuevas formas que el espectador tiene de relacionarse con las películas a través de nuevos hábitos de conducta.
–¿Cómo analiza al nuevo espectador con un rol más activo?
–Pasan dos cosas. El espectador tiene nuevas maneras de acceder al material y nuevas maneras de involucrarse con ese material. Antes, uno para tener la película que le gustaba inevitablemente tenía que ir al cine. La única manera de ver las películas y comentarlas era yendo al cine. Ni siquiera en los ’60 existía el VHS. El VHS fue modificando esto, pero las nuevas tecnologías lo tiraron por la borda. Hay un tema: uno no podía pasar el VHS como un archivo a alguien que está en Tailandia. Y hoy esto es posible. De hecho, se arman grupos colectivos de cinéfilos que intercambian información de esa manera. Y esto se ve en la cantidad de publicaciones que proliferan. Hay como una cuestión global y colectiva de gente que se junta porque comparte ciertos gustos o intereses por películas que no necesariamente fueron exhibidas en sus países de origen.
–¿El cambio en la recepción del cine se debe solamente a estos avances tecnológicos o también tiene que ver con cuestiones sociales y culturales?
–Obviamente tiene que ver también con cuestiones sociales y culturales. Yo lo pienso desde el lado del cine, pero hay gente especialista y experta en ver cómo las nuevas tecnologías modifican la manera en que las personas se relacionan: desde conocer a alguien por Internet (un gran cambio social) al hecho de que la tecnología sea la “memoria” de la gente. Para bien y para mal, las nuevas tecnologías están condicionando la forma en la cual se relaciona la gente y hay un montón de embrollos que se generan por esto. Y también hay muchas películas que hablan de esto.
–¿Por qué señala en su libro que, a diferencia de otras artes, “cualquiera puede hablar de cine”?
–Todos podemos hablar de cine porque éste es mucho más desacralizado que la pintura o el teatro, por ejemplo. Es un medio de expresión mucho más cercano a la gente y genera que todos opinen. En la televisión pasa todo el tiempo: uno ve la TV y, en algún momento, aunque no sea un programa de cine, siempre sale una película que uno recuerda. Genera un vínculo mucho más desacralizado con el espectador que otras artes.
–La “interacción moral” que comenta en su libro que se producía entre el espectador y los personajes, ¿se modificó en la actualidad?
–Depende qué película uno mire, porque hay films con los cuales uno entabla una relación mucho más estrecha con los personajes o que se involucra mucho más moralmente. Digo “moralmente” estando a favor o en contra. Lo que pasa es que este involucramiento está ligado al cine de Hollywood, que es un poco el que nos enseñó que tenemos que identificarnos con los personajes y aceptarlos o rechazarlos en sus acciones. Hay otro cine que no nos pide eso, porque también nos muestra más los matices de los personajes: no son enteramente buenos, sino que, también, como todas las personas, tienen sus cosas. Insisto en que depende la película, es la relación que el espectador entabla con ésta.
–¿Cree que se intensificaron las relaciones entre el espectador y la imagen a partir del 3D?
–Sí, totalmente. El 3D intensifica esta idea de que uno está dentro de ese mundo. Avatar fue el ejemplo más claro. La película misma te está proponiendo eso. ¿Qué te propone? Que hay un hombre al que lo enchufan a algo y que se mete en un mundo que, en realidad, no existe. Pero todo el film es estar dentro de ese mundo irreal. Entonces, desde ese lugar creo que es como una relación “más carnal”.
–¿Por eso señala que esa interacción que antes era cognitiva y emocional ahora también es sensorial?
–Sí. Uno está metido con su cuerpo adentro.
–¿Pero eso no sucedía antes?
–Creo que antes era más ver la pantalla y uno trabajar con el intelecto, no tanto con el físico. De hecho, en muchos casos a las historias había que seguirlas intelectualmente. En cambio hoy, es una cuestión sensorial que se ve intensificada por el sonido envolvente, la butaca súper confortable y otra serie de cuestiones técnicas que coadyuvan a esta sensación. Seguramente también antes existían otras películas, pero no era tanto esa búsqueda ni era ésa su propuesta narrativa.


“Estado Transitorio,Cinefilia en el siglo XXI”


El libro indaga en el presente del cine, en los cambios en su esencia y sus mutaciones. De allí el carácter transitorio del mismo. Tal como dice la autora: “En los albores del Siglo XXI el cine está experimentando varios cambios. Estos se suceden rápidamente, uno detrás de otro, sin dejarnos a los espectadores (cinéfilos, o críticos), el tiempo suficiente para asimilarlos. Esa es, entonces, una de las razones por las cuales creí que era necesario escribir este libro: Para describir algunos de esos cambios, testimoniar (a través de mi experiencia como argentina y cinéfila, o la de otros de otras latitudes) que el cine era de una manera, y está siendo de otra.”
“Lorena Cancela no se rinde frente a los presagios sobre la muerte de la cinefilia y escribe un libro donde discurre sobre el estado actual de las cosas en el cine, en torno al cine, indagando sobre formas y soportes.” Moira Soto (crítica argentina, escritora de Las 12, Página/12, Argentina)
“Para Lorena Cancela, la cinefilia es una aventura de la vista, el oído, el pensamiento, la escritura y la enseñanza. Ella es una crítica talentosa que explora tanto el arte elevado como la subcultura del cine, y hace fructíferas conexiones entre las formas estéticas o narrativas y el mundo de la cultura, la política y la historia. Como ensayista plasma en una historia fluida las ideas que surgen de sus encuentros con el cine. En el proceso, lleva la crítica cinematográfica a la altura de una forma de arte por derecho propio.” Adrian Martin (autor de Once upon a time in América,¿Qué es el cine Moderno? y co- autor de Movie Mutations junto a Jonathan Rosenbaum, Australia).
Lorena Cancela es una de las mejores críticas de cine de su generación (…) Estado Transitorio, cinefilia en el Siglo XXI  reporta la crisis del cine en el mundo, entendido esto como el tránsito de un estadio a otro, no necesariamente mejor o peor. Decurso que sucede sin prisa y sin pausa y que dificulta la asimilación de los hechos por los espectadores. Oscar Contreras (Un mundo perfecto, Perú)
Lorena Cancela es autora de Mirada de Mosca, ensayos sobre films argentinos y Los Adulterios de la escucha, entrevistas con el otro cine. Ha escrito para revistas de la lengua anglo (Metro, Film Ireland, Cineaste) e hispanoparlante (Ventana Indiscreta, INTI). Colabora regularmente con publicaciones locales y con sitios de web nacionales y latinoamericanos. Es Licenciada y Profesora en Artes Combinadas de la U.B.A. Practicó la danza y el teatro. Fue jurado en los festivales de cine Lima, Quito, Valdivia e Iquique, entre otros.
Estado transitorio se consigue en versión Kindle (que se puede compartir) a US$12.00, en Amazon. También a través de la página web de la editorial Djaen, y en librerías de Buenos Aires como Cine Sí (San Telmo), Librería Hernández y Liberarte (Centro), Librería Norte (Recoleta), Pasaje del Libro (Palermo).