viernes, 19 de noviembre de 2010

25º FESTIVAL DE CINE DE MAR DEL PLATA - Entrevista Fernando Spiner El director de “Aballay”, en competencia, cuenta cómo fue filmar en el desierto tucumano.

Por Nazareno Brega. Especial Para Clarín
http://www.clarin.com/espectaculos/cine/western-locro_0_374962553.html

 Tuvimos una reunión con el cacique y el consejo de ancianos. Y pegamos onda”. Así nomás explica Fernando Spiner cómo terminó en Amaicha del Valle (Tucumán) filmando un western gauchesco. O un “western locro”, como él mismo define a Aballay ., que compite en este festival.



Spiner resalta la experiencia fascinante del choque cultural. “Recorrimos toda la Argentina buscando dónde filmar. Tuvimos mucha suerte con los indios amaicha, de los valles calchaquíes tucumanos. Trabajamos con ellos. Nos llevaron a lugares de un impacto visual increíble y nosotros les abrimos caminos para que ellos puedan explotarlos desde el punto de vista turístico. Les construimos una pulpería que ahora usan como centro cultural. Les alquilamos los caballos. Los contratamos para que actúen en la película. Ellos nos bendijeron antes de empezar a filmar con una fiesta de la Pachamama. Eramos gente de culturas distintas trabajando por lo mismo. Todos queríamos a la película. Fue una relación muy linda, pero lo mejor es que le dio verdad a Aballay ”.

No es fácil hacer una película en el desierto. “No podíamos sostener con dinero filmar todo el día en exteriores. Dependés de la lluvia, de la luz del día, mil cosas. Es difícil llegar a las locaciones y estar ahí cansa mucho. Es complicado filmar un tipo a caballo que está a 600 metros. Ni hablar de filmar una persecución con caballos, una diligencia, tiros, caídas y muertes” explica el cineasta.

Aballay es la adaptación de un cuento que Antonio Di Benedetto escribió a escondidas y en cautiverio durante la última dictadura. Spiner cuenta que “hace 20 años ya quería hacer una película sobre ese cuento de Di Benedetto. Me encanta. Siempre escuché que en la Argentina había que hacer un western de gauchos. Y la idea tiene lógica. Hay demasiadas coincidencias. El territorio a conquistar, sin ley. Los hombres a caballo. Y el cuento además tiene a la venganza como tema.” El western se apoderó del relato y también de Spiner. El director de La sonámbula y Adiós, querida Luna cuenta: “Yo no estaba muy metido en el género, pero me terminé enamorando. Siempre idolatré El tesoro de la Sierra Madre , un western muy raro de John Huston. Además estudié en Italia durante el gran furor de Sergio Leone y el spaghetti western. Pero me marcó una experiencia personal. Cuando volví de Roma, alquilé una casita en el Delta y dio la casualidad que ahí había vivido sus últimos años Hugo Fregonese. El fue el cineasta argentino que hizo más westerns. Debe haber filmado 8 o 9 en Hollywood. Cada vez que iba a pagar el alquiler, la sobrina de Fregonese me regalaba algo que había sido del tío. Tengo el poncho con el que filmó Pampa bárbara , el guión de Pampa bárbara , una adaptación del Don Quijote que iba a hacer con Anthony Quinn, fotos, notas. Me fui armando un altar de Hugo Fregonese”.

Aballay se va a estrenar en Buenos Aires a fines de abril. Spiner ya tiene nuevos proyectos, pero antes busca un descanso: “Necesito darme un tiempo para ver qué hacer, porque cada película te lleva mínimo tres años. Tengo ganas de hacer un policial en el mar, siguiendo la línea de Bajamar , una serie medio Twin Peaks que hice. Y quiero hacer una película de fútbol. Es una especie de Good Bye, Lenin! llevado a la crisis de 2001.”

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